Indra: soluciones propias para la nueva revolución industrial

Ingeniero de Telecomunicaciones y MBA por el Instituto de Empresa, Emma Fernández ha desarrollado su carrera profesional en el sector de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, primero en Alcatel y posteriormente en Telefónica. En 1991 se incorpora a la actual Indra, donde ha desempeñado distintas responsabilidades directivas en las áreas Corporativa y de Operaciones. Antes de su nombramiento como directora general en 2007, era directora de Desarrollo Corporativo y Marketing.

FEDERICO FERNÁNDEZ DE SANTOS: En el último Encuentro de Telecomunicaciones y Economía Digital de Ametic, el Ministro Soria reconocía que Europa había perdido oportunidades en esta industria, con respecto a otros mercados como el norteamericano o el asiático. Desde la perspectiva de una compañía global como Indra, ¿dónde destacamos en Europa? ¿Qué cambios deberían producirse para poder aspirar al liderazgo en otras áreas?

EMMA FERNÁNDEZ: Cuando el Ministro de Industria hizo este comentario, creo que se refería al sector industrial en general, que ha disminuido su peso en la economía europea de una manera importante.

La industria, y especialmente la de las tecnologías de la información y las comunicaciones, es un segmento de la economía que favorece la innovación, crea empleo más estable y genera un tejido mucho más sostenible.

La principal ventaja competitiva europea es el talento. En una sociedad como la actual, que se está convirtiendo en una sociedad del conocimiento, en la que hay que ser cada vez más transversal y tener mayor capacidad para relacionar unos sectores con otros, para utilizar tecnologías complejas y para manejar información procedente de muchas fuentes, el talento es fundamental. En este sentido, hoy la sociedad europea, tanto en el porcentaje como en el nivel de formación, está por encima de otras regiones del mundo.

Vivimos un momento totalmente disruptivo desde muchos puntos de vista, pero especialmente desde el tecnológico. Estamos ante una nueva revolución industrial dirigida fundamentalmente por la automatización, las grandes cantidades de datos, y la posibilidad de gestionar las infraestructuras y los recursos de una manera más eficiente. Las tecnologías que ya disponemos permitirían utilizar los recursos muchísimo mejor. 

Sin embargo, creo que en Europa todavía no hemos introducido un nivel suficiente de tecnología en los distintos sectores económicos y de actividad, además de una serie de asignaturas pendientes, como es la focalización en sectores clave. Si nos fijamos en la economía americana, que es el doble de la europea, vemos cómo las empresas son mucho más grandes e invierten cantidades mucho mayores en un número de ámbitos menor, de manera que el efecto multiplicador que tiene esa economía es superior al de la europea, donde las empresas son más pequeñas, los sectores más diversos y hay menos foco en la inversión económica.

F.F.S.: Sin embargo, el papel del Estado a la hora de invertir es totalmente contrario en Europa y en Estados Unidos, donde por ejemplo hace décadas que aquel no invierte en grandes infraestructuras. ¿Esta influencia del Estado en el caso europeo puede ayudar a compensar la situación que antes describía?

E.F.: Creo que el Estado, precisamente por tener una mayor dimensión, es un agente económico clave, sobre todo por sus decisiones de compra y de impulso a determinados sectores. Europa es una primera potencia en tecnología aeronáutica y espacial, sin duda gracias a que las agencias vinculadas al Estado han impulsado este tipo de programas. Es decir, compensa en parte, pero no totalmente, pues es incapaz de suplir esa focalización y ese tamaño que tienen las industrias norteamericanas en determinados sectores de alta tecnología y potencial.

F.F.S.: Indra ha sido responsable de la informatización de muchos sectores para mejorar la productividad, de modo que debería ser un agente muy relevante para el desarrollo del Estado, ¿no es así?

E.F.: Nosotros somos una compañía de tecnología cuyo principal valor y aportación es precisamente mejorar la competitividad y productividad de todos los sectores en los que trabajamos. Creo que el Estado español ha hecho un esfuerzo considerable por mejorar las infraestructuras tecnológicas para relacionarse de una manera más flexible con los ciudadanos, para tener las infraestructuras más modernas y mejor gestionadas, y para conseguir una sanidad de vanguardia, muy por encima de la media. Me parece que, durante los últimos 30 años, España ha hecho un esfuerzo de modernización, que no es comparable con ningún otro país europeo. 

Hay empresas e instituciones que hemos sabido aprovechar este esfuerzo para estar a la vanguardia de la tecnología mundial. De hecho, cuando nosotros analizamos cuáles son los elementos clave para tener éxito en el sector de la tecnología, hablamos de tres fundamentales. Por un lado, el talento, que ya hemos comentado anteriormente; por otro, una industria con una dimensión suficiente para abordar inversiones importantes y proyectos de crecimiento y potencial, y por último, tener clientes con demanda innovadora. En España, Indra ha tenido clientes con demanda innovadora en todos los sectores de actividad, y el Estado no ha sido ajeno a esa innovación. 

Desde nuestro punto de vista, la labor clave del Estado es ser un comprador exigente, innovador y con un perfil de largo plazo, porque las ventajas competitivas solo se pueden generar con visión de largo plazo. Quizá ese sea el papel que le debemos pedir al Estado como promotor de una política industrial o de una realidad económica.

F.F.S.: Desde macro proyectos como la gestión del tráfico aéreo en China a proyectos de alta significación como el proceso electoral de Iraq, Indra va creciendo en nuevos entornos. ¿Hasta qué punto es necesario transmitir esta capacidad que tienen las empresas españolas como Indra para mejorar la percepción del país dentro y fuera de España, y qué están haciendo desde una perspectiva de posicionamiento global para mantener la estabilidad a medio y largo plazo?

E.F.: Consideramos que para el desarrollo económico de nuestro país es necesario mejorar el conocimiento y la percepción de lo importante que es incorporar tecnología a nuestra realidad económica y empresarial. Este es un factor que, a medio plazo, va a ser clave para la competitividad de las compañías y las instituciones en los próximos años. 

En un mundo cada vez más tecnológico y digital, que compite por los recursos y el talento, es prioritario impulsar la imagen y presencia de Indra en todos los sectores de la sociedad. Por ese motivo, trabajamos mucho con las universidades y con los distintos agentes que, de alguna manera, van a impulsar la percepción de las compañías españolas a medio plazo.

Con respecto al posicionamiento global, somos unos convencidos de que para desarrollar la futura demanda hemos de estar allí donde están los clientes innovadores. Actualmente, hay mucha más innovación en los países emergentes que en los desarrollados, desde el punto de vista de innovación incremental. 

Ejemplos como el de la semana pasada, cuando India colocaba en Marte un vehículo para hacer una serie de análisis, un satélite de bajo coste que compite con los satélites tradicionales que envía la NASA, así lo demuestran. Estamos viendo cómo los países del sudeste asiático y de Latinoamérica se están saltando fases de la innovación que hemos vivido en Europa y en Estados Unidos, adoptando innovación más rápidamente y con un perfil de bajo coste, al que en muchos casos no estamos acostumbrados.

Para una empresa como Indra, que pretende estar a la vanguardia de la tecnología y tener un proyecto sostenible en el largo plazo, es esencial tener acceso a los nuevos clientes, a las nuevas demandas, y estar a la vanguardia de la tecnología. Creemos que elementos como el big data, el cloud, la automatización y la comunicación máquina a máquina van a definir el nuevo contexto tecnológico. 

En países del sudeste asiático, en India y en Latinoamérica, se están incorporando este tipo de innovaciones incluso antes que en los tradicionales, donde ya tenemos una serie de sistemas o soluciones que nos permiten mantener el funcionamiento en el día a día. Por eso debemos estar en los emergentes, para adaptarnos a la innovación.

Otro tema es la escasez de talento en Europa, además de una población progresivamente más envejecida. Tenemos que estar en Asia y en Latinoamérica para captar nuevos profesionales.

La verdadera ventaja competitiva de Indra está sobre todo vinculada a que trabajamos en la automatización de unos sectores que son claves cuando un país entra en su senda de desarrollo. Somos una compañía que trabajamos en los ámbitos de las infraestructuras –en la automatización, modernización y gestión del control de las infraestructuras, tanto del tráfico aéreo y marítimo como en el vial o el ferroviario–, en la modernización de los servicios financieros –en los sistemas de control, medios de pago, la relación con los clientes–; en el sector de las telecomunicaciones, clave para el desarrollo económico, y en todo lo que tiene que ver con la modernización de las Administraciones Públicas, especialmente desde el punto de vista de la sanidad, trabajando tanto la asistencia primaria como la gestión hospitalaria o la gestión de crónicos. Contamos con una amplia experiencia en esta oferta, primero porque lo hemos vivido en España, que ha modernizado todos estos aspectos de su actividad, y segundo porque estamos acompañando a nuestros clientes en Latinoamérica y ahora en Oriente Medio y en Asia Pacífico, precisamente en esa fase de modernización. 

Además, tenemos una experiencia en un ámbito determinante para el sostenimiento de una sociedad y de su estabilidad, como es la defensa y la seguridad. Una sociedad que no se siente segura no es una sociedad que pueda desarrollarse económicamente. Indra tiene una serie de soluciones y sistemas orientados al mando y control, a la vigilancia de fronteras, a la documentación segura, y estamos trabajando en la vanguardia de la ciberseguridad, un elemento indispensable en una sociedad que se digitaliza y que registra nuevas amenazas procedentes del ciberespacio. 

Tampoco me puedo olvidar del ámbito energético, donde todo lo relacionado con el smart energy y la eficiencia energética es un elemento fundamental de competitividad. 

En definitiva, nuestra oferta está muy orientada a resolver necesidades de todos los entornos económicos, especialmente con experiencia en países que quieran modernizarse e incorporarse a un nuevo estadio dentro de esta economía digital en la que hoy vivimos.

F.F.S.: Existe una gran distancia entre la celeridad de las evoluciones tecnológicas y la lentitud de los sistemas actuales, cuyos procesos de decisión a nivel estatal son demasiado pausados y reflexivos. ¿Se pierden oportunidades en un escenario con dos velocidades tan distintas? ¿Cómo podemos salvar este desequilibrio? 

E.F.: Creo que el mundo es cada vez más dual, y que debemos acostumbrarnos a esa dualidad. Hay un mundo de lo convencional y otro de lo innovador, de lo rupturista, que en mi opinión van a convivir durante tiempo.

También me gustaría llamar la atención sobre el aumento exponencial de la complejidad de los últimos 50 años. Recientemente leía un análisis de McKinsey sobre organización de las compañías, que explicaba cómo en los últimos años la tasa de complejidad de estas ha alcanzado el 300% anual, así como que no había organización en la que una persona no tuviera objetivos casi contradictorios; por ejemplo, piden aumentar las ventas y a la vez ahorrar más. Es decir, el mundo va tan rápido que hay que ingeniárselas para convivir con objetivos contradictorios en todas las empresas. Creo que esta misma contradicción acabará dándose en la sociedad, donde nos vamos a encontrar desde el extremo del lujo hasta el low cost en todos los ámbitos. 

Afortunadamente, en el entorno empresarial contamos con herramientas para aprender a convivir con esa realidad contradictoria. Hoy en día, el manejo de grandes bases de datos de las cuales se puede extraer información y segmentar, permite entender mucho mejor las necesidades de tus clientes, ya no en la media. 

Si lo piensa, durante los últimos 50 años todas las empresas han estado trabajando en la media de la sociedad, pero en el momento actual todo el mundo va a trabajar en segmentos estrechos, aprovechando el análisis detallado de todas estas bases de datos, que hacen posible conocer las necesidades de los clientes o segmentos, así como con la automatización y la industrialización 3D, que permiten dar soluciones específicas para cada uno de ellos. 

Opino que estamos en un punto donde lo que no nos puede asustar es la diversidad, ni tampoco podemos pretender que esto vuelva a tender a la media, sino que aprenderemos a gestionar cada segmento con sus particularidades.

F.F.S.: Cada año Indra invierte aproximadamente el 7% de sus ventas en desarrollo tecnológico. ¿Es suficiente para mantener la competitividad? ¿En qué tecnologías están invirtiendo más, cuáles son los vectores de mayor crecimiento?

E.F.: Somos una compañía tecnológica, y la innovación es central para nuestro negocio. El 7% es una cifra que está bastante por encima de la media de nuestros competidores, que se sitúa en torno al 4%. Cuando Indra se constituyó como la empresa que hoy es, decidimos que la única manera de diferenciarnos en un entorno donde la mayor parte de las compañías eran multinacionales americanas o europeas, era desarrollar soluciones propias en aquellos segmentos de mercado en los que pensábamos que teníamos potencial a medio plazo.

Lo que estamos viendo ahora es que todas las transformaciones que están sucediendo desde el punto de vista económico, social y tecnológico, representan una oportunidad. Es cierto que hay sectores que tienen razones para sentirse amenazados, pero creemos que en España se dan los factores necesarios para poder jugar un papel en esta nueva ola de industrialización tecnológica, especialmente en el ámbito de la ciberseguridad –donde por razones de posicionamiento España siempre ha sido relevante en lo referente a la vigilancia de fronteras, a fraude, al tratamiento de mafias, a la lucha contra el terrorismo…–. Nuestro país debería estar a la vanguardia en esta nueva generación que tiene que ver con el ciberespacio, porque se dan los factores de conocimiento, industria y la posibilidad de tener una demanda innovadora, ya que las empresas de telecomunicaciones y las empresas financieras –uno de los principales clientes de la ciberseguridad– están aquí. 

Del mismo modo, por haber sido España pionera en la digitalización de la sanidad, tiene una gran cantidad de datos que son utilizables para contrastar los resultados de distintas terapias, protocolos, etc., que en la segmentación de las enfermedades permitirán ir directamente al tratamiento más efectivo para un determinado tipo de persona.

También nuestra Administración Pública ha sido pionera en la digitalización y utilización de expedientes digitales. 

Creo que en España se dan las circunstancias favorables para una empresa como Indra, con capacidad para desarrollar nuevas aplicaciones y exportarlas, y que el Ministro de Industria, en su agenda para fortalecer el sector industrial español, ha considerado la proyección de estas posibilidades internacionalmente. 

F.F.S.: Son varios los reconocimientos de Indra por su compromiso con la calidad y la excelencia, dos ámbitos en los que el Club Excelencia en Gestión es un referente. En este sentido, ¿cuál ha sido el recorrido de Indra y su aportación a este ámbito?

E.F.: En Indra entendemos que la innovación no puede estar solo referida a nuestros productos, sino también a nuestros procesos. Nuestros clientes son muy exigentes y, además de demandar la solución tecnológica más vanguardista y que mejor contribuya a sus objetivos de negocio, la quieren al menor coste posible, en un plazo reducido y sin errores (algunas de nuestras tecnologías son críticas). Y esto solo es posible cuando introduces mejoras continuas en tus procesos y eres excelente en tu gestión. 

Aplicamos metodologías de vanguardia, acordes con este posicionamiento. Desempeño y transparencia son la clave de nuestro modelo de gestión, ampliamente reconocido por los principales monitores internacionales como el Dow Jones Sustainability Index, donde estamos presentes desde hace nueve años.


 Entrevista publicada en Executive Excellence nº116 oct2014


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