De la adversidad al aprendizaje

De la adversidad al aprendizaje

Ganador de dos anillos de la NBA y varias medallas en Mundiales, Europeos y Juegos Olímpicos, Pau Gasol es el español más exitoso del baloncesto internacional. Pero más allá de la cancha también ha demostrado ser un número uno. A sus casi 40 años ha publicado dos libros, colabora como articulista en varios medios de comunicación, está involucrado en diferentes proyectos solidarios, es embajador de UNICEF y, desde 2003, dirige junto a su hermano Marc la Fundación Gasol, que lucha contra la obesidad infantil y promociona el ejercicio físico. Además, lidera su propia academia de baloncesto e impulsa el Dream Big Challenge, un proyecto dirigido a jóvenes emprendedores.

Mientras se recupera de su lesión en el pie, que le ha mantenido fuera de las pistas desde el pasado mes de marzo, Pau Gasol reflexionó junto al profesor de IESE, Santiago Álvarez de Mon, sobre los efectos de la pandemia y aportó algunos consejos para ayudar a gestionar con éxito las épocas de incertidumbre.

SANTIAGO ÁLVAREZ DE MON: Hoy en día la incertidumbre es un sentimiento generalizado. En tu caso es algo evidente: la temporada de la NBA se ha suspendido, los Juegos Olímpicos se aplazan hasta el año que viene… ¿Cómo te enfrentas a una incertidumbre que ha alterado todas las facetas de tu vida?

PAU GASOL: Efectivamente, la incertidumbre está teniendo un gran impacto en mi vida, especialmente en los últimos años que han estado marcados por los cambios de equipo y la lesión en el pie. Con la pandemia, que evidentemente nos afecta a todos, los planes han cambiado, aunque también es cierto que están surgiendo nuevas oportunidades y se están replanificando las ligas y las competiciones.

Yo me centro en el día a día; en aquello que está en mi mano controlar y en ser positivo; procuro ser proactivo y, desde mi posición, ver el lado positivo de las situaciones, como es poder pasar más tiempo con la familia; desde que era muy joven no estaba tres meses sin viajar… ahora aprovecho para cargar pilas, para controlar y estar más pendiente del pie.

S.A.M.: ¿Qué actitud recomendarías adoptar en estos momentos? 

P.G.: Como dice Viktor Frankl en su libro El hombre en busca de sentido, no podemos controlar muchas de las cosas que suceden en nuestra vida, pero sí cómo reaccionamos ante ellas. Por muy difíciles y adversas que sean las circunstancias, siempre podemos elegir entre adoptar una actitud de frustración, miedo o parálisis o tomar una actitud proactiva, positiva, optimista y creativa. Creo que en tiempos de adversidad hay que crecerse y buscar fórmulas que nos permitan adaptarnos y crear una realidad mejorada.  

S.A.M.: ¿Cómo crees que va a afectar la crisis a determinados hábitos como la práctica de deporte o el teletrabajo? 

P.G.: Es evidente que habrá cambios y algunos efectos de la pandemia probablemente sean permanentes. Se incentivará el trabajo desde casa, las herramientas tecnológicas serán más recurrentes, y tendremos más conciencia del distanciamiento social y de las posibles infecciones. Estoy convencido de que vamos a sacar importantes lecciones de esta crisis; esperemos que todas ellas sean todas positivas y que nos ayuden a estar en una mejor situación.

Obviamente todo esto va a afectar al deporte, porque hasta que no haya una vacuna nos tendremos que acostumbrar a los eventos sin público. Será raro para el aficionado y también para el deportista, pero mientras no podamos protegernos ante este virus que se ha demostrado tan infeccioso y con una preocupante letalidad, tenemos que ser pacientes y cautos.

S.A.M.: ¿Qué ha cambiado en Pau Gasol a lo largo de los tres últimos meses?

P.G.: Este tiempo me ha ayudado a reflexionar, a valorar las pequeñas cosas, esos momentos con la familia y amigos de los que nos hemos visto privados, a apreciar la libertad de movimiento… esas cosas para mí son importantes e intento tenerlas siempre presentes, pero ahora lo son todavía más.

Durante este confinamiento forzado he seguido aplicando una regla que ha sido fundamental en mi vida: los tiempos de adversidad son tiempos de oportunidad, de crecimiento y donde el liderazgo es necesario. El baloncesto me ha proporcionado la capacidad de tener impacto, y he intentado utilizarlo uniendo esfuerzos, mandando mensajes positivos a los afectados y buscando alianzas con personas que sientan y piensen como yo para que juntos podamos todos contribuir aportando nuestro granito de arena. También he aprovechado para trabajar más de cerca con mi equipo y, sobre todo con la fundación, identificando necesidades que surgen en estos momentos de necesidad.

S.A.M.: ¿Cómo nació ‘Nuestra mejor victoria’, la iniciativa solidaria para ayudar a los afectados por el coronavirus que has puesto en marcha con Rafa Nadal? 

P.G.: Rafa me llamó para expresarme su preocupación por la situación y durante esa conversación telefónica los dos reconocimos la importancia de sumar esfuerzos para apoyar la lucha contra la pandemia. Lanzamos un mensaje conjunto en el que pedíamos a otros deportistas que hicieran una donación al proyecto Cruz Roja Responde para ayudar al sistema sanitario y a las familias más necesitadas. La iniciativa ha tenido un enorme impacto y estoy muy orgulloso y conmovido.

Además de deportistas se han sumado al proyecto, federaciones, ligas, actores, cantantes… Esta pandemia ha sacado a la luz ejemplos positivos e inspiradores sobre cómo reaccionar y qué actitud tomar ante situaciones adversas. Todos estamos interconectados y, pese a nuestras diferencias, hay que resaltar los ejemplos de humanidad y solidaridad que han surgido estas semanas.  

S.A.M.: Como jugador de baloncesto, confías mucho en el equipo…

P.G.: Sin duda. El trabajo en equipo hace posible alcanzar los sueños. Como dicen en Estados Unidos: cuantos más seamos remando en una misma dirección, más oportunidades tendremos y más lejos llegaremos. Hacer equipo y sumar esfuerzos hace que nazcan cosas muy bonitas; un verdadero equipo crea tales sinergias que el resultado es superior al esperado.

S.A.M.: En términos de liderazgo, ¿qué puede aprender un directivo de un deportista como tú?

P.G.: Es en momentos como estos cuando un directivo ha de conectar con su equipo y transmitir el mensaje adecuado. Vivimos tiempos que necesitan de inspiración, y unidad. Se ha de ser capaz de adaptarse a las circunstancias, pero sin conformarnos con lo que está sucediendo; hemos de buscar maneras proactivas y creativas de crecer y seguir adelante, acumulando este precioso aprendizaje.

Un líder está obligado a dar ese paso porque su equipo necesita de ese tirón; los líderes han de hacer saber a los demás que están ahí, que son inspiradores y motivadores, y que animan la proactividad, que potencian la capacidad de ajuste.

S.A.M.: Siempre has dicho que tu mejor entrenador ha sido Phil Jackson, con quien ganaste dos anillos. ¿Cómo definirías su liderazgo?

P.G.: Phil es un maestro. Es el entrenador con más anillos de la historia (11) y también ganó dos como jugador. Su capacidad de gestión humana, de gestionar egos, la ha demostrado en miles de ocasiones. Lidiar con jugadores de la talla de Michael Jordan, Scottie Pippen, Dennis Rodman o Kobe Bryant no es para nada fácil, pero siempre supo sacar lo mejor de ellos.

Phil transmitía tranquilidad y confianza incluso en momentos de adversidad, y esta es una de las principales características de los grandes líderes. En momentos de máxima tensión, cuando el partido está en juego, ver al entrenador actuando con entereza ayuda a evitar que las emociones y los nervios interfieran.

S.A.M.: ¿Cómo trabajáis la concentración en esos momentos de presión?

P.G.: Phil nos introdujo en la meditación. En sus sesiones nos enseñaba a acallar el ruido exterior para poder concentrarnos. Esa capacidad es fundamental para un atleta en momentos de altísima presión y con muchas distracciones a su alrededor. Ser capaz de centrarse, evitando que las emociones se entrometan en tu manera de actuar es definitivo en esos momentos de tanta tensión y dificultad.

S.A.M.: Tuviste la oportunidad de jugar con Michael Jordan. ¿Crees que el documental The Last dance hace un retrato realista?

P.G.: Tuve la suerte de poder jugar con el que era mi ídolo y el de muchísimos jóvenes y adolescentes de los 90. Jordan nos inspiró a muchos en la pista; fue un icono global que transmitió importantes valores. Su filosofía de jugar cada partido como si fuera el último es una de las lecciones que más me ha servido en mi carrera. Al jugar con él me fascinaban sus movimientos, su elegancia en el tiro… y eso que ya tenía 40 años.

The Last dance es un retrato subjetivo de su persona y ha creado controversia. Espero que se ruede otro documental que gire menos a su alrededor y aporte otra versión de aquellos años. Nadie es perfecto, y desmitificar su figura es bueno. Él mismo reconoce que nunca pretendió convertirse en un ejemplo, sino que se limitaba a jugar al baloncesto, lo que más le gustaba.

S.A.M.: Permíteme que te pregunte por algo que sé que es doloroso para ti. ¿Cómo era Kobe Bryant como compañero y como líder?

P.G.: Kobe era el mejor alumno de Michael Jordan. Pensaba que Jordan era el mejor jugador y, como él, quería convertirse en el mejor. Sabía que tenía que aprender de él, y cuando Michael le abrió la puerta, intentó exprimirle en todo momento. En su funeral Jordan explicó cómo Kobe le llamaba y le mandaba mensajes a altas horas de la mañana, incluso después de retirarse, para pedirle consejo.

Kobe, como se muestra en The Last Dance, aplicó ese liderazgo agresivo basado en predicar con el ejemplo. Era, de alguna manera, una imagen muy cercana a lo que Michael ha sido.

S.A.M.: ¿Cuál es la experiencia más relevante como ser humano que has vivido en la NBA?

P.G.: He tenido muchas. Desde llegar con 21 años recién cumplidos a Menphis, una ciudad distinta, un país nuevo y una cultura desconocida, a momentos humanos muy potentes, especialmente las visitas a hospitales para animar a pacientes que están luchando por su vida.

También tengo muy marcados determinados momentos que te proporciona el deporte, como cuando me trasladaron a los Lakers y se me abrieron las puertas del cielo, o la primera final que perdimos contra los Celtics en 2008. Esa derrota nos llenó de una fuerza y convicción que nos hizo ganar los dos campeonatos siguientes, especialmente en 2010 cuando agónicamente, y otra vez contra los Celtics, conseguimos el segundo anillo.

S.A.M.: ¿Crees que la NBA volverá a ser igual, que se jugará como has jugado tú durante los últimos 20 años?

P.G.: LA NBA, como todo en la vida, está en constante evolución. En estos últimos años ha cambiado mucho, y no podemos continuar enamorados de lo que fue. Ahora es una liga más dinámica, de posesiones más cortas y de tiros mucho más lejanos; la importancia del jugador pequeño y ágil se ha disparado, mientras el interior grande decisivo es prácticamente una excepción. Todos nos hemos tenido que adaptar a esa nueva filosofía de juego que pide el aficionado.

Nada es estático, todo está en constante movimiento, y creo que es parte de lo bonito de la vida. Podemos ser sentimentales y seguir enamorados de lo que fue, pero también debemos ser capaces de evolucionar, crecer adaptándonos a las circunstancias.

Por otro lado, tendremos que esperar a ver cómo evoluciona esta temporada, que comienza el 31 de julio con 22 equipos y ocho partidos de temporada regular al que seguirán unos play offs reducidos en una misma ciudad. Y el año que viene, que según parece también será sin aficionados en la pista.

S.A.M.: Ojalá sea más tarde que pronto, pero es evidente que la retirada está ahí. ¿Cómo se enfrenta al día de después un profesional apasionado del deporte que ama el baloncesto?

P.G.: Es muy importante hacer un ejercicio de reflexión antes de que llegue ese momento para entender la vulnerabilidad, y ser consciente de la duración que tienen las carreras profesionales y la vida en general. Hay que saber que todo es pasajero. La etapa de jugador de baloncesto es un periodo más dentro de una vida, y tenemos que prepararnos para la siguiente. Yo llevo años haciéndolo, construyendo proyectos, entablando conversaciones, amistades, relaciones para que, cuando acabe mi etapa de jugador profesional, continúe teniendo aspiraciones y objetivos que me ayuden a crecer personal y profesionalmente.

Es lo que he intentado hacer para que ese momento sea lo menos doloroso posible, aunque estoy convencido de que va a ser duro y me va a costar reemplazar lo que siento y he sentido como jugador de baloncesto.


Pau Gasol, jugador de baloncesto, ganador de dos anillos de la NBA y presidente de Gasol Foundation, entrevistado por Santiago Álvarez de Mon, profesor de IESE.

Texto publicado en Executive Excellence nº168, julio-agosto 2020.

Fotos de Raúl Urbina.