Valores para generar resultados y confianza

Cómo trasladar la experiencia de éxito del deporte a la empresa, a la economía y, en general, a nuestro país, para recuperar la confianza. Este fue el objetivo del coloquio entre Vicente del Bosque, seleccionador nacional de fútbol, y José Ignacio Wert, Ministro de Educación, Cultura y Deporte; moderado por el presidente del Club Excelencia en Gestión, Juan Antonio Zufiria. Estas son algunas de las citas más destacadas de esa charla.

JUAN ANTONIO ZUFIRIA: ¿Qué hemos sabido hacer bien para pasar, en primer lugar, de aquellos octavos de final, y cómo podemos trasladar esos aprendizajes al mundo empresarial?

VICENTE DEL BOSQUE: Hay muchas similitudes entre uno y otro mundo, pero también algunas singularidades. Dice Jordan que “el talento gana partidos, pero que el trabajo en equipo gana campeonatos”. Esta cita, que firmaríamos todos, es trasladable al mundo de cualquier organización, e incluso a cualquier Gobierno. 
Para nosotros, es un orgullo que se tenga tanta estima al deporte del fútbol. Creo que estamos en una posición privilegiada y hemos sido capaces de generar una trayectoria de seis años, no es algo puntual. El fútbol en España no solo consiste en ganar, sino que tiene un estilo reconocido, tenemos unos jugadores con un talento especial y hay armonía. Esa es la base, tenemos capacidad y podemos hablar de un reconocimiento al estilo de comportamiento, algo en lo que no debiéramos fallar nunca. Hay un estilo futbolístico, pero también de comportamiento.
Igualmente, tenemos una buena estructura del fútbol. El exportar jugadores y entrenadores ha sido bueno para enriquecernos nosotros, al igual que contar con gente que ha venido de fuera y que nos ha enseñado mucho; aunque creo que ahora nosotros exportamos talento. Por ejemplo, Fábregas, que se fue con 17 años, ahora ha vuelto y nos ha enriquecido. 
Del mismo modo, considero que se ha prestigiado la figura del entrenador en España. Varios seleccionadores de otras naciones son españoles. Asimismo, ha mejorado la figura desde el educador al entrenador. 
Cada día hay mejores instalaciones, dotaciones deportivas, campos de fútbol con césped artificial, escuelas, clubs modestos… En mi opinión, el deporte no es un privilegio sino un derecho, y en España es así.
Hemos progresado en la organización de juego, en lo táctico, y también en lo físico, aunque a veces se ponga en duda. Hoy en los colegios no solo se pide memorizar, sino razonar, y eso se traslada al mundo del fútbol.

J.A.Z.: ¿Cómo está nuestra fábrica de talento, Ministro?

JOSÉ IGNACIO WERT: España tiene fortalezas en su fábrica de talento, pero también debilidades. No apalancarse en las fortalezas lleva a recrearse en la miseria, y no conduce a nada; obviar las debilidades conduce a la auto-complacencia que, en una situación de economía global, no puede basarse en los resultados pasados, sino en el futuro.
Hay una metáfora de lo que es el deporte de equipo que creo que aplica muy bien en la educación, como es la gestión de la diversidad. Un equipo donde todos fueran Xavi Hernández o Arbeloa sería un mal equipo. Un equipo donde estén ambos y donde cada uno lleve al extremo sus capacidades y su talento es un gran equipo. Con la educación pasa lo mismo.
Durante años se ha entendido que la educación, sobre todo la obligatoria, tenía como objetivo que todos los estudiantes llegaran a la misma meta y con los mismos resultados. Eso implica no reconocer que el talento es diverso y que cada uno debe llegar a la cima del talento que puede ofrecer. Gestionar adecuadamente el talento es el objetivo y el reto moderno. No existen dos talentos iguales. 
En la fábrica del talento tenemos muy buenos fundamentos: el porcentaje más alto de niños escolarizados a los 3 años de la media de la OCDE, un nivel de acceso a la Educación Superior, tanto universitaria como FP Superior, que se adelantó en 10 años al objetivo de la estrategia europea 20-20; un sistema muy equitativo donde las oportunidades de educarse se distribuyen de forma bastante generosa, porque la situación socio-económica no es un obstáculo para acceder a la formación.
Tenemos también debilidades que enfrentar. La principal: la elevada tasa de fracaso y abandono escolar temprano, pese a que en los dos últimos años ha descendido. Aun así, doblamos la media europea; esto quiere decir que una cuarta parte de nuestros chicos sale del sistema sin haber adquirido las mínimas capacidades para acceder al mercado laboral.
La inversión en Educación es importante, pero una de sus debilidades emparentadas revela que no es una cuestión de cantidad de recursos sino de cómo se usan. A los 15 años, el 37% de los chicos no está en la edad que le corresponde, es decir, ha repetido algún curso. Por tanto, el sistema se convierte en ineficiente e ineficaz por el factor de la repetición. 
Otro tema en la riqueza de las naciones en la economía del conocimiento es el talento. Tenemos una proporción débil de estudiantes excelentes. Hay varios factores que lo explican, uno de ellos tiene que ver con la gestión de la diversidad, con la flexibilización de los itinerarios formativos y la configuración de ofertas mejor adaptadas a las capacidades y talentos de los estudiantes. La reforma permite más pasarelas a otras vías formativas, favorece la autonomía de los centros y recupera la importancia de las materias importantes.

J.A.Z.: Obviar las debilidades conduce a la auto-complacencia. En un momento dado, el de los octavos de final, parece que hubiéramos llegado a esa auto-complacencia, al conformismo; pero rompimos el conformismo para construir una confianza y derribar esa barrera.

V.D.B.: Creo que la premisa es falsa. A nivel de clubs, siempre hemos mantenido una cierta hegemonía en Europa, no tanto como selección. El éxito de los chicos hoy es, en parte, consecuencia y la reivindicación de generaciones anteriores. Además, hemos recibido una buena herencia por parte de Luis Aragonés, y la hemos cuidado y potenciado. 
No seguimos eso de “si funciona, no toques nada”, sino que introducimos nuevos jugadores, gente valiosa, que revitaliza.. El inmovilismo hubiera sido perjudicial. La actual generación de jugadores no es espontánea, y ha roto ese complejo ancestral que creo que teníamos nosotros, pero no ellos. Y, algo muy importante, lo han sabido celebrar. El trasladar esa imagen de optimismo, de frescura, sin complejos… es positivo. 

J.A.Z.: Cuando uno tropieza en el camino, se tiene que volver a levantar (como hizo la selección tras la derrota en el Mundial ante Suiza). Ese aprendizaje de cómo nos recuperamos, ¿se puede extender?

V.D.B.: El fútbol es un deporte colectivo. En todos los campeonatos hay altibajos, pero lo importante es reflexionar sobre lo hecho. En la rueda posterior al partido de Suiza, lo más esencial no era buscar culpables, porque todos lo habíamos sido. Por eso no dudamos de los jugadores y, en el siguiente partido, pusimos a los mismos. La auto-confianza y la autoestima nos la iban a dar los próximos partidos, no podíamos estar lamentándonos.
En la Eurocopa pasada fuimos un poco testarudos, pero también consecuentes con una idea. Si hay una virtud que creo que debería tener todo aquel que manda y tiene la obligación de gestionar personas es saber escuchar y aprender de esa escucha. Nosotros sabemos hacerlo, y luego decidimos sin dudar.

J.A.Z.: Además de escuchar, una de las técnicas que usamos mucho en el entorno empresarial es la de comparar para mejorares, el benchmarking. ¿Qué es lo que nos falta con respecto a los que podríamos considerar líderes en Educación?

J.I.W.: Los sistema educativos se pueden nutrir del ejemplo que proporcionan los países de éxito, pero también hay que tener cuidado porque los sistemas pueden sufrir mucha merma en el transporte. Los rasgos del sistema finlandés, el de Singapur o el de Corea del Sur, que han hecho reformas profundas de gran éxito, son distintos. 
El sistema finlandés se aplica a una sociedad muy homogénea, con pocas desigualdades y escasa presencia de extranjeros, pero sí hay elementos que deben llevar a una reflexión y la replicación. Por ejemplo, el hecho de que maestros y profesores, que no tienen una retribución superior a la española, sean las profesiones más admiradas y demandadas. Por eso, la nota de corte es más alta y solo accede a la profesión el 10% de los que la solicitan. El reconocimiento social es extraordinario, porque la sociedad reconoce la educación como un pilar de la cohesión social y del progreso, y está volcada en la economía del conocimiento. Como dato, el 80% de las familias va todos los fines de semana a una biblioteca pública. No hablamos solo del concepto de la educación, sino de la sociedad.
En las sociedades asiáticas, el convertir la educación en la gran tarea nacional ha sido el gran salto. Convencer a la sociedad de que el progreso del país dependía sobre todo de la energía y de los recursos no materiales, especialmente del impulso moral, fue clave. Allí el éxito está recompensado con la posibilidad de irse al extranjero a seguir formándose, y con la posibilidad de conseguir mejores profesores extranjeros. El caso de Corea del Sur también tiene como lado oscuro el gran estrés de los estudiantes por no conseguir su éxito educativo, pues son muy exigentes en el control de los resultados.
Tomar porciones de éxitos trasplantables con garantía es fundamental en la reforma, pero no existe gran talento sin gran voluntad, como decía Balzac. 


Publicado en Executive Excellence nº101 marzo2013


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