Una política industrial transformadora para la España post COVID-19

Una política industrial transformadora para la España post COVID-19

El COVID-19 ha alterado la transformación industrial en curso en la Unión Europea (UE) y España. Esta transformación era y es necesaria para mejorar la competitividad, contener la pérdida de soberanía tecnológica y asegurar la supervivencia del tejido industrial. La pandemia no altera la necesidad de transformar las políticas industriales, pero obliga a revisar el contexto de la transición y a reforzarla.

El impacto del COVID-19 ha sido asimétrico para España. El nivel tecnológico de ésta es dispar y su aportación a la economía es inferior a la media europea. La inestabilidad presupuestaria dificulta el desarrollo de programas tecnológicos e industriales a largo plazo. La oferta en formación no satisface la demanda industrial. La pandemia incrementa la vulnerabilidad y dependencia del sector y el Estado no cuenta con la capacidad financiera necesaria para acelerar la recuperación.

La pandemia es una oportunidad para impulsar una nueva política industrial, identificar las prioridades y criterios de respuesta, renegociar la agenda, identificar medidas a corto plazo para mitigar el impacto (recuperación) y alinearlas con las medidas a largo plazo (transformación). En concreto, una política industrial transformadora, de nueva generación, como la que se propone debería incluir:

  • Objetivos. Definir misiones y prioridades para estrechar la relación entre digitalización, economía verde e industrialización.
  • Instrumentos. Adaptar los instrumentos regulatorios, financieros, educativos, innovadores, públicos y privados, nacionales y europeos, a la transformación industrial (instrumentos finalistas).
  • Estrategias. Convocar un encuentro nacional por la industria. Elaborar un pacto de país por la nueva industria (hoja de ruta con objetivos, plazos y responsables). Articular un foro público-privado de coordinación estratégica (gobernanza).

Junto con la anterior, la nueva política industrial debería añadir una visión y un relato del modelo industrial al que se dirige. Según los autores, en 2030 la industria española llegará al 20% del PIB, completará su digitalización y culminará su transición energética. Estará integrada en las cadenas europeas de valor y en los ecosistemas industriales europeos de investigación e innovación, así como en los mundiales. Contará con instrumentos estables de financiación público-privada, programas a largo plazo y con un modelo de gestión inclusivo para asegurar su aplicación a objetivos de interés social y empresarial. La inversión selectiva en formación avanzada y tecnologías disruptivas ofrecerá mejores oportunidades a las nuevas generaciones y situará las industrias españolas en los tramos altos de las cadenas de valor. España contará con una nueva industria vinculada a la ciencia y a la tecnología que generará rentabilidad económica, sostenibilidad ambiental y bienestar social para el conjunto del país.