Libros que provocan, estimulan o recuerdan

Libros que provocan, estimulan o recuerdan

¿Se ha parado a pensar qué lecturas han influenciado su pensamiento recientemente? Son varias las fuentes de las que beben nuestras ideas. Con frecuencia, cuando pensamos que hemos dado con algo genuino, una rápida búsqueda en Internet nos devuelve a la realidad. Sin embargo, se abre a la vez un mundo de nuevas interpretaciones, matices, curiosidades… que inspiran y completan nuestro pensamiento original, y nos sirven para reformular otro, todavía más auténtico.

La literatura es un manantial inagotable. En muchas ocasiones, directivos y personalidades de toda índole encuentran en los libros historias e imágenes que les provocan, estimulan o recuerdan.

Novela histórica, clásicos, bestsellers de literatura de ficción y no ficción… son referentes en las mesillas de noche de algunos líderes, y no dudan en recomendarlos. “Las Meditaciones de Marco Aurelio”, para José Luis López de Silanes; “Los cuentos del Conde Lucanor”, para Vicente del Bosque; “Educación del príncipe cristiano” de Erasmo de Rotterdam, para Javier Fernández Aguado; “Cambia el chip”, de los hermanos Heath, para el mago More; “Allegro ma non troppo”, de Carlos Cipolla, para José Manuel Casado; “El Arte de la Prudencia”, de Baltasar Gracián, para Juan Ignacio Apoita, “Arte y ciencia de la guerra”, de Clausewitz, para Josep Piqué; la trilogía “Aléxandros”, de Valerio Massimo Manfredi, para Fernando Francés, o “Historia Contemporánea”, de Robert Roswell Palmer y Joel Colton, para John Scott. Estos son algunos de los títulos recomendados para la librería de un directivo.

No son pocos quienes confiesan huir de la literatura de gestión. “Cada vez me molestan más frases típicas como: ‘Una amenaza es una oportunidad’. Una amenaza es una amenaza, otra cosa es cómo la solucionemos y si de ahí sale una oportunidad. Considero que son una manera muy poco inteligente de reducir la realidad y ofrecer un gran titular que no refleja la verdad. Los directivos, al menos los míos, son todos muy inteligentes como para definir un problema en una pequeña frase. Las situaciones tienen muchos matices y hay que aproximarse a ellas con ese espíritu”. Esa percepción analítica que reclama Silvio González también la comparte el autor y conferenciante Daniel H. Pink, quien recomienda la lectura de “Everybody lies” (Todo el mundo miente), de Stephens Davidowitz.

“El escritor asegura que si preguntamos a la gente lo que hace, no nos dirán la verdad, y afirma que en los últimos años ha surgido un mecanismo que opera como un confesionario: el motor de búsqueda de Google. Si se observa el historial de búsqueda en nuestro ordenador personal, aparecerán aspectos poco dignos de nuestras conductas. Por ejemplo, en Estados Unidos se pueden percibir increíbles niveles de racismo acompañados de disfunciones sexuales. Es una obra científica y analítica que nos abre los ojos ante las enormes posibilidades que nos ofrece, entre otras tecnologías, el big data”, explica Pink.

Para algunos directivos, releer los clásicos es un aprendizaje irrefutable y un sano ejercicio de humildad. En sus estanterías se cuelan nombres como Sun Tzu, Maquiavelo, Churchill… 

Gianpiero Petriglieri, profesor de Comportamiento Organizacional en INSEAD, aconseja releer “La civilización y sus descontentos”, de Sigmund Freud. “Es un clásico extremadamente contemporáneo. Describe una civilización bajo el impulso, donde lo diferente es deseable. La mayoría de las personas busca encontrarse con lo diferente para aprender sobre sí mismo y, al mismo tiempo, se enfrenta a un tribalismo donde las diferencias generan rechazo y preocupación. El libro fue escrito en 1929, mientras Europa descendía hacia el horror de la Segunda Guerra Mundial, pero en estos momentos continúa gozando de gran actualidad”.

En un tiempo sin tiempo, no está de más parar y seleccionar buenas lecturas que puedan influir acertadamente en nuestro pensamiento.