Cabify: the spanish unicorn

Cabify: the spanish unicorn

Las ciudades se han convertido en importantes centros de aglomeración, tráfico y contaminación atmosférica. El Banco Mundial estima que en el año 2030 el 60% de la población mundial vivirá en megalópolis, una previsión que con toda probabilidad agravará los problemas generados durante las últimas décadas en los grandes núcleos urbanos. 

Tras un siglo XX dominado por la omnipresencia del coche privado, cada vez son más los colectivos que claman por realizar un cambio profundo en la organización del espacio público y recuperar el terreno cedido al vehículo privado, que actualmente ocupa el 31% del espacio urbano y pasa el 95% de su vida útil aparcado.

Nos encontramos en una etapa de transición hacia una movilidad 100% sostenible, en la que emergen nuevos actores y modelos de negocio que, apoyados en las nuevas tecnologías, proporcionan soluciones inéditas, con el fin de crear una nueva cultura de movilidad urbana basada en la intermodalidad. Y esta es, precisamente, la propuesta de Cabify: ofrecer al ciudadano alternativas de transporte que contribuyan a mejorar la movilidad en las grandes ciudades.

Desde su fundación en el año 2011, la compañía ha realizado un importante proceso de internacionalización que la ha llevado a tener presencia en 12 países y más de 130 ciudades, convirtiéndose en el primer unicornio español, tras levantar el pasado mes de enero 130,1 millones de euros en una ronda de financiación que valoró la compañía en 1.130 millones de euros.

Durante la celebración del I Forum de Excelencia Directiva, Mariano Silveyra, regional manager de Europa para Cabify, conversó con Executive Excellence sobre el futuro de la movilidad y el nuevo modelo de ordenación urbana que propone la compañía.

INÉS ORIA: La movilidad urbana es cada vez más insostenible. El uso del vehículo privado se ha intensificado en las grandes ciudades como Madrid, donde cada día entran 2.500.000 vehículos, que son responsables del 23% de las emisiones de CO2 y, además, pasan aparcados el 95% del tiempo. ¿Cómo ayuda Cabify a paliar este problema?

MARIANO SILVEYRA: El principal impacto de la movilidad bajo plataforma pasa por mover más personas utilizando menos vehículos. Un Cabify puede llegar a transportar entre 40 y 50 personas al día ofreciendo una experiencia muy similar a la del coche privado. De hecho, muchos de nuestros usuarios disponen de coche particular, pero en ocasiones prefieren prescindir de él para moverse por la ciudad.

No se trata de un modelo que roba usuarios a otro tipo de transporte, sino que se ha convertido en una alternativa de movilidad cómoda y eficiente para aquellas personas que están acostumbradas a disponer de un coche cuando quieran, en el lugar en que lo necesiten y, además, con la opción de controlar factores como la música o la temperatura. Cuando ofreces el control de la experiencia a un precio competitivo, el usuario se da cuenta de que no tiene sentido disponer de un coche propio.

En segundo lugar, nuestros vehículos son menos contaminantes. La edad media del parque móvil en España es de 10 años, mientras que los coches de Cabify tienen alrededor de un año y son híbridos o Eco. Nuestro objetivo ahora es electrificar toda la flota para que dentro de tres años, como mucho, todos nuestros coches sean 100% eléctricos.

El transporte discrecional es altamente eficiente, porque permiten mover personas de forma mucho más eficiente y sin generar impacto por contaminación gracias a la elevada tasa de ocupación. El uso de un vehículo privado ronda el 3%, pero un Cabify permanece ocupado el 75% del tiempo.

I.O. El futuro de la movilidad pasa por la electrificación de los vehículos, pero muchas empresas están dando un paso más en este ámbito. Porsche, por ejemplo, tiene previsto lanzar próximamente un vehículo eléctrico fabricado con una huella completamente libre de CO2.  ¿Cuál va a ser el impacto de de las nuevas energías renovables en la movilidad?

M.S.: Somos conscientes de que la actividad a la que nos dedicamos tiene un impacto en el planeta, pero queremos compensarlo y corregirlo. Estamos trabajando para conseguir una movilidad libre de emisiones, pero esta transformación requiere tiempo. Para conseguirlo necesitamos contar con modelos capaces de combinar buena autonomía a un precio accesible, y disponer de una infraestructura de recarga eléctrica adecuada.

Hasta que logremos alcanzar este objetivo, hemos puesto en marcha una iniciativa que pretende compensar todas las emisiones de CO2 que producimos combatiendo la deforestación no planificada de una parte de la selva amazónica en Perú, para conservar la biodiversidad y preservarla como un sumidero de carbono.

I.O.: Más allá de la electrificación, el sector debe hacer frente a la irrupción del coche autónomo. El pasado mes de diciembre Waymo lanzó en Arizona un servicio de taxi totalmente autónomo. ¿Se popularizará este servicio pronto en otros lugares?

M.S.: Efectivamente, el coche autónomo empieza a ser una realidad palpable. Cabify colabora con el proyecto Autonomous Ready Spain, liderado por la Dirección General de Tráfico en colaboración con el Ayuntamiento de Barcelona y Mobileye, la empresa de vehículos autónomos de Intel, para testear esta tecnología y adaptarla a las carreteras.

Es cierto que Europa acumula cierto retraso con respecto a Estados Unidos, donde llevan años desarrollando este tipo de proyectos, pero es importante resaltar que cuenta con importantes ventajas a la hora de implantarla, porque tiene buenas carreteras y las ciudades están bien señalizadas.

En cualquier caso, todavía falta tiempo para que el coche autónomo tenga la suficiente madurez como para lanzarse al mercado. Existen diferentes niveles de conducción autónoma que se catalogan del uno al cinco, y los expertos señalan que el nivel cinco –en el que los pasajeros pueden desentenderse de la conducción- podrá estar en la calle dentro de diez años aproximadamente.

Ahora bien, es esencial realizar numerosas pruebas antes de democratizar los coches de nueva generación, así como forzar las situaciones que se pueden dar durante la conducción para asegurar que la tecnología responde de forma adecuada sinponer en riesgo a los usuarios.

I.O.: El concepto de movilidad está virando hacia el servicio, dejando de lado el coche particular. En 2030 habrá 5.000 millones de personas viviendo en megalópolis, y se prevé que las redes de transporte estén formadas por flotas de vehículos eléctricos, conectados y autónomos. Esto solucionará importantes problemas como la contaminación y los accidentes, pero también forzará un rediseño de las infraestructuras urbanas para adaptarlas al nuevo entorno. ¿Cómo serán las ciudades del futuro?

M.S.: Las ciudades se están convirtiendo en espacios verdaderamente complicados para vivir. El aumento de la polución, el tráfico, el ruido o las aglomeraciones complican la calidad de vida en estos lugares, pero se está produciendo una transformación hacia un nuevo modelo de movilidad más simple basado en plataformas eficientes que trabajan por la comodidad del usuario y la eliminación de esperas innecesarias.

Esto ayudará a reducir la contaminación mejorando la calidad del aire que respiramos, y también contribuirá a liberar el espacio dedicado al aparcamiento, porque en la actualidad casi el 35% de la superficie urbana está destinada al estacionamiento.

El profundo cambio que está experimentando la movilidad influye de forma clara en el urbanismo, que tiende hacia un nuevo concepto de  smart city, y va a generar un gran impacto en nuestra calidad de vida. Las ciudades están ganando protagonismo, y existe un importante margen de mejora. Los ciudadanos somos conscientes de que tenemos que ser extremadamente responsables con el uso que hacemos de este espacio que compartimos, y también de la calidad del aire que respiramos.

Los expertos estudian diferentes maneras para acercar la ciudad a la naturaleza y gracias a las nuevas tecnologías podemos hacer que el campo se integre en la ciudad, a través de alternativas que ya han comenzado a implantarse, como los jardines verticales o los huertos urbanos. Estoy convencido de que en un futuro próximo vamos a ver cómo todo el espacio liberado por los coches se cubre de plantas, césped, espacios para la diversión y zonas recreativas al aire libre, convirtiendo las ciudades en lugares más agradables.

I.O.: Cabify nació como una start up, y aunque ya no puede ser considerada como tal, sigue manteniendo en espíritu el planteamiento que propone este modelo de negocio. ¿Qué beneficios aporta trabajar bajo esta filosofía?

M.S.: La principal ventaja de las start ups es que al ser compañías pequeñas están muy orientadas al cliente y tienen gran capacidad de cambio. Obviamente, todos los procesos se complican a medida que la empresa crece, pero el hecho de ser una organización tecnológica nos permite ser más ágiles para adaptarnos a las necesidades, gustos y experiencias del usuario a medida que estos van cambiando.

Es una cuestión de actitud, de orientar tus procesos y decisiones de negocio a las preferencias del cliente, descartando todo aquello que no aporte valor.

La agilidad sigue siendo la clave de todo nuestro negocio, lo que te va a permitir continuar siendo competitivo y, por encima de todo, seguir enamorando al usuario para que piense en ti cuando necesite contratar este tipo de servicios.

I.O.: Europa se está quedando relegada en términos de innovación y tecnología. Según la consultora Roland Berger, el 40% de las start ups están ubicadas en Estados Unidos, China e Israel. ¿Qué hándicaps tiene ser una empresa española a la hora de competir a nivel global?

M.S.: Efectivamente, en Europa actualmente las empresas unicornio –start ups que en poco tiempo de vida logran alcanzar un valor superior a los 1.000 millones euros- no llegan a 50. Hay determinadas compañías europeas, como Spotify, Blablacar, Skyscanner, Delivery Hero o Cabify -que se ha convertido en el primer unicornio español-, que destacan en el ámbito internacional, pero es necesario impulsar la creación y el desarrollo de este tipo de compañías.

Hoy en día las fronteras son totalmente difusas, no se trata de una competencia por regiones o países, porque cualquier adolescente con acceso a recursos tecnológicos puede crear una empresa con un acceso infinito a financiación si sus ideas son realmente buenas.

Es evidente que no resulta fácil competir con empresas americanas o chinas que tienen muchos más recursos, pero se puede. En Europa hay mucho talento, personas muy creativas y con mucha energía. Ha nacido una generación de emprendedores con visión de cambiar el mundo, pero hay que proporcionarles las herramientas necesarias para que puedan hacerlo y, en muchas ocasiones, únicamente encuentran trabas.

En España esta filosofía todavía no está madura. Juan de Antonio, fundador de Cabify, ha recorrido un arduo camino y sigue enfrentando multitud de problemas, pese a que hoy en día la empresa genera miles de puestos de trabajo, atrae gran cantidad de talento, paga el 100% de los impuestos derivados de su actividad económica en España y mantiene aquí la propiedad intelectual de la tecnología que desarrolla.

Debemos ser conscientes de que el mundo avanza muy rápido, y lo seguirá haciendo con o sin nosotros. Por eso, el objetivo de las instituciones debería ser generar un ecosistema inclusivo que no ponga palos en las ruedas, que permita a las compañías innovadoras y sus fundadores construir, innovar y crecer.

I.O.: Actualmente conviven en las ciudades varias generaciones de personas con diferentes maneras de conocer y aproximarse a la tecnología. ¿Cómo abordan desde Cabify el reto de acercarse a las personas menos acostumbradas a utilizar servicios digitales?

M.S.: Lo cierto es que se está produciendo un gran cambio en este sentido. Últimamente estamos detectando un aumento en la media de edad de nuestros usuarios. Es curioso, pero nos hemos encontrado casos de personas muy mayores que únicamente tienen móvil para utilizar Cabify, y esto es algo que nos llena de orgullo.

La tecnología debe ser un instrumento para acceder a una vida mejor, y también para facilitar el día a día de personas mayores o con movilidad reducida. Cuanto más fáciles de usar e intuitivas sean las herramientas digitales, más fácil será ampliar el target de usuarios. Por tanto, el reto es ir eliminando comandos poco a poco hasta conseguir que los clientes puedan pedir un Cabify en un solo click.

I.O.: Tienen presencia en 12 países y 130 ciudades. ¿Cuáles son las claves para gestionar equipos multiculturales en entornos tan diversos?

M.S.: Las necesidades de los trabajadores no son iguales en todos los países, ni siquiera en todas las ciudades, pero todos ellos buscan seguridad, transparencia, previsión y rentabilidad. No hay que olvidar en ningún momento que detrás de cada persona hay una historia de vida, y nosotros tratamos de conocerlas y adaptar nuestros servicios para que los empleados se sientan cómodos.

Cabify cuenta con más de 500.000 conductores autónomos en gran parte del mundo, aunque en España trabajan como empleados en relación de dependencia con contratos indefinidos y, en algunos casos, se trata de su única fuente de ingresos. Muchos de ellos son personas de edad superior a los 45 años que antes de trabajar con nosotros se encontraban en el paro y han encontrado una gran oportunidad para poder reinsertarse en el mercado laboral a través de un trabajo digno, estable y que les gusta.

La compañía se caracteriza por buscar la excelencia en todos los sentidos, y eso hace que tanto trabajadores como usuarios la consideren una marca cercana y amigable. 


Mariano Silveyra, presidente de Cabify para Europa y Asia.

Texto publicado en Executive Excellence nº155


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