Gracias, Profesor

Gracias, Profesor

La triste noticia del fallecimiento de Juergen Donges nos ha pillado por sorpresa… Hace tan solo un par de semanas gestionábamos el envío de nuestro último número al Institut für Wirtschaftspolitik an der Universität zu Köln, donde el Profesor recibía Executive Excellence desde hace años; los mismos que hemos tenido la gran suerte de conocerle y disfrutar de su ingente conocimiento.

Economista brillante, lúcido, irónico e inteligente. Su curriculum habla de su talento y mérito profesional, pero sus encuentros con él en cada una de las visitas periódicas que realizaba a la Fundación Rafael del Pino en Madrid nos hablan de su capacidad de análisis, de comunicación y, sobre todo, de su cercanía. Siempre con tiempo para Executive Excellence, siempre dispuesto, siempre colaborativo, siempre dialogante, respetuoso y humilde.

Sus conferencias magistrales –pero magistrales de verdad–, preparadas durante semanas, documentadas e inteligentemente traducidas a un lenguaje divulgativo, llenaban el auditorio de la Fundación.


Con nosotros se queda una pequeña huella de su legado intelectual, eterno


Hace algún tiempo, aun conscientes de su sobrecarga de obligaciones y compromisos, osamos pedirle una breve cita que definiera nuestra revista. No solo la escribió al instante, sino que superó con creces cualquier definición elogiosa que nosotros mismos pudiésemos hacer de nuestro trabajo y de la vocación de esta revista:

“Executive Excellence impresiona por la variedad de sus contenidos, que son siempre de máxima actualidad y de una relevancia indudable (…). La Revista constituye una fuente imprescindible de información e inspiración no solo para los líderes empresariales y políticos, que deben conocer los principales retos económicos nacionales y globales a afrontar y gestionar con éxito, además de calibrar el impacto de eventuales riesgos geopolíticos, sino también para los académicos (…). La labor del equipo de redacción es ejemplar, y como colaborador de la Revista que he sido merece mi mayor reconocimiento”.

Pues bien Profesor, no hay palabras suficientes para expresarle nuestra admiración y gratitud por hacernos partícipes de su sabiduría y permitir que la transmitiésemos. Con nosotros se queda una pequeña huella de su legado intelectual, eterno.

Por eso, no encontramos mejor forma de rendirle tributo que invitando a su lectura.

GRACIAS POR SU GENEROSIDAD. HASTA SIEMPRE, QUERIDO PROFESOR.