Reconstrucción económica desde la Constitución

Reconstrucción económica desde la Constitución

España necesita un gran pacto para la reconstrucción dentro de la senda constitucional. El Estado social y democrático de derecho debe garantizar los derechos de las personas y, con la combinación de la iniciativa privada y la planificación pública de la reconstrucción, hacer de la necesidad virtud y poner las bases de un futuro en el que salgamos del desastre y mejoremos nuestra estructura económica.

Tres ideas para el pacto

Mi propuesta es la de, entre otros, focalizar los esfuerzos en tres aspectos, que están íntimamente relacionados: la reinvención del sector servicios español, la silver economy y el fomento del emprendimiento. 

1. Reinvención del sector servicios

España debe ser atractiva para que vengan otras empresas del sector servicios a nuestro país. Debemos mejorar la fiscalidad. Debemos mejorar el nivel de inglés. Debemos explotar nuestra privilegiada situación europea, puerta de América y de África. Tenemos grandes empresas de servicios, referencia mundial: estimulemos un posicionamiento de liderazgo en servicio y servicios para los próximos años.

También debemos reinventar el sector turístico. En el corto plazo (y desde la seguridad sanitaria), tenemos que focalizarnos en el turismo interior, más allá del sol y playa, en la historia y la cultura: apostar por rutas históricas, vivencias. En definitiva, promover la cultura. Y promover la calidad turística penalizando gravemente al que no dé el nivel que queremos dar como país y como sector. 

Debemos, pues, aprovechar el parón para redefinir nuestro posicionamiento, rompiendo la estacionalidad del sol y playa. Cultura. Historia. Seguridad. Calidad. Reposicionarnos como potencia turística de fiar y crear subindustrias del congreso y el evento, potenciar el turismo invernal y de cruceros.

Por último y desde luego, hay que trabajar para lograr ser un lugar atractivo para las personas mayores, esa silver economy del turismo, tan rentable por tantas razones. 

En general, dentro del sector, debemos mejorar, tanto a nivel privado como público, en el big data y en el manejo inteligente de bases de datos para estimular la demanda de un turismo de calidad, para cuando regrese una cierta normalidad al sector. 

2. Silver economy

La pandemia ha puesto en el centro del tapete la urgencia de preocuparnos por la fragilidad de las personas mayores. Es importante abordar la silver economy como urgencia nacional. Algunos aspectos que deben tratarse más rápidamente son:

Que la España vacía envejece peor que la que no lo está. Abórdese con creatividad la crisis demográfica de la Serranía Celtibérica, “Laponia del sur”, estimulando la creación de centros, urbanizaciones, cohousing y cualesquiera soluciones e iniciativas para mejorar la vida de las personas mayores. El caso de Pescueza (en Cáceres) puede ser un referente. 

Que debemos luchar contra la soledad, y la tecnología age tech es una de las posibles soluciones. Voluntariado, tecnología, coordinación de servicios sociales y sanidad para controlar la calidad de vida de los mayores solos es imprescindible; en España más de 850.000 octogenarios viven solos.

Que el modelo geriátrico precisa de una revisión: hay que normalizar y crear normas para evitar el desamparo. Hay que propiciar la interoperabilidad entre administraciones y gestionar la colaboración público-privada. Residencias más medicalizadas, más humanas, conjuntadas con el sistema de salud, tanto público como privado, y apoyadas en tecnologías para la perfecta coordinación y atención de las personas.

En la silver economy, la telemedicina, la teleasistencia y el telecuidado serán las manifestaciones del e-health y la age tech, que deben tomar un enorme protagonismo en una sociedad envejecida como la nuestra. La sanidad, superada la pandemia, volverá a una normalidad en la que la cronicidad y las urgencias geriátricas llevarán al colapso diario, si no se planifica, aprovechando la crisis del coronavirus, una reordenación sanitaria que contemple el envejecimiento.

Del mismo modo, el Estado, que tomará protagonismo en la reconstrucción económica, con enfoques keynesianos evidentes, debe avisar a los futuros pensionistas que han de planificar su jubilación en un contexto en que la pensión pública, únicamente, no será, quizá, suficiente para sobrevivir en una vida larga. Sistemas privados de pensiones y de “licuación patrimonial” cobrarán evidente protagonismo. Y deben ser contemplados en los pactos, en forma de estímulos, de nudging o ayuditas-estímulos, para que los españoles empecemos a tomar conciencia de que no podremos jubilarnos como nuestros padres solían.

3. Emprendimiento

Es evidente que nuestra economía va a requerir mucha nueva iniciativa privada. Aprovechemos para digitalizar. Es necesario planificar la creación de un ecosistema emprendedor y un mercado real de venture capital, un ecosistema inversor en nuevas empresas para, precisamente, abordar con éxito los puntos anteriores: tecnologías para la silver economy, la salud y el servicio, pensando en global y con un público objetivo nacional e hispanoamericano, primero, y mundial, después.

Aprendamos de Israel y su política de “Yozma” (pero también de Corea, Dinamarca o Chequia) que transformó ese país desde 1990. Potenciemos la economía creativa y la tecnología, haciendo de la necesidad virtud en este momento histórico en el que necesitamos crear empleo y podemos abordar problemas estructurales de la sociedad y la economía españolas.

Tenemos que lograr positivizar e incentivar el emprendimiento y, consecuentemente, crear empleo, incentivar la economía social y el cooperativismo. El papel de la formación es clave y debemos recuperar el espíritu que en 1993 creó FORCEM, que tanto transformó el management de la empresa española, vía el conocimiento.

Es clave en este punto también el papel del Estado para actuar de catalizador empresarial, planificando y estimulando la iniciativa privada. Ayudar a los empresarios a arrancar y favorecer el éxito con mentoring y acompañamiento (el rol de las escuelas de negocios y los profesionales jubilados y prejubilados de los últimos años puede ser maravilloso).

El Estado ha de ayudar a tejer redes de contactos internacionales y a aportar conocimiento sobre cómo escalar empresas globalmente; poner a disposición del emprendimiento capital (“dinero inteligente”, dinero con conocimiento, público y privado, estimulado fiscalmente), infraestructura y apoyo gerencial para el desarrollo de productos tecnológicos innovadores, por ejemplo, pensando en la silver economy

El Estado debe crear los incentivos correctos para la generación de start-ups profesionalizadas, que no manden a una mayor ruina a emprendedores no cualificados y sin apoyos.

Como vemos, hará falta visión de largo alcance, planificación y estrategia. Sangre, sudor y lágrimas para, en una generación, tornar la situación y sentir orgullo de España.


Juan Carlos Alcaide, profesor de ESIC Business & Marketing School

Texto publicado en Executive Excellence nº167, junio 2020