¿Han dejado los robots de ser sexys?

¿Han dejado los robots de ser sexys?

La revista EATER se preguntaba hace cuatro años si los cocineros podrían ser sustituidos por robots. 

El texto del artículo destacaba por las opiniones de Siddhartha Srinivasa, entonces profesor de robótica en Carnegie Mellon University y actual director de Robótica e Inteligencia Artificial en Amazon, quien decía: “me gustaría que los robots no fueran sexys. Aunque parezca una afirmación extraña, cuando algo deja de ser sexy significa que funciona tan bien que no tienes que pensar en ello. No nos dedicamos a contemplar fascinados cómo funcionan nuestros lavavajillas porque sabemos que van a funcionar… Y yo deseo que los robots se vuelvan tan eficientes que entren en esta fase”. 

La pregunta que nos hacemos es si cuatro años después los robots han dejado de ser sexys. ¿Cómo ha afectado la pandemia a la automatización de las industrias? 

La pandemia COVID-19 

Que la pandemia ha tenido un efecto masivo en las economías del mundo es algo por todos conocido. Muchas compañías han tenido que centrarse en mantenerse a flote intentando evitar despidos, y para ello han recurrido a automatizar ciertos trabajos que habitualmente llevaban a cabo diferentes operarios. 

Según la publicación Digital Trends, muchas compañías del sector de la alimentación ya han incrementado significativamente los procesos de automatización: empresas cárnicas, empaquetado alimentario, tiendas de alimentos… Y el pasado mes de junio un estudio basado en entrevistas con diferentes CFO exponía que casi la mitad de ellos estaban considerando incrementar los procesos de automatización en respuesta a este coronavirus. El economista y profesor del MIT, David Autor, describe esta pandemia como un evento que nos fuerza a la automatización, y Rob Wollcott recientemente nos recordaba que esta pandemia ha supuesto para muchas empresas cruzar su Rubicón digital. 

El COVID-19 está creando una disrupción que obliga a la automatización en sectores y actividades donde escasea la mano de obra y la demanda se ha mantenido constante (durante la pandemia). Esta situación no se da en el sector turístico, pero sí en la agricultura o en la distribución; esta última está siendo alterada por el tremendo crecimiento de ecommerce y las automatizaciones que se están implementando a lo largo de toda la cadena, desde los almacenes hasta la entrega. 

¿Qué país liderará el camino? 

La posición de China no solo es única, sino que también es privilegiada respecto a los procesos de automatización. Puede parecer un contrasentido, ya que es el país con la mayor fuerza laboral del planeta, pero el hecho de que el coste de la mano de obra se haya multiplicado por 10 en las últimas dos dos décadas evidencia la necesidad del cambio. Los incentivos para automatizar el sector manufacturero chino son evidentes. De hecho, China es el mercado más grande y además el de crecimiento más rápido a nivel mundial. Solo en el año 2019 el incremento de inversión en la industria robótica fue del 21%, alcanzando los 5.4 mil millones de dólares. 

Esto supone nada más y nada menos que el 33% de las ventas mundiales y permite a las compañías chinas obtener significativas ventajas de aprendizaje en el ámbito de la robotización. La dominación china es ya hoy evidente gracias a la capacidad de adopción de las tecnologías que tiene su población. 

Además, y no menos importante, un elevado porcentaje ciudadanos pronto entrará en edad de retiro sin un grupo demográfico más joven equivalente que lo reemplace. La robotización es una de las soluciones a este problema, tal y como se está poniendo de manifiesto en el mundo de la restauración. 

Un estudio publicado por Bloomberg y realizado por UBS a principios de 2020 a más de 13.000 consumidores de diferentes países señalaba que el 64% de los chinos pedían comida a través de sus teléfonos móviles al menos una vez a la semana. En los Estados Unidos el porcentaje se encuentra por debajo del 17%. 

En este proceso de digitalización de la demanda, los robots camareros y chefs no tardarán en convertirse en algo común y corriente. La desconfianza que tienen los occidentales a la hora de permitir que los robots traten la comida no existe en Oriente. 

El futuro a corto plazo 

Teóricamente esta pandemia ha sido un entorno perfecto para poder permitir que los robots nos reemplacen, pero en este sector hay muchas promesas y resultados no demasiado satisfactorios por el momento… 

Como respuesta a la pandemia, se han probado 66 tipos de robots sociales en hospitales, centros de salud, aeropuertos, oficinas, y otros entornos tanto públicos como privados, según un estudio de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona basado en 195 casos de despliegue robótico en 35 países -China incluido-. Que el estudio español sea citado por medios internacionales es algo de los que nos congratulamos. 

La revolución robótica es un movimiento en el cual la automatización, la robótica y la Inteligencia Artificial proliferan a través de toda la cadena de valor de las diferentes industrias generando un cambio de paradigma en la forma de producir, consumir y distribuir productos. Esta circunstancia aún no se ha producido, pero estamos viendo una evolución incremental. 

Esta tendencia va a ser, como venimos repitiendo en números pasados, continua y se acelerará en el próximo lustro cuando el 5G alcance una masa crítica. No olvidemos que la robótica deja atrás el concepto de “copiar” y evoluciona de forma independiente hacia el aprendizaje a través de Machine Learning. 

El miedo a la robotización 

Resulta extraño que no se de la bienvenida a la robotización. A pesar de todos los avances en el ámbito de la Inteligencia Artificial y la expansión de los robots industriales, la robotización orientada al consumidor no está siendo tan popular como se pensaba hace cierto tiempo. 

La Ley de Amara dice que "tendemos a sobrestimar el impacto de una tecnología en el corto plazo y a subestimarla en el largo”. 

Además, las personas tienen una relación complicada con los robots. Por un lado los admiran, mientras que por otro les tienen miedo o los rechazan. Incluso se está intentando boicotear a los robots de la industria automovilística y otros casos similares, acusándoles (a los robots) de robarle el puesto de trabajo a nuestros congéneres. 

Empresas como Walmart han decidido cancelar contratos como el de Bossa Nova, retirando los más de 1000 robots de inventario que tenían en sus tiendas. Les preocupaba la reacción de los clientes al ver pasar entre los estantes a esos robots de casi dos metros. 

En el último Foro Económico Mundial se decía que la mayoría de los trabajos se llevarían a cabo por máquinas. Preveían también que esto ocurriese en el año 2025, algo que ya no se considera factible. 

La robótica continuará ampliando sus capacidades, lo que la permitirá sustituir laboralmente a las personas en muchos de sus roles, pero lo que hace poco se pensaba que sería un dramático punto de inflexión hoy se describe como un cambio incremental que requiere tiempo para que las personas puedan adaptarse a él de forma práctica y psicológica, así que a día de hoy los robots siguen siendo muy sexys.


Marius Robles, cofundador de Food By Robots

Fuente: Singularity Hub