Fabien Cousteau: "Lo que es bueno para el medio ambiente es bueno para los negocios"

 

Algunas ideas de Fabien Cousteau, buzo, explorador oceanógrafo y documentalista, en el World Business Forum:

Lo único que nos sostiene como forma de vida es el agua. Hemos explorado menos de un 5% de nuestros océanos a lo largo de 150 años de exploración. Este espacio alberga el 99% de la vida sobre el planeta. Los animales que viven sobre la superficie de la tierra son menos del 1%, mientras que bajo el mar habitan más del 97%.

La tecnología ha ido evolucionando y nos ha dado la posibilidad de ir más allá y avanzar en la exploración. 

Hay que aprender a estar cómodo en las cosas que nos incomodan y superar los límites marcados. La rutina nos hace perder la perspectiva de la inmensidad de nuestro planeta. 

En la época de mi abuelo Jacques Cousteau, había menos de una docena de hábitats marinos. Ellos crearon los primeros submarinos de investigación científica, los cuales permitían al ser humano vivir bajo el agua, pero hacía falta mucha valentía.

Uno de los primeros acuanautas fue mi abuela, que respaldaba a mi abuelo en sus iniciativas. Ellos vivieron 30 días bajo el agua, recopilando un montón de datos que quedaron almacenados, y a los que nadie prestó atención. 

En 2014, Aquarius, el único laboratorio submarino del mundo, fue una excelente oportunidad para llevar una expedición en directo. 60 metros cuadrados, 6 personas, durante 31 días, a unos 15 km. de la costa de los Cabos de Florida y a unos 20 metros bajo el agua. 

Un submarino puede ir a más profundidad, pero no te permite la experiencia táctil de salir al agua y sumergirte. Todos los días podíamos salir a bucear durante 10-12 horas, lo que nos permitió conseguir datos y mediciones del ambiente, como información sobre la descoloración del coral. En un mes hemos recolectado datos científicos equivalentes a los obtenidos durante casi tres años de investigación desde la superficie.

Gracias a que teníamos wifi, podíamos hacer sesiones de skype con niños de todo el mundo diariamente y mandábamos streaming en directo para que vieran el entorno dentro y fuera del hábitat.

Experimentamos con avanzadas tecnologías para ver las interacciones que se producían debajo del agua, algo que el ojo humano nunca hubiese podido grabar. 

Nuestros cuerpos se adaptan a la presión bajo el agua, pero al final del experimento tuvimos que hacer una decompresión durante 24 horas. Tecnológicamente, es posible construir una ciudad bajo el agua; la fisiología humana tiene sus limitaciones, pero la verdadera clave está en la financiación.

Lo que ocurre en el océano nos afecta. Lo que hoy decidamos sobre su preservación va a determinar el futuro de las próximas generaciones. Menos del 1% de los océanos están protegidos, pero podemos reconstruir nuestra cartera de reservas naturales.

Mi organización Plant A Fish está diseñada para enseñar a restaurar los ecosistemas acuáticos locales mediante la reforestación de las especies marinas, con el fin de introducir mil millones de peces nuevos en las aguas de todo el mundo.


Publicado en Executive Excellence nº124 octubre 2015.

 


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