InterContinental Paris Le Grand: otra vista de la ciudad de la luz

InterContinental Paris Le Grand: otra vista de la ciudad de la luz

Todo un emblema en el corazón de la capital francesa. InterContinental Paris Le Grand está estratégicamente situado cerca de la plaza Vendôme y de los grandes almacenes del Boulevard Haussmann, inscrito en un cuadrilátero de 8.000 metros cuadrados, rodeados por el boulevard des Capucines, la rue Scribe, la rue Auber y la Plaza de l’Opéra.

Construido hace más de 150 años, la piedra blanca de su fachadas conserva ese aspecto de los hoteles franceses que, para imponerse a otros extranjeros, debían parecer verdaderos palacios. Fue inaugurado el 5 mayo de 1862 por la emperatriz Eugenia, aunque no fue hasta 1982 que se convirtió en el InterContinental Paris Le Grand.

Sus primeros propietarios, los hermanos Pereire, dotaron al hotel de salones de baile con capacidad para dar conciertos, billares, etc. En aquel entonces, todas las habitaciones tenían una chimenea, aunque solamente las suites más lujosas disponían de baño, si bien los clientes se beneficiaban de una casa de baños que ofrecía una amplia gama de tratamientos: hidroterapia, duchas, masajes, pedicuras y manicuras, etc. Víctor Hugo y Emile Zola organizaron fiestas en sus salones y se transformó en el lugar parisino donde pasaban tiempo reyes y reinas, marajás, sultanes o zares.

En el año 1982, el hotel pasa a ser miembro de la cadena InterContinental y a principios de este siglo, durante 18 meses, el hotel se embarca en una transformación absoluta, reposicionándose como uno de los hoteles más prestigiosos.

Diariamente, más de 600 profesionales están listos para ofrecer al cliente una vivencia memorable porque, como aseguran desde el hotel, "el cliente quiere vivir lo mejor cuando se aloja en un hotel de la cadena InterContinental, y nosotros estamos preparados para ofrecerle una experiencia única". InterContinental Paris Le Grand propone al visitante una mirada distinta de la ciudad del amor, una forma de  conocer París desde la sensibilidad y el gusto de la hostelería de lujo.


Imprimir