¿Cómo sería la IA en 20 años?, según Kai-Fu Lee

¿Cómo sería la IA en 20 años?, según Kai-Fu Lee

¿Bots asesinos al estilo “Terminator” o agentes capaces de conversar y convertirse en nuestros “amigos y mentores” en Internet? ¿Le asusta o le entusiasma el potencial progreso de la Inteligencia Artificial en los próximos 20 años?

Para responder estas preguntas, no se me ocurre nadie mejor que mi amigo e inversor visionario, el Dr. Kai-Fu Lee. Además de presidente y CEO de Sinovation Ventures, un fondo de inversión riesgo de tres billones USD centrado en tecnologías exponenciales e IA, es un experto mundialmente reconocido, con más de 30 años de experiencia, en los cuales ha ocupado cargos ejecutivos en Apple, Google y Microsoft. 

En su nuevo libro AI 2041,  Kai-Fu y su coautor y escritor de ciencia ficción Chen Qiufan, exponen 10 historias o visiones de hacia dónde podrían llevarnos los avances de la IA en dos décadas. Y Es un relato excelente, informado y realista de lo que pueden traernos 20 años más de progreso en este ámbito. Tan importante como comprender los posibles peligros (Black mirror perspective) de tecnologías tan potentes, lo es continuar avanzando y crear herramientas útiles (White mirror). Esta obra representa una valiosa exploración de ambas perspectivas. 

Entender nuestro futuro con la IA es también una de las áreas claves en las que nos centramos en el programa anual Abundance360 Mastermind and Executive Program. En este artículo, procedente de mi blog, resumo algunas ideas de la conversación que Kai-Fu Lee y yo mantuvimos recientemente, acerca del significado para la gestión de un futuro impulsado por la IA.

Cómo hemos llegado hasta aquí

¿Cuál fue el punto de inflexión donde la IA realmente empezó a despegar? ¿Fue simplemente una cuestión de progreso en la computación? ¿Qué impulsó este cambio tan rápido?

Como plantea Kai-Fu, las fuerzas que han inducido los avances en la IA sin duda han sido el aumento de la computación y, sobre todo, la abundancia de datos disponibles. Los fundamentos de muchos de los algoritmos actuales ya existían hace más de 30 años, pero solo en los últimos cinco u ocho años hemos tenido suficientes datos y capacidad de computación para hacer que estas tecnologías funcionasen.

Concretamente, según Kai-Fu, son dos los desarrollos fundamentales. El primero en el campo de la visión por ordenador y el segundo en el procesamiento del lenguaje natural.


Kai-Fu predice una profunda disrupción en las búsquedas y la publicidad. ¿Qué pasará con los anunciantes cuando nuestra IA personal sea capaz de realizar compras o contratar servicios en nuestro nombre?


El año 2014 fue el momento decisivo donde la visión por ordenador empezó a superar a la visión humana en las tareas de reconocimiento. Como resultado, en los años siguientes se habilitaron todo tipo de aplicaciones. Basta pensar en los vehículos autónomos, los deep fakes, el reconocimiento facial o el comercio minorista automatizado. Además, Lee cree que el procesamiento del lenguaje natural alcanzará un punto de inflexión similar en 2020, superando por primera vez a la capacidad de comprensión humana. 

A quienes hayan visto en funcionamiento el modelo de lenguaje natural GPT-3 de OpenAI, no les resultará difícil imaginar la inmensa transformación tecnológica que se generará en todos los sectores.

Un ejemplo es el Codex de OpenAI, con el que podemos generar código funcional hablándole de forma sencilla y natural. ¡Esto permitirá que cualquier persona se convierta en programador! Las implicaciones, para todos los sectores, son evidentes.

Kai-Fu predice una profunda disrupción particularmente en las búsquedas y la publicidad. Un motor de búsqueda impulsado por PNL podría proporcionar la "búsqueda final". La publicidad y la búsqueda se volverán más personalizadas y orientadas por el lenguaje, guiadas, en última instancia, por nuestra propia IA personal.

¿Qué pasará con los anunciantes cuando nuestra IA personal sea capaz de realizar compras o contratar servicios en nuestro nombre?

¿Deberíamos temer la IA?

Una de las historias de AI 2041, "Isle of Happiness" (La isla de la felicidad), indaga un tema esencial: ¿Podríamos utilizar la IA para ser más felices?

Pensar en la IA como algo vivo (emociones y deseos) no es todavía posible; nos quedan aún importantes avances. En cambio, la actual IA sí es muy buena para la optimización objetiva de funciones. Démosle alguna métrica que optimizar y veremos cómo, en la mayoría de los casos, podrá hacerlo mejor que cualquier humano. “Isle of Happiness” es una exploración sobre cómo elegir qué cosas son optimizables.


Hemos de tener cuidado con qué y cómo optimizamos con esta tecnología


En la historia, un monarca de Oriente Medio crea una isla cuyos habitantes comparten todos sus datos, con la esperanza de optimizar una felicidad basada en endorfinas. Pero no tiene un final feliz, porque alcanzar ciertos niveles de endorfinas no sustituye nuestro deseo de encontrar un propósito por el cual vivir y poder pasar tiempo con quienes queremos… Y ahí radica la lección: hemos de tener cuidado con lo que elegimos optimizar…, y cómo lo optimizamos. Esa es la verdadera preocupación y el potencial peligro de la IA.

Como señala Kai-Fu, "la IA nos está lavando el cerebro a causa de los desajustes de intereses en las funciones objetivas: hay problemas de transparencia, de explainability (o interpretabilidad, un concepto utilizado en machine learning), así como problemas de protección de datos, seguridad e imparcialidad".

Sin embargo, están surgiendo técnicas que nos ayudan a resolver estos retos. Estoy de acuerdo con Kai-Fu en que el 90% de los problemas a los que nos enfrentaremos con la IA acabarán siendo resueltos por la misma tecnología. Por ejemplo, técnicas como el aprendizaje federado, utilizadas para entrenar modelos de IA y que son capaces de mantener la privacidad de sus datos, nos permitirían “estar en misa y repicando". 

Cuando optimizamos adecuadamente la IA, podemos alcanzar nuevas posibilidades, creando abundancia global: sociedades con menos pobreza, bienes y servicios más baratos, más inteligencia y más oportunidades. 

¿Cómo se viviría en una sociedad dirigida por IA, donde las cosas son abundantes, accesibles?


El 90% de los problemas a los que nos enfrentaremos con la IA acabarán siendo resueltos por ella misma


La importancia del propósito 

En una era de abundancia, el propósito adquiere mayor relevancia, si cabe. Cuando las personas no necesiten trabajar para satisfacer sus necesidades básicas, ¿a qué deberían dedicar su tiempo? Si los robots se encargan de los trabajos de la mayoría, ¿cómo encontrar significado a sus vidas?

Hay en el libro dos historias que exploran tener un propósito en la vida.

En "Dreaming of Plenitude" (Soñando con la plenitud), los avances en IA y otras tecnologías exponenciales reducen los costes de los bienes y servicios; y, por primera vez en la historia de la humanidad, países desarrollados como Australia erradican la pobreza. Al mismo tiempo, las continuas mejoras en la tecnología solar y de baterías reducen drásticamente el coste de la energía, creando una situación donde no se necesita perseguir la acumulación de riqueza.

En otra historia del libro, "The Job Saviour" (El salvador del empleo), la IA está realizando la mayoría de las tareas rutinarias, lo cual deja a muchas personas sin trabajo. Ambientada en San Francisco, explica cómo surge una nueva industria: la de empresas de recolocación que reciclan y reasignan a los trabajadores desplazados.

Pero, ¿qué ocurre si los nuevos empleos no satisfacen la necesidad de sentirse productivo? Siempre he creído que encontrar tu propósito, tu PTM (Propósito Transformador Masivo) es fundamental, y no solo para los emprendedores; para todos. Esto será aún más importante a medida que el rápido avance de las tecnologías nos acerque a un mundo de verdadera abundancia.


Peter Diamandis, fundador y presidente ejecutivo de XPRIZE Foundation, y fundador ejecutivo de Singularity University.

Artículo publicado en Executive Excellence n176, septiembre-octubre 2021.