MODELO DE NEGOCIO / ThyssenKrupp Elevator, innovación de altura

ESTRATEGIA / NEGOCIOS / MERCADOS

Suma más de 20 años de trabajo en ThyssenKrupp, ocupando diversos cargos de responsabilidad. A finales de marzo de 2011, Ramón Sotomayor Jauregui asumió el de presidente de ThyssenKrupp Elevator para Sur de Europa, África y Oriente Medio. Anteriormente fue director de Operaciones de Thyssen Elevadores en Portugal; presidente del negocio aeroportuario para Estados Unidos en Dallas y máximo responsable de Sistemas Aeroportuarios para el resto del mundo.

Hasta 2009, dirigió la unidad de negocio mundial de Escaleras/Pasarelas de Embarque para aviones con fábricas en Estados Unidos, Alemania, España y China y, desde entonces y hasta el 31 de marzo de 2011, director general de ThyssenKrupp Elevadores en España.

Sotomayor es ingeniero industrial por la Universidad de Portsmouth; MBA por la Universidad de Rutgers-New Jersey y ha cursado formación de postgrado en la Universidad de Harvard.

FEDERICO FERNÁNDEZ DE SANTOS Y ALDARA BARRIENTOS: Thyssenkrupp Elevadores pertenece al Grupo ThyssenKrupp, ¿cuál es su área de responsabilidad y qué representa España dentro de la organización?

RAMÓN SOTOMAYOR: ThyssenKrupp es una gran empresa, un grupo de materiales integrados y tecnología que en la actualidad cuenta con 177.000 empleados en los 80 países donde desarrolla ideas e innovaciones para ofrecer soluciones de progreso sostenible.

Las actividades del Grupo se centran en siete áreas de negocio y conocimiento, una de ellas es la de Elevadores. Geográficamente, está organizada en cuatro responsabilidades regionales: Centro, Norte y Este de Europa; América, Asia-Pacífico y Sur de Europa, África y Oriente Medio. Esta última se dirige desde Madrid y comprende España, Portugal, Italia, Grecia, Rumanía y Bulgaria; Turquía y Oriente Medio, incluyendo Pakistán e Irán, y África.

Esta división, que se organizó en el año 2004, nació de una necesidad de crecer y de estar presentes en todo el mundo, pues hasta entonces no cubríamos el 100% del mercado –si bien es cierto que estábamos en muchos países–.

Con anterioridad a mi actual cargo, y también formando parte del Consejo en Alemania, tuve la responsabilidad de Escaleras y Pasarelas de Embarque para aviones, durante más de una década.

En todo este tiempo, el equilibrio mundial de desarrollo del sistema aeroportuario ha cambiado mucho. Nosotros teníamos fábricas en España, China y Estados Unidos, que pasó de representar más del 50% del mercado –al menos de los equipos aeroportuarios que vendíamos– a convertirse en un país más. Europa hizo, y sigue haciendo, grandes inversiones en aeropuertos; aunque actualmente se han ido desplazando hacia el Este. En Oriente Medio se desarrollan grandes proyectos y, por supuesto, Asia se ha convertido en el nuevo mercado y eje de desarrollo, donde surgen cientos de proyectos para creación de nuevos aeropuertos. Nosotros tenemos presencia en los tres y, a pesar de que el negocio aeroportuario forma parte de mi anterior responsabilidad, todavía hoy participo activamente, pues los aeropuertos siguen siendo parte de nuestro trabajo.

F.F.S./A.B.: A mediados de marzo de 2011 Thyssenkrupp  inauguró uno de sus mayores centros industriales en Móstoles, una fábrica de ascensores y un centro de I+D+i, pero ese era el primer paso de un proyecto que se completaría en otras dos fases. ¿Cuál está siendo el desarrollo de este centro y cuál es su magnitud final?

R.S: Esta gran inversión, hablamos de 50 millones de euros, está planificada a largo plazo. Hace tiempo que se planteó y es una gran apuesta. No hay que olvidar que España tiene un peso muy importante en el mundo de Elevadores; de hecho está entre los cinco mayores mercados del mundo, compitiendo al mismo nivel de Estados Unidos, China o Japón.

La capacidad fabril que ya teníamos en Villaverde se nos había quedado pequeña; por eso pusimos en marcha el proyecto para desarrollar y ampliar esa capacidad industrial. En ThyssenKrupp creemos que los centros de innovación permiten hacer más competitivos a los de producción, los retroalimentan, gracias a la creación de nuevos productos con valor añadido. Este es un ciclo virtuoso en el que confiamos firmemente.

Desde el principio, la nueva fábrica tuvo una vocación exportadora y la actual situación del mercado español no ha hecho más que acelerar esa necesidad de vender fuera de nuestro país, ayudándonos a compensar la caída del mercado interior con una producción que se exporta. Hemos pasado del 75% de la producción nacional al 75% de la producción exportadora; es decir, en dos años hemos cambiado radicalmente, consiguiendo mantener nuestras expectativas de capacidad y de producción, gracias a reenfocar rápidamente hacia el mercado exterior.

F.F.S./A.B.: Hablando de esa característica casi genética del Grupo de no ser cortoplacista, y en un país como España, con más ascensores que Estados Unidos, ¿les pone estratégicamente el mercado español en una situación, a medio y largo plazo, de tremenda capacidad de desarrollo y reestructuración del sector?

R.S.: Creo que hay un reequilibrio natural. España experimentó un desarrollo inmobiliario muy grande; el mercado de nuevas instalaciones estaba creciendo de tal manera que incluso se respondía con dificultades. Eso se ha reequilibrado completamente. El número de licencias y de viviendas empezadas ha caído (según la estadística disponible, este año equivale al 10% de lo que había en 2006). De modo que la nueva realidad obliga a reinventarse y adaptarse.

Es evidente que el crecimiento del mercado de ascensores venía dado por el del mercado inmobiliario; así que, cuando este deja de existir, hace falta equilibrar el negocio. Creo que nosotros tuvimos la capacidad de anticipar esa caída y el acierto de adaptar toda nuestra organización a tiempo y con serenidad para ese nuevo mercado, donde hay nuevas demandas.

Actualmente, la instalación de ascensores en edificios existentes tiene un crecimiento más importante, por varias razones: la calidad de vida en España ha mejorado mucho, y quien no tiene ascensor ahorra –o lo intenta– o financia la instalación de uno, porque vivir en un cuarto piso sin ascensor es realmente difícil, además de la mejora del valor de los inmuebles.

Otro aspecto destacable es el de la eficiencia energética, donde ha habido una evolución mundial, no solamente en España. A día de hoy nos exigen mejores prestaciones del mercado de ascensores –uno de los elementos que más gasta en una comunidad de propietarios– y nos reclaman tener una calificación A. Por ahí van los movimientos del mercado.

F.F.S./A.B.: ¿Cómo cree que evolucionará?

R.S.: En el parque existente, se tenderá a actualizar los sistemas instalados hace 30 años. Esa es una gran apuesta: modernizaciones, sustituciones de equipos obsoletos e instalación de ascensores donde no los había. En España hay 400.000 edificios sin ascensor; no todos tienen capacidad de instalarlo, pero sí hay un gran mercado en ese sentido.

Los gobiernos, en particular los regionales, han visto esa necesidad y ayudan –o al menos han ayudado con mayor entrega en el pasado–, porque han sido conscientes de que instalar un ascensor donde no lo había tiene un gran impacto en la calidad de vida de los ciudadanos. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, esa vocación pública se concretó en un importante plan sobre la mejora de la vivienda.

F.F.S./A.B.: Mencionaba antes la exigencia de tener una calificación A. En un sector como este, ¿qué valor tiene la seguridad?

R.S.: Es fundamental para nosotros, le damos total prioridad. Trabajamos en altura –no solamente en las obras, que es lo más peligroso, sino también en el mantenimiento– y hace falta ser muy rigurosos en los procedimientos de seguridad.

Nuestro Grupo es extremadamente persistente en este punto y nos autoimponemos unos estándares, unos ratios de accidentes y una inversión constante en información y formación en seguridad. La seguridad es lo primero, es nuestro lema. Es un tema siempre presente en nuestras reuniones de equipo, en nuestras convenciones; forma parte de nuestra cultura y filosofía de empresa, como el de la ética de los negocios. Tenemos unos pilares fundamentales y no aceptamos ningún comportamiento que no sea el que entra dentro de los baremos de la ética empresarial.

F.F.S./A.B.: ¿Qué oportunidades representan los diferentes mercados de los que usted es responsable? ¿Cuáles tienen más peso y potencial?

R.S.: El mercado con más peso es España, y lo seguirá siendo. El segundo es Italia, donde tenemos una presencia creciente y donde, al margen de que el mercado no crezca en este momento, tenemos capacidad de hacerlo por nuestra posición relativa; pero, sin duda, los dos mercados con más oportunidades son Turquía y Arabia Saudí.

Turquía tiene un crecimiento impresionante –a pesar de haber caído del 8% al 4%–, particularmente en el mercado inmobiliario, y en general de infraestructuras, donde las constructoras españolas ya están presentes. Se están construyendo metros, aeropuertos, trenes, infraestructuras de comunicación… y el desarrollo de las ciudades está permitiendo un mercado absolutamente creciente en vivienda. Hay que tener en cuenta que Turquía es un país con el doble de habitantes que España y con claras necesidades de expansión.

El segundo en estos momentos es Arabia Saudí. Allí los planes de inversión, tanto en infraestructuras como en vivienda, son muy importantes. Existe un compromiso de construcción de 500.000 viviendas para equilibrar los problemas sociales del país. Arabia Saudí está creciendo en nuestro negocio en torno al 10% o algo más.

Las expectativas en Oriente Medio son buenas; amén de ser lugares donde, para alguien que fabrica ascensores es, realmente, un sueño trabajar, porque la altura de los edificios, la categoría y la calidad de las construcciones son impresionantes.

F.F.S./A.B.: De hecho, han participado en algunos proyectos emblemáticos a nivel mundial.

R.S.: En Oriente Medio tenemos una gran presencia. Justamente, esa estrategia de cobertura en todo el mundo se reafirmó con proyectos tales como el aeropuerto de Dubai, que fue el primero y el mayor contrato de la historia de elevadores, al menos que yo conozca. Allí tenemos una mejor referencia, nuestro mejor escaparate gracias a los productos instalados: escaleras, pasillos, ascensores, pasarelas de embarque, etc.

En Arabia Saudí estamos trabajando en el proyecto CMA, equivalente a nuestra CNMV, que tendrá ascensores de nueva tecnología (sistema twin) –dos cabinas que se desplazan de forma independiente en el mismo hueco; es una innovación puntera en el mercado que mejora muchísimo el tráfico en los grandes edificios–. También en Kuwait vamos a hacer ese mismo tipo de instalación. Y tenemos otras muchas referencias.

F.F.S./A.B.: Thyssenkrupp es una empresa alemana, ¿qué carácter imprime este origen germano en la forma de ser y hacer de la compañía?

R.S.: Somos el resultado de la unión de dos grandes grupos alemanes que se fusionan en un gran Grupo. Forman parte de nuestras raíces y valores aspectos tan fundamentales como son la tecnología, la calidad, la mentalidad técnica como ingenieros –la mayoría de nosotros lo somos– o la capacidad de innovación, tan propios de la cultura alemana.

Combinamos una forma de ser muy centrada en los procesos, que exige rigor y fuerte orientación a la documentación y al control, con la mentalidad del Sur de Europa. Creo que en España tenemos una creatividad y una capacidad innovadora todavía mayores, porque pensamos muchas veces fuera de los sistemas tradicionales. En esa combinación, encontramos una fórmula de éxito.

F.F.S./A.B.: Las organizaciones con una cultura fuerte tienden a desarrollar el talento desde dentro. Usted es un “hombre de la casa”, ¿cómo se gestiona el talento dentro de la compañía y qué valor tienen los planes de carrera?

R.S.: Apostamos por nuestras personas; buscamos el talento dentro. En nuestro Grupo trabajan más de 177.000 personas, casi 50.000 en el área de Elevación y unos 5.000 en España; son grandes profesionales y son la base de talento que nos permite crecer internamente.

Contamos con una serie de herramientas con las que, anualmente, se revisa, identifica y apuesta por el desarrollo de las personas, analizando individualmente cuál es su potencial, dónde está y dónde puede llegar.

También estudiamos las necesidades concretas que existen dentro de la empresa. En este momento, por ejemplo, tenemos una fuerte necesidad de internacionalización, por eso formamos a las personas para cubrir esa necesidad. Una de las herramientas más útiles para conseguirlo es el SEED Campus, que nació en España, en Madrid, y que ha servido de plataforma para el resto del mundo. Es nuestra universidad corporativa. Ahora hay otros campus en Dallas y en Shaghai. Estos espacios de conocimiento ofrecen una plataforma de desarrollo de capacidades y de talento en todas las áreas: gestión, comercial, administración, así como en la parte técnica, vitales en nuestro negocio.

Para la definición de los cursos y de la inversión que hacemos en los SEED Campus, se cuenta con los propios responsables de cada país para definir las necesidades del mercado y de las personas que trabajan en la empresa. A partir de ahí, se define una estrategia de formación y de inversión.

También colaboramos con otras entidades externas. Nuestro propio Grupo cuenta con ThyssenKrupp Academy, una cobertura mundial de desarrollo del talento de los directivos en asociación con grandes universidades, como Harvard, INSEAD, London Business School, Fontainebleau o la Universidad de Berlín. Y, por supuesto, tenemos cursos internos, hoy muy basados en asuntos tan importantes como la gestión del cambio o el liderazgo como herramienta de éxito, especialmente en un contexto de incertidumbre.

F.F.S./A.B.: Cada vez son más los directivos españoles con experiencia internacional y desempeño en la alta dirección fuera del país. ¿Cómo valora la percepción que de los directivos españoles se tiene en el extranjero? ¿Se ha producido una evolución en los últimos años?

R.S.: Claramente sí, cada vez hay más directivos españoles por el mundo, con grandes responsabilidades en multinacionales fuera de España. Creo que esa percepción también ha cambiado porque los propios españoles estamos mucho más concienciados para salir fuera. Ahora existe una mayor vocación para hacer una carrera internacional y tener experiencias en otros países.

Cuando yo empecé a salir por el mundo no era tan habitual, ni tampoco lo era estudiar fuera. Al segundo año de comenzar mi carrera en Thyssenkrupp ya estaba en Portugal, y allí me quedé durante ocho años. Ahora empezamos a verlo como algo natural.

Se ha producido un proceso de internacionalización muy grande, un cambio de mentalidad y un desarrollo del conocimiento de idiomas y de otras culturas. Todo esto nos ha permitido salir y hoy la juventud ya estudia fuera, se va de Erasmus, habla tres idiomas y quiere tener la experiencia de vivir en otro país. En este sentido, reconozco el inconveniente de la pérdida del talento, del que tanto se habla, pero también veo una parte positiva, como es que esa influencia de España, a través de su talento, volverá en algún momento a casa y traerá inversiones y negocios a nuestro país.

F.F.S./A.B.: Recientemente se han asociado al Club Excelencia en Gestión, ¿qué motivos han impulsado esta decisión?

R.S.: El punto fundamental por el que entramos, y por el que estamos, es por compartir experiencias. El Club es un foro interesante para intercambiar las mejores prácticas. Cuando escuchas a otros cómo han resuelto sus problemas sobre la gestión de los almacenes, o cómo han solucionado sus sistemas de información, o cómo han desarrollo su negocio en otros países aprendes muchísimo. Conocer y compartir lo que otros han hecho en diferentes mercados, qué planes tienen y cómo les ha ido es enriquecedor.

F.F.S./A.B.: Dentro de esas buenas prácticas, Thyssenkrupp tiene un modelo de futuro, cuyo eje es la innovación, del que muchas empresas españolas pueden aprender.

R.S.: En ThyssenKrupp seguimos un interesante modelo de servicio-producción-innovación, que muestra con facilidad cómo invirtiendo en innovación se llega a tener éxito.

España tiene una capacidad innovadora muy buena. Nosotros hemos desarrollado productos absolutamente pioneros, innovadores desde nuestros centros –tanto el de Madrid como el de Asturias–, que le dan un gran valor añadido a nuestros clientes, lo que a su vez genera una necesidad de producción que nos permite ser más competitivos.

Una de las grandes innovaciones, desarrollada en el centro de Asturias, es el TurboTrack, un pasillo rodante de alta tecnología que combina alta velocidad de transporte (2 m/s) en la zona más rápida, con una velocidad más moderada(0.65 m/s) y segura para el pasajero en el momento de los embarques. El origen de esta idea nace de la capacidad de observación e interpretación de los ingenieros de ThyssenKrupp Elevator que pensaron cómo podían trasladar la tecnología original del sinfín de goma de las embotelladoras (el sistema que permite cambiar la velocidad) a su producto.

En ThyssenKrupp estamos convencidos de que la inversión en innovación revierte en un desarrollo de capacidad de producción, de eficiencia y de competitividad en la producción que permite que las empresas crezcan. Por eso creo que es interesante analizar este ciclo, que representa bien cómo encaja la innovación en el modelo de futuro, y del que además podemos ofrecer ejemplos reales.

La innovación del iwalk: un pasillo rodante plano, sostenible y modular que no necesita obra civil

ES INNOVADOR porque:

• Abre nuevos nichos de mercado como centros históricos, metros, grandes eventos temporales e infraestructuras existentes.

• Es más seguro: La reducción en la altura de los peines (de 45 a 7mm) evita el riesgo de tropiezo e incrementa la seguridad en la utilización de carritos y trolleys. Aumenta el espacio útil del pasillo gracias a su paleta más ancha, manteniendo las medidas exteriores.

• Es más sostenible: Utiliza menos componentes. No necesita lubricación en la banda de paletas. Comparado con los pasillos tradicionales, se reduce entre un 25% y un 52% su impacto medioambiental (eco-indicador EI99).

• Es más flexible: Pesa un 30% menos. Puede instalarse sobre el suelo porque no necesita obra civil. Permite su utilización para la accesibilidad al casco antiguo de las ciudades, su ubicación en infraestructuras existentes y su utilización temporal en grandes eventos.

• Es más sofisticado: Diseño novedoso sin tornillos vistos, iluminación Led y semáforos integrados.

ES IMPORTANTE PARA LA EMPRESA porque:

• Con la tecnología iwalk se han generado 5 nuevos productos: horizontal, inclinado, de interior, de intemperie y reversible >60m.

• Ha generado la inversión de una nueva línea de fabricación para la tecnología iwalk en la fábrica de ThyssenKrupp Norte, S.A.

• Es más competitivo: Su modularidad reduce en un 60% el volumen de transporte lo que favorece la competitividad para su fabricación desde Asturias.

• Consta de un equipo de más de 50 personas, trabajando en colaboración con Centros tecnológicos y Universidades de España y Alemania.

ES EXITOSO porque:

• Ha generado 17 patentes en España extendidas en diferentes países.

• Se han instalado más de 20 unidades entre España, Alemania, Turquía y en Brasil. Actualmente están en proceso de oferta 143 unidades.

• Su carácter innovador promueve “ventas cruzadas” con otros productos del Grupo como escaleras mecánicas, ascensores y pasarelas de embarque.

• Ha recibido el primer premio de innovación de ThyssenKrupp AG (octubre 2011).

• Ha recibido el segundo Premio Hispano-Alemán a la Innovación, concedido por la Cámara de Comercio Alemana para España, en la celebración de su IV edición (junio 2012).

 


Entrevista publicada en Executive Excellence nº95 sep12

 

 


Imprimir   Correo electrónico