Una movilidad rentable es posible

Una movilidad rentable es posible

Desde la fabricación del primer coche en serie del mercado, el Ford T, allá por 1908, la manera más sencilla de desplazarse “puerta a puerta” siempre ha sido a través del vehículo propio. Sin embargo, esta situación ha cambiado radicalmente con la llegada de la digitalización. De repente, han emergido nuevas alternativas a la movilidad que no dependen exclusivamente de la propiedad y que presentan soluciones para desplazarse de manera cómoda y eficiente. Este impulso del negocio de la movilidad ha supuesto en la última década un crecimiento de 140.000 millones de dólares, según un reciente estudio de Accenture y está previsto que en 2030 tenga un tamaño de tres veces el actual. 

En los últimos años, hemos sido testigos de la aparición de numerosas compañías de movilidad (coche compartido, patinetes, agregadores de movilidad, etc.) que han nacido precisamente para llenar el vacío que dejaban los sistemas de transporte tradicionales, haciendo evolucionar los modelos de propiedad hacia nuevos modelos de uso. 

Este incremento de oferta y complejidad ha hecho necesaria la creación de agregadores que simplifiquen la contratación del viaje a través de un punto único de contacto. Compañías como Renfe ya están buscando orquestar e integrar una oferta extensa de servicios, incluyendo no solo los propios, sino también los públicos y algunas propuestas privadas para hacer realidad la movilidad como servicio. 

Pero lo cierto es que el caballo de batalla del sector sigue siendo alcanzar la ansiada rentabilidad. Para conseguirla, estas compañías de movilidad deberían definir nuevas reglas del juego, optimizar la movilidad de la flota y adaptar su negocio core. Las ciudades –y especialmente los reguladores– tienen un papel clave para equilibrar el mercado y conseguir que sea más atractivo. En sus manos está incentivar la entrada de nuevos actores y fomentar la colaboración de los actuales para ofrecer la mejor propuesta a los ciudadanos. Compartir la flota en una plataforma común ayudaría a maximizar su ocupación. A veces, servicios que por sí mismos no son rentables, podrían serlo si se combinase adecuadamente el ecosistema.


Es necesario expandir la oferta de servicios más allá del core del negocio


Por último, es necesario expandir la oferta de servicios más allá del core del negocio. En España, ya nos encontramos desde compañías de VTC que han extendido sus servicios hasta convertirse en multimodales, a compañías de coche compartido que han entrado recientemente en el negocio de servicios financieros y de pagos. 

Para los nuevos modelos de propiedad, ya existen varias empresas en España que permiten usar el vehículo que mejor se adapte a tus necesidades en cada momento, a través del pago de una cuota mensual que da acceso a conducir tu coche favorito y cambiarlo a golpe de clic en una sencilla aplicación. Detrás de estas compañías encontramos a los propios fabricantes de coches que, en aras de expandir su negocio tradicional, están abrazando esta nueva modalidad de comercialización, así como compañías de nueva creación que ya están empujando este nuevo modelo de negocio.  En el caso de los vehículos bajo demanda, hemos pasado del alquiler de un coche, que debíamos recoger y entregar casi exclusivamente en grandes intercambiadores de transporte, estaciones de tren o aeropuertos, a encontrar decenas de opciones como coches, motos, bicis y patinetes compartidos, desplegados prácticamente en cada esquina o aparcamiento de nuestras ciudades, que podemos recoger y dejar donde nos resulte más cómodo. 

Además, encontramos soluciones de movilidad que incluyen el transporte sensible a la demanda, el ridehailing (servicios de VTC o Taxi) y el ridesharing, donde la novedad no proviene tanto del servicio en sí, sino de la manera de contratarlo bajo demanda a través de una aplicación y en algunos casos compartiendo el trayecto con otros. Para muestra, el Smart Bus, el autobús inteligente y bajo demanda que ya ha desplegado la EMT en Madrid. Grandes fabricantes como Volkswagen con su plataforma We o el Grupo Stellantis con Free2Move ya están agregando gran parte de estos servicios. 

Por todo ello, para impulsar la industria de movilidad, son necesarios tres ingredientes: la colaboración público-privada, la tecnología –especialmente la Inteligencia Artificial y cloud– y apoyarse en toda la potencia de los Fondos Europeos.


Gustavo Samayoa, managing director de Industrial & Mobility de Accenture.

Artículo publicado en Executive Excellence, n174, abril - mayo 2021.