Alejandro Agag: ¿creando el futuro del automovilismo?

Alejandro Agag: ¿creando el futuro del automovilismo?

Alejandro Agag se ha convertido en el principal impulsor de uno de los deportes con mayor proyección del mundo del motor: la Fórmula E. El empresario español comenzó a graduar la idea de crear un campeonato de carreras para coches eléctricos en 2011 durante una cena con Jean Todt, presidente de la Federación Internacional del Automóvil, y Antonio Tajani, entonces comisario de Industria del Parlamento Europeo y luego expresidente de dicha institución. Agag salió de aquel encuentro con el plan de negocio trazado en una servilleta, pero la idea era tan innovadora que le costó encontrar apoyos para llevarla a cabo y, como él mismo reconoce, tan sólo el empresario valenciano Enrique Bañuelos le ayudó con financiación.

La primera carrera se celebró en el Parque Olímpico de Pekín en 2014, y desde entonces la Fórmula E se ha convertido en una marca internacional, que Forbes valora en más de 1.000 millones de euros, reúne a los más grandes equipos y talentos del automovilismo mundial, con 11 equipos y 22 pilotos en pista. Además, el Consejo Mundial de Deportes de Motor de la FIA (WMSC) ha otorgado recientemente a la Fórmula E el estatus de campeonato mundial junto a las otras cuatro competiciones que ya ostentan esta categoría: Fórmula 1, Rallys (WRC), Resistencia (WEC) y Rallycross (RX).

Agag sigue sumando nuevos proyectos y hace unos meses anunció la creación de Extreme E, una nueva competición de rally que se disputaría exclusivamente con SUV eléctricos y en zonas extremas afectadas por el cambio climático.

Ayudante personal del ex presidente del Gobierno José María Aznar, en los años 90 el nombre de Alejandro Agag sonaba con fuerza en el ámbito político español. Fue elegido eurodiputado y secretario general del Partido Popular Europeo, donde se centró en política monetaria y competencia. Sin embargo, tras su boda con Ana Aznar en el 2001 se retiró de la vida política y se trasladó a Londres, donde comenzó a fraguar amistad con grandes magnates de la Fórmula 1, como Flavio Briatore o Bernie Ecclestone.

El presidente de Fórmula E acudió como ponente a la última edición de Web Summit Lisboa, y gracias a la colaboración de Executive Excellence con la iniciativa Brightline, fue entrevistado por el director ejecutivo de la misma Ricardo Vargas.

RICARDO VARGAS: Usted lidera la gran transformación que se está produciendo en el mundo de los deportes del motor. ¿Podría explicarnos qué es exactamente la Fórmula E?

ALEJANDRO AGAG: Diría que la Fórmula E es el futuro de los deportes del motor. Es una evolución de los circuitos de carreras profesionales y, al mismo tiempo, una forma diferente de competir, ya que en vez de utilizar motores de combustión, los coches circulan con motores eléctricos. Básicamente, utiliza una tecnología diferente para hacer algo que ya se hacía reinventando así los fundamentos de este deporte. 

El origen de la Fórmula E parte de un grupo de personas que trabajábamos en las carreras “clásicas”. Yo tenía mi propio equipo en GP2 y estaba en contacto permanente con los integrantes de la Fórmula 1. Cada vez más patrocinadores expresaban su preocupación por la sostenibilidad y el impacto que las fórmulas clásicas tenían en el medio ambiente, y empezamos a pensar en la posibilidad de crear una versión verde de las carreras.

Eso es la Fórmula E, un campeonato que está ayudando a desarrollar nuevas tecnologías eléctricas, impulsando la imagen y la percepción de los vehículos eléctricos, con el objetivo de promover la democratización de este tipo de coches en todo el mundo. 

R.V.: ¿Cómo se sienten los integrantes tradicionales del mundo del motor ante este cambio tan drástico que implica adoptar una nueva tecnología para competir?

A.A.: Hay tres formas de enfrentarse a esta situación: percibirla como una oportunidad, como una amenaza, o ignorarla pensando que es algo irrelevante.

Los deportes de motor siempre han actuado como plataforma para probar nuevas tecnologías, y ya hay equipos de Fórmula 1 que están empezando a adoptar esta tecnología para posicionarse en el futuro. Mercedes, por ejemplo, ha comenzado recientemente a competir en Fórmula E.

Otros, como Ferrari, tienen una filosofía diferente y ni siquiera se preocupan de la competición eléctrica, quizá porque sus vehículos deportivos son la cúspide de los motores de combustión y no ven necesidad de encaminarse hacia el entorno eléctrico, donde ocuparían una posición que para ellos no sería relevante.

R.V.: ¿Qué impacto tiene la Fórmula E como entorno de experimentación en esta tendencia que está encaminando a la industria de la automoción hacia la electrificación?

A.A.: Tanto el campeonato como todo lo que rodea a la Fórmula E es un laboratorio. Equipos y fabricantes prueban las tecnologías y soluciones que más adelante podrán implementar en los vehículos de calle. Pero para ser un verdadero laboratorio es necesario contar con los players adecuados, y nosotros los tenemos.

Cuando comenzamos a trabajar en el diseño de la Fórmula E, la mayoría de los equipos eran privados. Luego entraron Renault, Audi, Mahindra Racing, y más recientemente Jaguar, BMW, Mercedes, Porsche, Nissan… contamos con fabricantes de automóviles que desarrollan soluciones para intentar ganar el campeonato y, después, las implementan fuera del circuito. Al igual que en el caso de los motores de combustión, la Fórmula E presenta multitud de innovaciones, y estoy seguro de que este campeonato será el camino que sigan muchas empresas para desarrollar sus coches.

R.V.: Hemos hablado mucho de equipos y competición, pero también se ha producido una gran transformación en el público y en las carreras. Un aspecto crítico de la Fórmula 1 ha sido siempre el ruido. ¿Cómo se sustituyen estas sensaciones y otros aspectos emocionantes para que sigan generando seguidores?

A.A.: Evidentemente, los fans son un aspecto clave de todo el proceso. Nosotros nos centramos en la gente joven porque, en general, son los que más se preocupan por el cambio climático y los más proclives a utilizar tecnologías limpias.

Para atraer a este público tomamos decisiones que hacen que nuestro entorno sea más agresivo y arriesgado, un escenario parecido al de los videojuegos que no podría darse en deportes del motor más tradicionales. Por ejemplo, tenemos un modo denominado ataque, donde si un coche sale de la línea del circuito se coloca en un espacio especial similar al que aparece en Mario Cars, y es premiado con un extra en potencia y más caballos que le permiten adelantar a los demás coches.

Intentamos unir los conceptos de una carrera clásica con los de un videojuego para atraer a gente más joven, y estamos consiguiendo buenos resultados. También estamos muy presentes en medios sociales y hacemos vídeos cortos que son utilizados por los jóvenes como forma de entretenimiento, porque pueden ver en su teléfono móvil acciones muy chulas y, sobre todo, breves. Escenas deportivas donde no tienen que estar hora y media pegados a un televisor, aunque a veces lo hagan.

R.V.: Es usted un disruptor, alguien que ha generado una disrupción en el mercado. ¿Qué diría a aquellas personas involucradas no sólo en los deportes de motor, sino también en organizaciones tradicionales, que se están enfrentando a una disrupción? ¿Qué aconsejaría a aquellos ejecutivos que quieren transformar sus negocios?

A.A.: Es una pregunta muy amplia, y yo no soy la persona más cualificada para dar consejos a los grandes ejecutivos, pero para mí el mensaje básico es que no nos encontramos en una situación de vida o muerte donde se puede entrar en pánico, sino que nos enfrentamos a la necesidad de adaptar nuestros negocios, y por el camino podemos encontrar nuevas fórmulas que nos permitan crear aquellas fases nuevas en las que se ha de entrar.

Es un reto para cualquier sector, y en el caso de la industria de la automoción es algo muy evidente, porque el motor de combustión está cambiando y las industrias están generando retornos en un entorno donde el valor añadido era este motor.

A día de hoy el eléctrico es una commodity, tiene menos coste y menos diferencias, con lo cual el modelo se va a basar más en la marca, en el interior de los coches, en las tecnologías a implementar para la conducción autónoma, en la conectividad del vehículo… existen muchas áreas diferentes en las que se pueden centrar las marcas para encontrar nuevas alternativas a su modelo de negocio, y eso es lo que está haciendo la mayoría, aunque unas con más éxito que otras.

Vivimos momentos de cambio en la industria de la automoción, y la Fórmula E es sólo la punta del iceberg. Somos un síntoma de lo que está ocurriendo y el hecho de que las grandes marcas estén en Fórmula E no es más que otra característica sintomática del cambio en el que todos estamos involucrados.

R.V.: Si pudiese cerrar los ojos y abrirlos dentro de cinco años, ¿cómo le gustaría ver la Fórmula E?

A.A.: Sin duda la veo como el futuro de los deportes de motor. Evidentemente, no sé qué va a pasar; la Fórmula 1 es hoy el primer campeonato del mundo del motor, tiene millones de seguidores y yo mismo soy un gran fan.

No sé si en el futuro se producirá una combinación entre la Fórmula 1 y la Fórmula E o seguiremos separados, pero lo que sí tengo claro es que las carreras de vehículos eléctricos continuarán creciendo de forma importante, llegando a ser parte del mundo de la competición automovilística y los deportes de motor, porque la industria se está volviendo eléctrica y la Fórmula E es el campeonato eléctrico.

R.V.: Hablando específicamente de la industria de la automoción, ¿cómo ve el futuro? Vamos hacia el todo eléctrico, hacia la autonomía total…

A.A.: La industria de la automoción se encuentra ahora ante un cruce de caminos. Va a continuar, aunque tenga que transformarse, y uno de los principales cambios será encontrar un nuevo modelo de negocio para los eléctricos.

Sin embargo, creo que los coches de combustión todavía tienen futuro. Serán cada vez más eficientes y menos contaminantes, ya que se están produciendo importantes mejoras en eficiencia, pero no hay que olvidar que el componente eléctrico puede reducir de forma drástica la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero, y esa es la principal misión de la industria de la automoción en las próximas décadas.

LECCIONES DE LIDERAZGO DEPORTIVO

Durante su participación en Web Summit, Alejandro Agag explicó al periodista deportivo Miguel Delaney la importancia que tiene contar con un buen líder en los deportes de equipo. El presidente de Fórmula E señaló que, según su experiencia, esta figura hace que aumente la estabilidad, el compromiso y la motivación en el grupo, y aseguró que una sola persona puede ser capaz de cambiar la historia de un equipo deportivo y catapultarlo al éxito.

Miguel Delaney: La palabra líder tiene un significado diferente para cada persona. ¿Qué es el liderazgo para usted?

A.A.: En deportes de equipo, como el futbol o el motociclismo, es necesario tener un líder. Hace 10 años un grupo de amigos y yo compramos un equipo de segunda división en Inglaterra con el objetivo de devolverlo a la Premier en un plazo de cuatro años.

Tras pasar tres años al borde del descenso, llegó un jugador que se echó el equipo a su espalda, transformándose en su líder. 

El entrenador fue lo suficientemente listo como para darse cuenta de ese factor y dio las instrucciones oportunas a los jugadores para aprovechar el tirón. Aquel año quedamos primeros y subimos a Premier League. Una vez conseguido el ascenso vendimos el club, pero este ejemplo demuestra que en deportes de equipo el liderazgo es la clave del éxito.

Muchas veces un solo individuo marca la diferencia. El jugador era Adel Taarabt y el equipo el QPR. Mis socios eran Flavio Briatore, Bernie Ecclestone y la familia Mittal. Fichamos a más de 30 jugadores, pero solo uno marcó la diferencia.

M.D.: Ferrán Soriano, ex director general del Barcelona y director ejecutivo del Manchester City, ha declarado que en el fútbol hay que tener la cabeza fría y recomienda no tomar una decisión 24 horas después de una derrota o de una victoria. ¿Cuál es su experiencia en el ámbito de las decisiones racionales e irracionales?

A.A.: Es fácil aconsejar a los demás que se tomen un periodo de reflexión. Recuerdo que cada vez que perdíamos un partido los miembros del equipo directivo nos reuníamos, y si la causa de la derrota había sido del lateral izquierdo, por ejemplo, esa misma noche lo sustituíamos, aunque la mayoría de las veces tomamos decisiones erróneas.

El fútbol tiene un porcentaje científico de predicción muy reducido como deporte y como modelo de negocio. Los triunfos y las derrotas dependen exclusivamente de los jugadores, que suelen ser jóvenes de 18 años a los que afecta cualquier problema emocional. Es una pesadilla gestionar y depender del rendimiento de personas tan jóvenes.

El automovilismo es diferente. Hay una parte técnica muy importante que permite conocer las características técnicas y el rendimiento del vehículo así como las particularidades del piloto, y esto permite ser mucho más predictivo en los resultados. A veces el índice de predicción es tan alto que devalúa la competición, porque se sabe quién va a ganar de antemano.

El fútbol, en cambio, es absolutamente impredecible, y esa volatilidad impacta en la dirección. Por eso estoy realmente contento de haber dejado el mundo del fútbol.

M.D.: Se dice que el liderazgo marca un camino. Usted ha trabajado en multitud de áreas deportivas y empresariales. ¿Cree que su actuación en alguna de ellas ha generado liderazgo? ¿Ha habido gente que ha seguido su ejemplo?

A.A.: A lo largo de mi carrera he trabajado con Ecclestone, con Briatore, con Jean Todt… todos ellos han tenido una gran influencia sobre mí. El mundo de la competición automovilística es muy particular, y estas tres personas crearon el deporte desde cero.

En mi caso espero haber servido de ayuda, pero todavía me queda mucha carrera por delante como para considerarme alguien con capacidad para inspirar a otras personas. 


Alejandro Agag, fundador y presidente de Fórmula E

Texto publicado en Executive Excellence nº164, feb.2020