Oportunidades del sector turístico durante la “desescalada”

Oportunidades del sector turístico durante la “desescalada”

El estado de alarma sufrido en España por motivo de la COVID 19 tiene como una de sus principales características la limitación del movimiento de personas. 

Sin ese movimiento de personas, no cabe la posibilidad de que se produzca turismo de ningún tipo, ya nos refiramos al turismo familiar, vacacional, de negocios, idiomático, de formación... 

Y el turismo es uno de los principales motores de la economía nacional que está paralizado por el estado de alarma. 

En nuestro país, el turismo suponía tres millones de empleos directos, 14% del PIB nacional, nuestra cuota en el turismo mundial era del 6’5% y además, empresas españolas gestionaban un 3% de esa cuota en el extranjero. 

Podemos decir que España suponía un 10% de la cuota de turismo mundial. Y en la actualidad están paradas aerolíneas, agencias de viajes, hoteles, centros de congresos, ... 

Y, todo esto sin contar con sectores tangenciales como por ejemplo la alimentación que está impactada por los cierres de hoteles, bares y restaurantes… 

Por su importancia económica, parece que el turismo deba ser un sector donde haya que prestar especial atención por parte de empresas, fondos, administraciones, gobiernos… 

Situación ante la incertidumbre 

Sobre todo, porque los datos que nos llegan son para estar preocupados. Por citar algunos de esos datos:

  • Se prevé, a nivel mundial, una bajada del 10% del PIB y del empleo.
  • Según las previsiones del World Travell Council, 100 millones de empleo están en riesgo
  • De los 8’7 trillones que supone el turismo en el PIB mundial, se estima que se perderán 2 trillones.
  • Según IATA, las aerolíneas caerán este año un 50% 

Sin embargo, hay motivos para el optimismo: El turismo siempre ha sido robusto, recuperándose antes que otros sectores en las anteriores crisis que se han vivido (por motivos de terrorismo, o por catástrofes naturales, o financieras, por citar las más recientes). Una muestra de ello, en esta ocasión, es que los hoteles medicalizados pueden llegar a suponer un sello de calidad en sí mismo. 

Ahora bien, se plantean las siguientes preguntas: 

¿Cuánto va a durar la recuperación en esta ocasión? Si tomamos como referencia situaciones anteriores, sabemos que es imposible de determinar. Tendremos que jugar con las intuiciones, con las sensaciones y con los precios/costes/tecnologías. 

¿Se puede prever el modelo de retorno? Es fácil suponer que se recuperará antes el turismo nacional. Únicamente porque la movilidad de las personas se dejará de restringir antes dentro de los estados que en lo que a turismo internacional se refiere. Pero, además de la movilidad, hay que incluir la variable económica. Ya hay previsiones que avanzan que recuperar el nivel económico de 2019 nos llevará más allá de 2022. Y esto plantea más incertidumbres.      

¿Los grandes agentes turísticos sobrevivirán o serán los pequeños? Los grandes pueden concentrar recursos y activos. Gracias a la escala, podrán optimizar costes y ser más eficientes. Pero, por otro lado, es posible que los pequeños hoteles, pequeñas aerolíneas, pequeñas agencias, etc… puedan tener más cintura y flexibilidad que les permita sobrevivir, sobre todo si usan bien las tecnologías.          

¿Qué están haciendo los gobiernos? Hay modelos de todo tipo: desde los más intervencionistas a los que establecen marcos flexibles de contratación para adaptarse a las circunstancias. Pasando por modelos de partenariado público-privado, acciones de activación reputacional, subvencionar destinos… 

¿Qué espera el turista? En China, y en todos los destinos, en cuanto se ha levantado el confinamiento, las webs de reservas, las noticias y los repuntes de contagios nos indican que las personas perdemos cuidado y no somos tan prudentes: la gente sueña con poder viajar. En este sentido, las medidas irán por: limpieza, desinfectantes, chequeos, test, EPIs, menos interacción con el huésped/viajero/cliente, certificaciones… 

Ante estas y otras incertidumbres, trataremos de analizar qué oportunidades se presentan, tanto en el momento actual, como en el medio y en el largo plazo. 

La “des-escalada” 

Las asociaciones hoteleras han manifestado su malestar y decepción porque el gobierno no haya escuchado al sector turístico a la hora de elaborar el plan de “desescalada” del estado de alarma. 

Opinan que no todos los destinos e infraestructuras tienen que ser tratados igual, pudiendo reabrir en distintas condiciones. Igualmente sucede con la reducción de aforo al 30% que hace inviable económicamente la apertura de ningún negocio. Y también han puesto de manifiesto que un visitante que no pueda moverse, no va a venir. 

Desde CEHAT y Exceltur han propuesto al gobierno otras medidas: 

  • Aumentar el nivel de control de la enfermedad. Es decir: hacer test a los empleados y certificar al huésped o visitante como libre de enfermedad.
    • Esto es viable pues la mayor parte del turismo llega vía aérea o tren, pudiendo funcionar las terminales como centros de certificación del viajero.
    • La viabilidad económica de un establecimiento depende de su aforo. La limitación de aforo, si el visitante está enfermo, no es tan eficiente.
    • Permitiría reactivar la actividad sin poner en riesgo la salud.
    • Permitiría recuperar la confianza e imagen del país como lugar “COVID Free”
  • Facilitar liquidez con créditos
  • Agilizar los ERTE
  • Flexibilizar la contratación. Tomando como modelo lo que está sucediendo en EEUU donde son capaces de bajar los costes teniendo menor ocupación/afluencia, lo que les permite no tener que cerrar establecimientos. 

Previsión en los próximos meses 

Viajar por trabajo o vacaciones será muy difícil. Habrá un impasse de miedo hasta que se llegue a la “nueva normalidad”. Y también habrá que ver qué decisiones se toman en relación al acuerdo Schengen y la movilidad con otros países. 

Pero los portales de reservas siguen activos y nos indican cómo, sobre todo en la parte vacacional, las personas siguen reservando con vistas a este mismo año y al próximo año. En el apartado profesional es más difícil que esto suceda. 

El foco de los medios irá bajando y el consumidor volverá a tener ganas de viajar. 

Pero para que el sector aguante mientras esto va sucediendo, la administración deberá ayudar o las empresas pequeñas venderán sus negocios y ganarán los “fondos buitre”. 

España es un “caramelo turístico” y merecería la pena fortalecer las ayudas administrativas para evitar que este sector sea controlado por otros. 

En esta línea, el ayuntamiento de Madrid está apostando por la colaboración público privada para la reactivación turística en la capital, reuniendo a asociaciones, grupos hoteleros, Exceltur, OMS, etc... con las implementación de varias medidas: 

  • activar campañas de promoción de los valores del destino
  • estudio de la creación de un ente público-privado
  • entender que el turismo es un sector productivo y necesita de su activación mediante nuevas partidas presupuestarias
  • establecer baremos sanitarios en hoteles y hostelería con obtención de sellos que garanticen su cumplimiento, colaborando con entidades como ICTE (Instituto para la Calidad Turística Española) 

Oportunidades 

En aquellos destinos turísticos donde se había llegado a una sobreexplotación nociva, existe la oportunidad de cambiar la cantidad de visitantes por la calidad en temas de negocio, deporte, cultura, lujo... Recuperando así ciudades saturadas como Barcelona donde hay corrientes políticas y ciudadanas que han denunciado el deterioro que produce el turismo de baja calidad pese a los grandes ingresos que ha supuesto. 

Mayor regulación y control de pisos turísticos, mejorando la relación con los entornos y comunidades vecinales en que se integran y añadiendo criterios sanitarios. 

Repensar normativas

Aprovechar este periodo de menos actividad para optimizar la parte digital del negocio: mejorando el servicio, la eficiencia, la relación con el cliente (incluso bajando la interacción por motivos de contagio), las operaciones, las centrales de reservas (posicionamiento, precio, target…), etc… 

Conclusiones 

1º.- Desde la crisis financiera de 2008 hemos entendido que las crisis son globales y por muchas causas (terrorismo, economía, naturales…), por lo que los negocios debieran tener la prudencia de plantear estrategias más a largo plazo que contemplen situaciones de estrés. 

Con esa experiencia de haber superado crisis anteriores, sería lógico reconstruir sobre lo que ya hay, añadiendo las medidas sanitarias que hagan falta. 

2º.- Mención especial para los hoteles que han podido ser medicalizados y casi suponen en sí mismos un sello de garantía sanitario. 

3º.- El impacto de esta crisis en el sector ha sido enorme por la restricción de movilidad, y su salida, en función de las ayudas y medidas que se tomen, aún es incierta. Pero sigue siendo España un destino apetecible. 

4º.- Al ser el turismo un sector tractor de la economía, debe ser apoyado a través de la colaboración público privada. Con iniciativas como las que ya están desarrollando entidades locales como Madrid. 

5º.- No perder el foco en las oportunidades de digitalización, redefinición del visitante, ajustes de normativas, modelos de negocio, reorganización…


Francisco Martín San Cristóbal, gestor de proyectos especializado en dirección de operaciones y relaciones corporativas