Antonio Fraguas, Forges

Antonio Fraguas como nombre quizás no les suene; ahora bien, ¿quién no conoce a Forges? Forges (www.forges.com) es ya un cotidiano personaje de nuestras vidas llegando a determinar un estilo de humor, tras 45 años de “servicios prestados”, con estilo y personalidad propios.

Antonio, segundo de una familia de nueve hermanos, pasó su infancia entre libros. Fan de Richmal Crompton Lamburn (autora de los libros de Guillermo Brown) tomó contacto por primera vez con el mundo laboral a los 14 años, al entrar en TVE como técnico de telecine, pasando a mezclador de sonido más adelante.

En 1973 dejó la televisión pública para dedicarse por completo a su pasión: el humor gráfico. Sus viñetas han ocupado las páginas de ‘Informaciones’, “Diez Minutos”, ‘Diario 16’, ‘El Mundo’ y actualmente disfrutan de su ironía, plasmada en personajes entrañables, los  lectores de ‘El País’. Pero su humor no es sólo gráfico, ya que ha participado (y participa ahora con Gemma Nierga) como contertulio en numerosos programas de la radio española como “Protagonistas” con Luis del Olmo, “La Ventana” de Javier Sardá o “No es un día cualquiera” de RNE con Pepa Fernández. Su peculiar visión sobre la sociedad también se ha traducido en cuatro series de televisión y dos películas: “País S.A.” (1975) y “El bengador gusticiero y su pastelera madre” (1977).

Muchos de sus dibujos han sido recogidos en obras como Historia de Aquí o Informática para torpes (1992-2007). Su amplia trayectoria ha sido recompensada con el Premio a la Libertad de Expresión de la Unión de Periodistas de España y posee la Cruz de Sant Jordi. El 7 de diciembre de 2007 el Consejo de Ministros le concedió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.

FEDERICO FERNÁNDEZ DE SANTOS: Decía Groucho Marx que “el humor es algo demasiado serio”. Jardiel Poncela decía que “definir el humor es como pretender atravesar una mariposa utilizando a modo de alfiler un poste telegráfico”. ¿Qué es para Forges el humor?

ANTONIO FRAGUAS: La definición del humor está implícita en el ser humano, forma parte de casi todo lo que hace, aunque no siempre seamos capaces de percibirlo. Incluso en la Biblia nos encontramos con humor, como la parábola del rico con el camello y la aguja. Para mí es una forma de humor total. En todo el Génesis, desde el comienzo hasta el final, encontramos ejemplos similares. Si tuviéramos la santa paciencia de tener la cabeza puesta en nuestro sitio, nos daríamos cuenta que prácticamente toda creación humana está basada en el humor.

F.F.S: Antonio Fraguas tiene una imagen de persona social e implicada. Ya sea por su proximidad a la gente, como inventor de palabras, por la importancia del costumbrismo en su obra o por su capacidad para reflejar la idiosincrasia del pueblo español. ¿Qué hay de cierto en esta percepción? ¿Cómo es Antonio Fraguas?

A.F: Hay una frase que recogen todas las religiones y filosofías: “por sus obras los conoceréis”; no creo ser el más indicado para responder a esa pregunta sobre cómo soy yo. En cambio, sí que puedo hablar sobre lo que intento hacer. La vida es, en general, muy dura y complicada; además, suele pagar muy mal, ya que siempre acabas “palmando”. Los humoristas, personas al fin y al cabo, tenemos una peculiaridad: sabemos coger un trocito de la vida, ponerlo frente a nosotros y decir: “Oye, mirad”. El humor no lo hacemos nosotros solos. El humor está hecho por el género humano. Si no hay nadie al otro lado del chiste, la coña no vale para nada. Hay que acordarse de lo que decía Platón: “Sólo los tontos se ríen de sus propias gracias”.

F.F.S: Ha realizado una sugestiva proposición apoyando los Objetivos de Milenio. ¿Nos la explica?

A.F: Los Objetivos del Milenio conforman un intento de implicación, a escala universal, de los estados constituidos con el objetivo de sacar adelante una serie de premisas (obvias) que, incomprensiblemente no tenían hasta ese momento, una coordinación estable. Los Objetivos del Milenio son en total quince pero aquellos que, por ser esenciales, realmente deberían salir adelante (como sea y cuanto antes) son ocho. Van desde algo tan absurdo como la falta de  alimentos, es decir, el hambre -ahora fácilmente combatible- hasta las enfermedades. Decía el doctor Contreras hace 40 años que con lo que costaba un tanque se acababa con la lepra para siempre. Desafortunadamente, aún está por conocerse el país que diga: “no quiero este tanque así que toma, pa combatir la lepra”.

La gente se pregunta ¿qué puedo hacer yo? Pues sabed: con que penséis todos los días un ratito en esto, ya estáis haciendo algo. De alguna manera los Objetivos del Milenio serán el triunfo de lo obvio. He intentado crear, dentro del mundo de los humoristas gráficos, un sistema de funcionamiento colectivo para potenciar estos Objetivos del Milenio a través de nuestros dibujos, ya que la resonancia de nuestras obras es mayor que la de los titulares. Tengo grandes esperanzas puestas en esta iniciativa. Hemos implicado en este proyecto a la Fundación General de la Universidad de Alcalá. El año que viene y en la exposición que sigue a los premios Quevedo, realizaremos una exposición cuya temática se centrará en nuestro segundo objetivo: la enfermedad. Sé que podemos hacer grandes cosas contra las enfermedades. Simplemente colocando los recursos necesarios en el sitio adecuado habremos avanzado mucho para solucionar esta lacra.

F.F.S: El humor estimula la creatividad, facilita las ventas, facilita la comunicación... ¿Tiene efectos secundarios?

A.F: Teóricamente tiene un gran efecto secundario: se observan las cosas desde una perspectiva mucho más relajada. Uno de los mayores ejemplos es la risoterapia y su utilidad en sitios tan duros y complejos como son los hospitales. Puedo testificar sobre los impresionantes resultados que se obtienen. Además, benefician tanto al receptor como al emisor.

F.F.S: Vivimos en un entorno de consumismo, donde los valores morales y los principios son cada vez son más escasos. Además, estamos en el año del “consu-mismo”; con su mismo coche, con su misma casa... ¿Qué opina de los valores de la sociedad?

F.A: Hay que ser realista y empezar a hablar de los principios lógicos. Pensemos si es lógico que en una situación de paro tan grave existan familias con varios vástagos -que aún viven con sus padres- trabajando innecesariamente (digo innecesariamente porque uno de ellos está trabajando para lo innecesario) y otras familias sin ningún miembro trabajando.

Hoy los media e internet han retomado la función que ejercían los abuelos. ¿De verdad es necesario tener un todoterreno verde de 24.000€? Hay personas que trabajan por las tardes para conseguir ese coche, cuando aquí ni siquiera tenemos los terrenos adecuados para usarlo, en vez de estar con sus hijos. Diría lo mismo de las terceras residencias, me parece evidente   lo innecesario de tantas cosas que poseemos (o queremos poseer).

Un importante aspecto a analizar es la repercusión de los medios de comunicación en la crisis económica actual. Hay gente que es capaz de lo que sea con tal de vender periódicos.

Para mí, la situación actual es (en parte) la consecuencia de pedir resultados instantáneos a los ejecutivos. Creo que este modelo se ha acabado.  Cuando era pequeño, si alguien entraba a trabajar en una empresa tenía expectativas de estar en ella toda la vida. Las actuales expectativas ¿llegan a los dos años? Más importante aún es que, por el nivel de exigencia impuesto, no importa lo que “muevas”. Y si para conseguir resultados inmediatos provocas la destrucción de la empresa en cuatro años, pues que le vamos a hacer…. Necesitamos lógica en el control.

Ahora, ¡por fin¡ se están dando cuenta de que este modelo no vale. El liderazgo de Obama afronta la necesaria responsabilidad de los ejecutivos. Son los responsables de las empresas que hayan gestionado. ¿Será bueno? ¿Será malo? Será lo que sea; da igual. Pero será más lógico, y conseguirá que sea más difícil  meter la pata. Se meterá la pata, como siempre, pero veremos desde lejos quién la mete.

Algunos piensan que la búsqueda del control del capital que está haciendo Obama es un “marxismo descafeinado”. El capital, en el sentido social de la palabra, es el dueño del mundo y él sabe que tiene que hacer cosas para pervivir. Tenemos que volver al imperio de la lógica, aunque no será fácil,  ya que estamos tan metidos en nuestros errores que incluso la base de nuestra cultura general, la Biblia, nos ha impelido a hablar con frases del estilo ‘esto es un edén, qué sitio más maravilloso’. Edén, en hebreo antiguo, quiere decir desierto. Hablemos con pros-piedad.

F.F.S: La juventud es el futuro. Desde la perspectiva de un chico que tuvo que comenzar a trabajar a los catorce años, ¿cómo ve ese futuro?

A.F: Hay una frase sintomática: “Tristes los tiempos en que los hijos viven en casa de los padres. Tristes los tiempos en que los hijos, cuando trabajan, trabajan en lo que les gusta aunque esté muy mal pagado porque son los que padres quienes los sostienen. Tristes los tiempos en que los hijos pasan días y días de bacanales en vez de esforzarse. Tristes los tiempos en que los hijos no salen a buscarse el trabajo. Tristes los tiempos que sólo escriben los que no tienen nada que decir y los que tienen que decir, piden limosna. Tristes los tiempos...” Quien decía esto era Cicerón.

Estamos siempre en las mismas. La juventud, por el hecho de serlo, tiene una enfermedad que se cura con la edad, pero tiene una ventaja: que la vejez tiene una maldad que ya no tiene curación. En la publicidad se están imponiendo personajes masculinos como el guarrillo simpático y el mito ‘House’ que no se corresponden en absoluto con la mayoría de la juventud.

F.F.S: Inmersos en este entorno de globalización, las comparaciones que se realizan entre nuestros jóvenes y los jóvenes de países en desarrollo (como India o Brasil) indican que la capacidad de sacrificio y trabajo de la juventud española no es muy baja ¿Nos puede afectar en el futuro?

A.F: No pienso que nuestros jóvenes sean menos trabajadores (o estén menos preparados) que los jóvenes de otros países. Lo que ocurre es, en parte, una consecuencia de la deslocalización: es más barato producir en Pakistán, India, China, etc. La pregunta que tenemos que hacernos es: ¿más barato con respecto a qué? No es un problema de esfuerzo. Teniendo condiciones adecuadas, el español es el mejor trabajador del mundo. Eso no sólo lo afirmo yo. Pero aquí, entre lo cómoda que es la vida que nos rodea y que no es necesario esforzarse mucho, porque está detrás el estado del bienestar….en fin, ya me entendéis.  Además, la pobreza que existe en España -que desgraciadamente la hay- es una bicoca comparada con la que puede haber en Bangladesh.

Lo realmente absurdo es que 500.000 niños mueran al día, mientras nosotros estamos haciendo la dieta de la alcachofa fucsia. Los jóvenes son conscientes de ello, pero las audiencias hacen que afloren en los media cosas que, no siendo reales, parecen determinantes.

No todo tiene mala pinta. Uno de nuestros grandes logros recientes (desde el punto de vista del colectivo y analizando los funcionamientos de los jóvenes en equipo) es el ejemplo que están dando las selecciones españolas de fútbol o de baloncesto, por poner dos casos. Se lo pasan de miedo, curran juntos, arriman el hombro, se ríen; encima hacen que la gente se divierta con ellos. Por eso es importantísima la función social del deporte en todos los niveles. Y podemos hablar del balonmano, del waterpolo, del  hockey hierba, sobre patines...

F.F.S: Nos decía José Antonio Marina que la bondad es un síntoma de inteligencia. ¿Estás de acuerdo?

A.F: Yo estoy siempre de acuerdo con lo que dice José Antonio Marina, excepto cuando intentas implicarle en las bromas, porque es muy serio. Ojalá yo fuera inteligente para poder ser bueno. José Antonio es una persona que tiene mucha vida y habría que escucharle todo el tiempo, porque casi todo lo que dice es acertado.


 

Entrevista publicada en Executive Excellece nº61 JulAgo09

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