El imperativo de los lunes: poner las ideas en acción

El imperativo de los lunes: poner las ideas en acción

“Los planes son solo buenas intenciones, a menos que degeneren inmediatamente en trabajo duro”, decía Peter Drucker. 2021 se ha convertido en un año de planes y mucho trabajo duro; una época turbulenta en la que directivos y líderes tienen la oportunidad, y la responsabilidad, de hacer valer más que nunca su conocimiento e influencia para hacer avanzar la sociedad en la que sus organizaciones se desarrollan y a la que sirven. En estos tiempos de inflexión, revisitar el pensamiento de Peter Drucker, el padre del management, parece más sensato que nunca.

Así lo consideró Peter Drucker Society Europe, con la celebración de A Day of Drucker, una jornada para recordar, aprender, revisar las ideas –y en algunos casos las vivencias compartidas– del gran pensador vienés acerca de la gestión; pero, sobre todo, para imprimir practicidad a las mismas, tal y como él hizo. Nadie quiso faltar a la cita. Académicos, filósofos, economistas, pensadores y gurús de management, editores, directivos de todos los sectores… acudieron a esta llamada para contribuir a crear un futuro mejor a partir de la reflexión del legado de Drucker, desde una visión pragmática.

“El imperativo de los lunes: poniendo las ideas en acción” fue uno de los paneles donde algunos invitados, como el célebre Charles Handy, ofrecieron consejos para abordar el duro y energizante trabajo que supone mejorar el entorno. Laurent Choain, director de Personas, Educación y Cultura de la firma Mazars, fue el encargado de moderar las intervenciones.

LAURENT CHOAIN: Muchos conocerán el libro de Peter Drucker titulado Adventures of a bystander. Recientemente descubrimos, gracias a Julia Kirby, unos comentarios sobre el mismo. “Siempre resulta agradable leer a Drucker, pero en este caso aparentemente el libro casi no trataba de management ni de Peter Drucker; en cambio, profundizando, se puede percibir cómo trata de ambos”. Afirmaba el autor de estas palabras que lo bueno de Drucker es que siempre se le puede revisitar, ya que nos ayuda a repensar ideas y construir otras nuevas. El responsable de estos comentarios era, nada más y nada menos, que ¡Charles Handy! Qué mejor oportunidad para hablar sobre Drucker que la de charlar con Handy, alguien que le conoció a fondo y a quien se considera como un continuador de su pensamiento.

CHARLES HANDY: Para mí, Peter Drucker y management van tan unidos como la sal y la pimienta. Drucker no solo definió el management, sino que se le considera el padre del mismo: escribió, habló, predicó, consultó sobre ello…pero por encima de todo, ayudó, como es mi caso, a que nos comprendiésemos como managers y personas. El valor de lo que me aportó no tiene precio y estoy convencido de que podría tener, en todos vosotros, el mismo efecto que tuvo en mí.

Habiendo revisado ya más de la mitad de sus 10.000 páginas de producción, conocía todas las ideas de Peter Drucker, pero advertía que muchas de ellas ya las sabía antes; simplemente, no era consciente. Él insistía en que somos más sabios de lo que pensamos ser. Por eso, hemos de confiar más en nosotros mismos.

Os recomiendo encarecidamente realizar una inmersión en su mundo a través de la lectura de sus escritos y, una vez realizada y adquirido su conocimiento, preguntaros cada lunes por la mañana, al entrar en la oficina, cómo poner esas ideas en acción, cómo practicarlas.


Drucker predicaba desde el evangelio del sentido común e insistía en que somos más sabios de lo que pensamos. Por eso, hemos de confiar más en nosotros mismos


El consejo más sabio que podría dar a quienes tengan problemas en sus organizaciones es que intenten sonreír. Una sonrisa genera diferencias increíbles. Sonriendo, las personas te perciben como alguien amigable y estarán dispuestas a escucharte más y mejor. Se mostrarán abiertas a escuchar “esas palabras sabias” y lo que podrás aportarles se recibirá con agrado y tendrá más éxito. Ser educado, cortés y dar las gracias produce resultados sorprendentes. Mi nieta no deja de sonreír y no os imagináis la cantidad de veces que eso consigue librarla de algún castigo por sus travesuras.

Mi sueño es que las nuevas generaciones también lean a Drucker y pongan sus ideas en práctica. Que nazca una nueva cultura de personas empáticas, agradables y sonrientes. Donde fracasaron Stalin y Hitler, triunfaría Drucker. No me digáis que no es un sueño magnífico. Ahora bien, para que se transforme en realidad hemos de ponernos en marcha ahora mismo.

Os deseo que las cosas comiencen de la mejor forma posible el “próximo lunes”. Recordad que sois mucho más listos de lo que pensáis y si empezáis a leer las obras de Drucker, seguro que pronto os daréis cuenta.


Una sonrisa genera diferencias increíbles, hace que las personas te perciban como alguien amigable y estén más dispuestas a escucharte más y mejor


L.C.: Hablar con Charles Handy, con quien he podido tener una relación bastante especial, supone algo muy emotivo para mí. Me parece también curioso que, cuando vemos un vídeo de él y de Peter, podríamos intercambiar los contenidos de uno y otro que continuarían alineados, sin distinguir quién ha dicho una frase.

En sus comienzos desde la London Business School, Handy trabajó en formas concretas para cambiar el pensamiento sobre el management entonces. Me explicó que el problema no radicaba en incrementar el entendimiento de la práctica del liderazgo con personas, sino en practicar más lo que se entiende como liderazgo… y de eso trata esta conversación.

Vint Cerf es uno de los dos padres de Internet. Tuve la oportunidad de conocerlo en el pasado Congreso de Viena y, si por algo destaca, es por su elegancia; elegancia mental, psicológica e intelectual. Vint, quisiera que nos hablases de cómo podríamos ser, de una forma realista, más capaces en todo aquello que hacemos, partiendo de las lecciones que Internet nos ha brindado.

VINT CERF: Escuchando a Charles, me ha venido a la mente el libro All I really needed to know I learned in kindergarten (Todo lo que realmente tenía que saber lo aprendí en el jardín de infancia), de Robert Fulghum. No dejaba de resonar en mi cabeza la idea de la sonrisa y la diferencia que esa acción genera. Me gustaría dedicar estos minutos a exponer algunas de las lecciones que mis 50 años de involucración en Internet me han aportado desde 1969. Una de las primeras y más importantes es la de contratar a personas más inteligentes que yo. Esto no es frecuente, quizás porque a muchos les da vergüenza sentirse más estúpidos que las personas que están a su cargo, pero puedo asegurar que lo más valioso que se puede hacer es contratar a personas más listas que uno mismo para aprender y confiar en ellas.


Todos los proyectos en los que he estado implicado han tardado más de lo esperado, requiriendo grandes dosis de paciencia y perseveran


La segunda lección aprendida a lo largo de mi carrera profesional es que la paciencia y la perseverancia cuentan mucho. Todos los proyectos en los que he estado implicado han tardado más de lo esperado, requiriendo no solo grandes dosis de paciencia sino también de persistencia. Estos aspectos van de la mano, como decía Charles Handy, “salt & pepper”. Será frecuente que circunstancias fuera de nuestro control afecten a los retos a los que nos enfrentemos, y de ahí el consejo de ser pacientes pero persistentes.

El tercer aprendizaje, aunque sea “incompetente para llevarlo a cabo”, es encontrar un buen modelo de negocio. La razón por la cual digo esto es porque yo sería incapaz de reconocerlo ni siquiera teniéndolo delante de mí. Lo relevante es que cuando deseemos hacer algo, cuando iniciemos un proyecto, esta acción se vea apoyada, sustentada y que además sea sostenible en el tiempo. Hay que considerar la generación de ingresos para poder sustentar cualquier operación, cubriendo los costes que genere. El anterior CEO de Google, Eric Schmidt, dijo en una reunión que “los ingresos solucionan todos los problemas”, y creo que no está lejos de la diana. Sin ingresos, los problemas se agravan, lo cual me lleva a otra observación de economía básica: la diferencia entre capital e ingresos. El primero es finito y el segundo debería ser recurrente. Desconocer esta diferencia puede hacer que la compañía se desmorone bajo nuestros pies.


Desconocer la diferencia entre capital e ingresos puede hacer que una compañía se desmorone


El último punto que deseo enfatizar es que no existen las “preguntas estúpidas”. Estúpidas pueden considerarse las respuestas, pero nunca las preguntas. Debe haber libertad para preguntar… y ser preguntado. Cuestionar es vital para alcanzar el éxito y debemos querer saber siempre más de lo que sabemos. Quizás esto sea el contrapunto de lo que Charles explicaba sobre cosas que no sabemos que sabemos. Cuanto más mayor me hago, más me doy cuenta de lo poco que sé, comparado con todos los demás; lo que correlaciona con que siempre puedes aprender algo de las personas que te rodean, así que no debemos temer hacerlo.

L.C.: Una pregunta personal, ¿por qué siempre estás sonriendo y te brillan los ojos?

V.C.: ¡Vaya, es una buena pregunta, que no me hacen…! Creo que la razón es por puro disfrute. Considero que la vida es, o al menos puede ser, algo extraordinariamente disfrutable. He gozado de una vida privilegiada, por lo que en mi caso sonreír me parece la respuesta adecuada.

L.C.: También Marshall Goldsmith firma sus e-mails con “Life is good”, y muchos recordarán la película de Peter Sellers “Bienvenido Mr. Chance” (“Being there”), que acaba con la frase: “Life is a state of mind”Si hay un trabajo que desearían quienes aman a Peter Drucker, ese es el de nuestro tercer entrevistado: David E. Sprott. David, ¿puedes describirnos tu cargo?

DAVID E. SPROTT:  En mi trabajo anterior era el decano de la escuela de negocios de la Universidad de Wyoming, uno de los estados con la más baja densidad de población; ahora lo soy de Drucker School of Management, de Claremont Graduate University, y me he trasladado a California, uno de los estados más poblados, lo cual ha supuesto un gran cambio.

Confieso que este foro, “A Day of Drucker”, me ha impresionado. Grandes personas han presentado grandes ideas que me han inspirado, y necesito dar un paso atrás para poder procesarlas. En la vida es frecuente, y más aún en el mundo que vivimos, necesitar tiempo para reflexionar sobre lo oído y la importancia que tiene; así que, adoptando el rol de académico en el ámbito de la educación superior, me gustaría recapacitar sobre algunos puntos expresados.

Uno de los aspectos elementales y que más me concierne es la preparación de las futuras generaciones de líderes y gestores que muy pronto serán parte del entorno empresarial. Poder introducirles a los principios de Peter Drucker, a quien nunca tuve la oportunidad de conocer personalmente, me parece fundamental. Aquí su presencia se siente por todas partes. De hecho, cada mañana al salir de casa veo el cartel de la calle de Peter Drucker… ¡vivo en “su calle”! Esto me ayuda a entender la relevancia que tiene mi trabajo como conservador de su legado. Seguro que mañana me levantaré recordando la importancia que Drucker otorgaba al mundo empresarial y a la capacidad que tienen los negocios para impulsar la sociedad de una forma positiva. El entorno empresarial tiene una función esencial en este aspecto, y eso es algo que hoy necesitamos más que nunca.

Si siguen las noticias, sabrán que en Wyoming, el estado con menos aires acondicionados, tuvimos recientemente 43,5°. Es evidente que el cambio climático nos afecta, como también lo hacen los problemas de diversidad. Debemos hacer avanzar a la sociedad desde una perspectiva holística y son las empresas, con sus managers y líderes, quienes tienen más capacidad de influencia sobre este asunto.

Otra cuestión crítica es cómo desarrollamos en la universidad un curriculum adecuado para afrontar estos temas. Necesitaremos aprendizajes presenciales para nuestros alumnos. Como decía Vint, el cómo poder hacer sostenible este aprendizaje, financiándolo adecuadamente, es primordial. La educación siempre ha sido costosa, y hoy lo es aún más.

También existe otro aspecto determinante: enfocar el pensamiento de Peter Drucker para corregir las cosas que estamos haciendo de forma equivocada, comenzando con el rol de los emprendedores en nuestra sociedad. La creatividad y la innovación, tan apreciadas por él, ocupan hoy el primer lugar de nuestros pensamientos. De hecho, Wyoming ha sido un estado basado en combustibles fósiles que en los últimos dos años ha realizado importantes inversiones en criptomonedas y blockchain. Estos son ejemplos de cómo se puede progresar, enseñando a los alumnos a crear un mundo mejor.


Debemos hacer avanzar a la sociedad desde una perspectiva holística. Son las empresas, con sus managers y líderes, quienes tienen más capacidad de influencia en este asunto


Las nuevas generaciones que llegan a la universidad, y que posteriormente se incorporarán al mercado laboral, afrontan nuevos retos. Mis hijas están en la veintena y su visión de la vida es diferente a la nuestra. La naturaleza digital de los jóvenes ha hecho que cambien su percepción del trabajo y del equilibrio entre vida personal y laboral. La importancia que confieren a tales retos es muy superior a la de generaciones precedentes. Como destacó Peter Drucker, si hemos de desarrollar las organizaciones, tendremos que desarrollar a las personas que forman parte de ellas.

L.C.: Vint, has dedicado tu vida a la innovación, a la modernidad, al progreso tecnológico en general. ¿Opinas que la educación, como decía Drucker, es el tema más fundamental del siglo XXI? ¿Consideras que Internet ha cambiado todo?

V.C.: Dejando claro que la educación está con nosotros para quedarse, y de eso no tengo la más mínima duda, el modo en que la formación se realiza puede ser un problema. Zvi Galil, decano de Ciencias Computacionales e Ingeniería Electrónica de la Universidad de Columbia, creó un master online que ha resultado ser tremendamente popular, al tiempo que económicamente muy interesante y razonable. Quiero enfatizar que la educación superior va a tener que adaptarse y, entre varias razones destaca una: el crecimiento de la vida activa de las personas, que no ha hecho sino aumentar desde el siglo XX.


Hemos de descubrir nuevos modos de aportar formación adaptada al contexto de cada persona. Algo que podríamos denominar “just-in-time education”


Alguien nacido hoy puede llegar a vivir 100 años, estando en perfectas condiciones intelectuales y de salud. Esto hace que la vida profesional de un individuo pueda prolongarse incluso 70 años; ahora bien, ¿duda alguien que en un periodo de tiempo tan amplio no cambiarán las tecnologías y no veremos múltiples innovaciones de todo tipo? Las probabilidades de tener que aprender de nuevo a lo largo de esa carrera son altísimas. Evidentemente, estas personas no pueden dejar su trabajo y volver a la universidad, y por ello habremos de descubrir formas para aportar esa educación de una manera adecuada al contexto de cada persona. Algo que podríamos denominar just-in-time education. Un ejemplo de este cambio de tendencia es el modo en el que ahora se realizan las búsquedas en Internet. Los usuarios buscan información directamente entre los vídeos de YouTube, en vez de en vez de recurrir a Google. Esta sed de información inmediata en el ámbito de la educación es tan evidente como crítica. Al mismo ritmo que la sociedad cambie, la educación tendrá que adaptarse a ella.


Laurent Choain, Chief People, Education & Culture Officer Mazars; en conversación con Charles Handy, filósofo social; Vint Cerf, VP y Chief Internet Evangelist, Google, y David E. Sprott, decano de Drucker School of Management, Claremont Graduate University, en “A Day of Drucker”.

Entrevista publicada en Executive Excellence n176, septiembre-octubre 2021.