Saint-Gobain frente al cambio climático

Saint-Gobain es hoy una multinacional referente mundial de desarrollo sostenible, uno de los 100 mayores grupos industriales y una de las 100 compañías más innovadoras del planeta. En 2015, la multinacional gala conmemora el 350 aniversario de su nacimiento en Francia y sus 110 años de trayectoria empresarial en España.

Saint-Gobain fabrica y comercializa soluciones constructivas y energéticamente eficientes para edificación, acristalamientos de automoción, materiales de altas prestaciones para la industria y envases de vidrio para alimentación y bebidas.

Al igual que un espíritu de innovación permanente, la vocación de permanencia en las regiones donde se implanta, forma parte de su ADN y le conduce a involucrarse en múltiples iniciativas locales de carácter socioeconómico y sostenible. Así es como Saint-Gobain entiende la responsabilidad social corporativa.

La protección del medio ambiente como principio de conducta y actuación, junto a su enfoque de responsabilidad social y a su visión ambiental, condujeron a Saint-Gobain en 2003 a firmar el Pacto Mundial de las Naciones Unidas y el posterior “Caring for Climate” y a reflejar este compromiso en su Política de Energía, Emisiones y Cambio Climático. Con todo ello, el Grupo confirma su voluntad de reducir al máximo el impacto medioambiental de su actividad, de sus productos y servicios y, al mismo tiempo, su deseo de ser reconocida como una compañía responsable, comprometida con una gestión de mejora continua.

Reflexiones del ‘’Business and Climate Summit’’

200 días antes de la próxima Cumbre sobre Cambio Climático de la ONU (COP21) que se celebrará en París en diciembre, la capital francesa acogió el ‘’Business and Climate Summit’’ (Congreso de Negocios y Clima), un encuentro coorganizado por Saint-Gobain en el que empresarios, organizaciones y representantes del Gobierno de Francia se reunieron para reflexionar sobre el recalentamiento global del planeta y para preparar propuestas para combatirlo. 

Pierre-André De Chalendar, Presidente-Director General del Grupo Saint-Gobain, intervino en la ceremonia de apertura junto con François Hollande, Presidente de Francia.

En palabras de De Chalendar, “el cambio climático es uno de los mayores retos que afectará al mundo económico en las próximas décadas. Las empresas juegan un papel esencial en la búsqueda de soluciones contra el cambio climático. La mejor respuesta al reto del medio ambiente, y en particular a la regulación de la temperatura, es una mayor eficiencia energética. 

Después de muchos años, hemos identificado y adaptado nuestras empresas para transformar en oportunidades las medidas de atenuación, incluida la industria pesada o el sector de la energía. Hemos creado tecnologías bajas en emisiones de carbono e incorporado energías limpias a muchos sectores de actividad, redefiniendo los transportes y aportando soluciones para construcciones sostenibles en las ciudades del mañana. Hemos invertido fuertemente en investigación y desarrollo y lanzado nuevos desarrollos que tienen en cuenta la huella de carbono de nuestros productos y procedimientos. Los mercados cuentan con productos que permiten reducir el consumo energético y las emisiones de gases de efecto invernadero. De forma paralela, también en los procesos de fabricación y de gestión se considera limitar el impacto medioambiental. Continuaremos actuando y comprometiéndonos.

Estos años intensos en iniciativas y actuaciones han demostrado que el desarrollo de estas soluciones requiere de políticas más audaces e inteligentes para generar mercados más importantes, desplegados a la escala y al ritmo demandados por esta urgencia climática. Necesitamos del apoyo gubernamental para desplegar estas políticas. 

La Conferencia de las Naciones Unidas por el Clima, la COP21, que se celebrará en París el próximo mes de diciembre, tiene como ambición obtener un acuerdo global sobre el clima. Este acuerdo deberá entrar a fondo en una trayectoria de futuro baja en emisiones de carbono y sostenible, manteniendo el calentamiento global por debajo de los 2°C, tal  y como se convino en Copenhague y Cancún. En septiembre, durante la preparación de la COP21, el Secretario General de las Naciones Unidas invitó a todos los agentes de la sociedad a comprometerse y a actuar contra el cambio climático. “Business & Climate Summit” es una respuesta a la llamada del Secretario General, de manera que las empresas puedan exponer sus ideas y su contribución a este acuerdo”.

Por su parte, el Presidente François Hollande comenzó su intervención poniendo de relieve la respuesta del entorno empresarial a la llamada del Secretario Ban Ki-Moon: “Numerosas organizaciones empresariales y sociedades financieras han lanzado importantes iniciativas, convencidas de que nos jugamos el futuro del planeta y nos concierne a todos. 

También nos jugamos en París la transformación del mundo; ya sea porque no seamos capaces de encontrar un acuerdo y entonces estaremos en un planeta donde cada vez será más difícil vivir, con mayores riesgos de conflictos, desplazamientos de población, desafíos industriales cada vez más complejos… o bien, porque lleguemos a un acuerdo y entonces estaremos frente a otra revolución: una revolución en las formas de producir, de transportar, de consumir, de desarrollarnos y de vivir, no solo los próximos años sino las próximas décadas. 

Por ello, el papel de las empresas es esencial. Son las que van a implementar, a través de los compromisos que se tomen, las mutaciones necesarias: la eficiencia energética, el crecimiento de las energías renovables, la capacidad de transportar sin contaminar, el almacenamiento de energía, las nuevas formas de construcción del hábitat, la organización de las ciudades, e igualmente la participación en la transición y la adaptación de los países en vías de desarrollo.

Es un reto ecológico y también económico, con la mirada puesta en una estrategia de crecimiento verde. Si unimos nuestra inteligencia a nuestros compromisos, si somos capaces de desarrollar innovaciones y crear nuevas tecnologías, podremos construir juntos un mundo nuevo (…). 

Quienes tenemos la responsabilidad de organizar la COP21, sentimos que la movilización es necesaria y urgente. En primer lugar, comprometerá a todas partes, Estados y gobiernos, intentando lograr un consenso entre 196 países, lo cual no es sencillo. Algunos lo califican como milagro pero es un tema de conciencia y responsabilidad (…).

En primer lugar, debe crearse un marco impositivo, universal y diferenciado. Diferenciado, para que cada país sepa lo que debe hacer de forma precisa. Universal, porque concierne a todos los países, tanto a los que más emiten como a los que menos. Además, ha de tener una aproximación local que considere las características de cada región. 

En segundo lugar y antes de la reunión, cada país debe exponer con argumentos su estrategia a largo plazo; lo que llamamos la Contribución Nacional. Por el momento solo hay 37 contribuciones publicadas. Esperamos que, antes de finalizar el verano, los países más desarrollados sean los primeros en presentar lo que se les ha pedido.

En tercer lugar, la financiación, especialmente a través de los fondos verdes. Se trata de contribuciones financieras de los Estados, algunas ya decididas como las de Alemania, Francia, Estados Unidos, China y muchos otros, pero también de financiaciones adicionales a las públicas que otorguen a los fondos a disposición de los países menos desarrollados, la fuerza necesaria para acompañarles en la transición y adaptación. Sin esta financiación, no existirá un acuerdo en París.

En cuarto lugar, las contribuciones que se pueden añadir, lo que denominamos la Agenda de Soluciones, aportadas por colectivos locales en el mundo entero: ONGs, asociaciones de carácter civil y empresas. 

Se espera de las empresas su plena participación en la movilización de la financiación, pudiendo ya anticipar decisiones de inversión sobre lo que será la puesta en marcha del acuerdo y, finalmente, aportando su inteligencia, saber hacer y tecnología en todo aquello que pueda contribuir a la mutación, a la transición a iniciar tras un acuerdo sobre el clima. 

El objetivo esencial es reorientar el flujo de nuestras economías hacia un mundo sin carbono, resiliente al cambio climático. Simplificando, tenemos que dar muestra de una ingeniería financiera que haga trabajar cada euro y cada dólar público por la transición energética. 

El pasado abril en Washington, los ministros de Finanzas y gobernadores de los Bancos Centrales del G-20, ordenaron al Consejo de Seguridad Financiera trabajar en estos temas y generar respuestas sobre normativas fiscales, a fin de que el sector financiero pueda percibir correctamente el riesgo climático (…).

Los gobiernos se enfrentan a situaciones muy diferentes y, en el caso de los países emergentes, debemos convencerles para comprometerse con la transición energética. No será factible, si no hay empresas que participen con ellos en esta estrategia compartiendo tecnología, orientando las elecciones que deban hacerse. 

Queremos que, dentro de cada gran sector económico, las empresas puedan definir objetivos de reducción de emisiones y de adaptación a la transición. Preguntarles qué pueden hacer para mejorar la eficacia energética en los procesos de producción, cómo desarrollar tecnología innovadora en el entorno de las energías renovables, cómo recurrir menos al carbón, cómo generar sistemas de captura y secuestro de carbono de manera segura, cómo reducir el consumo de agua y materias primas en los procesos… Esperamos eso de todos los grandes sectores económicos. 

Desde la perspectiva financiera, tenemos esperanzas que no exigencias, pero algunas parten de la eliminación del carbono en el portafolio de inversiones. En la reunión de Nueva York se creó una coalición para la eliminación de carbono de los activos. En los pocos meses de existencia, ha conseguido 45.000 billones de dólares comprometidos. 

También esperamos la emisión de obligaciones verdes (“green bonds”). Este mercado aún está en desarrollo, pero deseamos que pueda generar recursos para facilitar la transición.

En resumen, se trata de integrar el riesgo climático y la presencia de carbón en las dotaciones y estimaciones que aseguran los riesgos y, como consecuencia, en las decisiones de inversión. Evidentemente, estas elecciones están fundamentadas en la voluntariedad. Estamos en una economía mundial, abierta, y las empresas son libres. De ellas depende hacer inversiones que sean rentables también para el planeta. Esperamos poder publicar en París todas estas hojas de ruta de las que vengo hablando. En el Acuerdo de París, será necesario añadir estas decisiones a las tomadas por los gobiernos”.

Ricardo de Ramón, Delegado General de Saint-Gobain para España, Portugal, Marruecos, Argelia y Túnez:  “Construir y rehabilitar bajo un enfoque sostenible es posible”

EXECUTIVE EXCELLENCE: Usted dirige y coordina la actividad de todas las empresas de la multinacional en los cinco países. ¿Cómo se implanta en su territorio esta Visión ambiental y la Política específica del Grupo en materia de Energía, Emisiones y Cambio Climático?

RICARDO DE RAMÓN: El papel de toda Delegación de Saint-Gobain es asegurar la implantación de esta política, a través de una red de técnicos de Seguridad, Salud Laboral y Medioambiente (EHS), en todas las plantas industriales y centros de distribución de materiales de los países del perímetro de gestión asignado.

E.E.: ¿Qué acciones o proyectos concretos están desarrollando las empresas de Saint-Gobain en España para luchar contra el cambio climático?

R.D.R.: En España, el consumo energético de viviendas y edificios representa el en torno al 30% del total nacional. Con un 58% del actual parque de viviendas construido antes de 1979, año del que data la 1ª normativa básica de edificación en España, el potencial de mejorar la eficiencia energética en la edificación y de reducir el impacto medioambiental es enorme. Y además, es posible porque tenemos soluciones para la rehabilitación y la reforma, asequibles a todos los bolsillos. Por ejemplo, en invierno con una temperatura de -15ºC en el exterior, si tocamos el vidrio de la ventana desde el interior y está helado, no es un buen aislante. La temperatura de un doble acristalamiento CLIMALIT PLUS de Saint-Gobain, por el interior, puede ser hasta 7ºC superior a la de un doble acristalamiento banal y hasta 10ºC superior a la de un vidrio sencillo. 

CLIMALIT PLUS mejora considerablemente el aislamiento térmico en ventanas y fachadas, permitiendo reducir el gasto de calefacción y en consecuencia, el consumo energético.

En relación con la fachada, otra sencilla solución que proponemos es insuflar lana mineral aislante de ISOVER en la cámara vacía del muro exterior, a través de pequeños orificios que dejan intacta la fachada. Una sencilla intervención de un par de días que permite ahorros del 25% al 40% en la factura energética y con gran potencial en la rehabilitación de edificios, fomentada por la Comunidad de Madrid (Plan Renove).

Además, en Saint-Gobain apostamos con firmeza por nuestro programa “multi-confort” que promueve integrar todas nuestras soluciones innovadoras con objeto de realizar construcciones, sostenibles y estéticas, que mejoren nuestro confort y calidad de vida, prestando especial atención al consumo energético, confort acústico, iluminación, calidad del aire interior, diseño, mantenimiento y sostenibilidad.

Por otro lado, hemos colaborado mucho con la Administración para elaborar el reciente Código Técnico de la Edificación y también para el lanzamiento del etiquetado de eficiencia energética de los edificios. Patrocinamos las actividades de la asociación Green Building Council España, formamos parte de la Fundación La Casa que Ahorra que promueve la sensibilización ciudadana respecto a la protección medioambiental, colaboramos en proyectos de investigación, como el de biodiversidad en nuestra cantera de  Sorbás de la Universidad de Almería y apoyamos proyectos constructivos que aspiran a obtener una certificación de sos- tenibilidad como Leed, Breeam o Verde.

E.E.: Al margen del sector de la construcción, ¿cómo lucha Saint-Gobain contra el cambio climático en la industria y en el sector de envases de vidrio?

R.D.R.: Trabajamos con el mismo enfoque. Por ejemplo, ofrecemos a los constructores de automóviles, acristalamientos Sekurit como los parabrisas climacoat que aportan confort al usuario en el interior del vehículo y le permiten reducir el consumo de calefacción en invierno y de aire acondicionado en verano. En relación con los envases, fabricamos la gama de botellas ecova que, a igualdad de capacidad y resistencia, pesan menos y por tanto su transporte, requiere un menor consumo de energía. Además de colaborar con asociaciones para promover el reciclado de los envases y de incrementar anualmente el consumo de vidrio reciclado en nuestro proceso productivo. Somos el primer consumidor de vidrio reciclado de la Península Ibérica.

Pero no solo innovamos para crear y ofrecer materiales y soluciones “energéticamente eficientes”, sino también para que nuestros procesos sean cada vez más respetuosos con el entorno y hacemos extensible nuestra visión ambiental a nuestros proveedores. Por ejemplo, invertimos cinco millones de euros para instalar electrofiltros en las chimeneas de nuestros hornos de vidrio, con un mantenimiento anual de medio millón, evitando así la emisión de “malos humos” al exterior. Saint-Gobain Glass, nuestra actividad de vidrio para construcción,  es el primer fabricante de vidrio en hacer un análisis del ciclo de vida de sus productos, lo que motivó que recibiera “el cubo verde de la sostenibilidad”. La Actividad de morteros, WEBER Saint-Gobain, y la de yesos, PLACO Saint-Gobain, cuentan con Declaraciones Ambientales de Producto y se han convertido en empresas de referencia en sus respectivos sectores. 

E.E.: Innovan y mejoran sus procesos para desarrollar su actividad, contribuyendo a la protección medioambiental, y para aportar soluciones cada vez más sostenibles. ¿Pueden hacer más? 

R.D.R.: Sí. La innovación, en sentido amplio, es parte del ADN de Saint-Gobain, pero las empresas necesitamos del apoyo de los gobiernos para maximizar el desarrollo de nuestras políticas. Desde hace años venimos explicando a la Administración que construir y rehabilitar, bajo un enfoque sostenible, es posible. Pero además, necesitamos su apoyo e impulso para que el marco normativo avance en la misma dirección y para facilitar a ciudadanos y comunidades de vecinos que puedan acometer reformas, cuya finalidad es el ahorro energético, mediante planes Renove, incentivos fiscales y acceso al crédito.

E.E.: En diciembre tendrá lugar la COP21 en París. ¿Destacaría algún aspecto que se debería debatir o reflexionar y no pasar por alto?

R.D.R.: Efectivamente, la COP21 será el foro internacional que marcará el rumbo a los países participantes para los próximos años, pero el cambio climático no es una problemática a abordar únicamente por los países participantes o signatarios del Pacto Mundial. Atañe a todos los países, desarrollados y emergentes, y todos deberían asumir compromisos. Compartimos planeta y deberíamos igualmente compartir problemática, los mismos objetivos y las mismas reglas de juego, es decir, un mismo escenario de competitividad.


Reportaje publicado en Executive Excellence nº122 junio 2015


Imprimir   Correo electrónico