Recuperar el liderazgo de la industria europea

Recuperar el liderazgo de la industria europea

Europa goza de una tremenda potencia industrial, base de nuestra vida diaria. Ha sido pionera y dominante en sectores como el químico, farmacéutico, automoción, finanzas (bancario)… y muchos otros. ¿Cómo garantizar que los esfuerzos bienintencionados para regular estos sectores no socaven la capacidad de las empresas para poder competir globalmente, creando valor?

Sobre este dilema giró la conversación de una de las mesas de la 12ª edición del Global Peter Drucker Forum, que congregó a ministros, CEOs y tecnólogos –moderados por el profesor Esposito– para proponer soluciones desde un enfoque multidisciplinar.

SUPERAR LA CONTRACCIÓN DE EUROPA

Mark Esposito, profesor de Hult International Business School y cofundador y CLO de Nexus Frontier

Europa se encuentra en un cruce de caminos, aun percibiéndose su potencial, habiendo heredado el valor derivado de las infraestructuras, la sanidad o la educación y habiendo sido la punta de lanza mundial durante décadas por diferentes razones.

Europa, y de alguna manera todo Occidente, se está contrayendo ante la presión de diferentes fuerzas, no solo por los actuales problemas generados por la pandemia sino también por la falta de competitividad. El continente debería beneficiarse más, considerando factores de entrada como su mano de obra especializada, los altos niveles de educación, su I+D o sus empresarios.

Me pregunto si Europa ha de seguir un camino diferente y si son necesarias profundas reformas tanto en la región como a nivel nacional e internacional. Para responder esta cuestión se necesita la opinión de empresarios, reguladores y de aquellos que diseñan las políticas, a escala nacional y europea. Se requiere una visión comprehensiva para contestar preguntas como: ¿qué evita que la innovación florezca, como sería de esperar en un entorno con el potencial europeo, para alcanzar un éxito significativo?


Existe intención y esfuerzo por parte de los emprendedores europeos para construir ecosistemas de innovación, pero los estímulos públicos son insuficientes para que esto ocurra


Sí existen ecosistemas de innovación, pero no se han escalado tanto como los de otras partes del mundo. Opino que hay tres conversaciones iniciales:

El estigma del miedo al fracaso. En el contexto europeo, el fracaso tiene unas connotaciones culturales que podrían limitar a los emprendedores y que no se dan en otros lugares.

La cuestión financiera: ¿Tenemos los niveles de inversión adecuados? ¿Y los flujos de capital necesarios? ¿Existe suficiente venture capital? ¿Van en la dirección adecuada los paquetes de estímulos públicos?

Finalmente, ¿sentimos que los estímulos públicos son insuficientes como para que los emprendedores construyan ecosistemas? Muy posiblemente las intenciones y esfuerzos para crearlos existan, pero quizás no tengamos recursos significativos para hacer que esto ocurra.  

ACELERAR UNIDOS LAS TRANSICIONES EN MARCHA

Muriel Pénicaud, embajadora de Francia ante la OCDE, y ex ministra francesa de Empleo

Durante el último medio siglo, la industria en Europa se ha mantenido en muy buena posición, sobre todo en aquellas áreas de gran valor añadido como son la química, aeronáutica y alguna otra; pero el PIB ha caído dramáticamente. Europa se ha especializado en servicios, como investigación y desarrollo, finanzas o turismo.

Hoy se enfrenta a un triple reto: la pandemia, que de alguna manera seguirá afectándonos; el cambio climático, que cambiará los modelos de negocio, y los entornos de trabajo, con las oportunidades que ofrece la IA.

Otro desafío destacable son las regulaciones. No abogo por un exceso de legislación, y como algunos saben llevo tiempo liderando las reformas de las leyes laborales en Francia. Creo que hay que mantener más conversaciones, más contactos y más acciones dinámicas…, y reducir la regulación actual. En cambio, a nivel europeo, sí necesitamos más regulación para abordar cuestiones como la independencia energética, la I+D y su desarrollo a medio y largo plazo en los diferentes estados, porque uno solo no puede hacerlo. El éxito europeo se ha basado en las infraestructuras y las habilidades de su fuerza laboral. Debemos continuar invirtiendo en estos aspectos, pero creando nuevas infraestructuras y formando en las nuevas tecnologías.


Necesitamos regulación para abordar cuestiones como la independencia energética, la I+D y su desarrollo a medio y largo  plazo en los diferentes estados


Otro aspecto relevante es la localización de las industrias. Hemos sido testigos de nuestra incapacidad para producir artículos necesarios para combatir la pandemia, y eso es solo un ejemplo. Casos como la insuficiente producción de mascarillas deben ser remediados. 

Europa tiene ahora la oportunidad de utilizar la crisis para acelerar las transiciones en marcha. No solo puede ayudar, sino llegar a ser líder en estas estrategias. Se van a generar muchas oportunidades de negocio en un entorno donde tenemos retos económicos y sociales. Una de las más significativas es la digitalización de las pymes, que han de tomar riesgos, pero Europa debe facilitarles el acceso al capital para incrementar su tamaño. Actualmente, muchas pymes innovadoras tienen grandes dificultades. 

La pandemia nos ofrece también la gran oportunidad de cambiar el “cómo” trabajamos. Es una necesidad creciente, puesto que las nuevas generaciones están en desacuerdo con la forma de gestionar del pasado, y desean estructuras más horizontales y motivadoras que tengan siempre en consideración a todos los stakeholders.

Si, desde la UE, somos lo suficientemente inteligentes como para trabajar como un solo equipo, obtendremos un profundo potencial en todas las áreas mencionadas para brillar en el futuro.

CONVERGENCIA DEFICITARIA DE INDUSTRIA Y TECNOLOGÍA 

Georg Kopetz, cofundador y miembro del Comité Ejecutivo de TTTech 

Nos enfrentamos a un problema severo, porque carecemos de ambición de liderazgo. La industria europea debe demostrar una mayor capacidad de liderazgo global y hacer una planificación a más largo plazo. Parafraseando a Peter Drucker: “La planificación a largo plazo no se ocupa de las decisiones futuras, sino del futuro de las decisiones presentes”. En estos momentos, no estamos tomando las decisiones adecuadas en Europa para hacer que nuestro paisaje industrial, tan fundamental para nuestra competitividad global, esté preparado para afrontar los retos que se avecinan en estos tiempos tan extraños.

Hablando desde un trasfondo digital, como compañía tecnológica que somos, percibimos que hoy existe solo un gran mercado global –quizás en el futuro tengamos dos, dada la competencia entre China–EE.UU.–, y además con la tendencia a “the winner takes it all… or at least most”. 

Estamos involucrados con todas las industrias tradicionales europeas, ya sea aeroespacial, automoción, energía…, y trabajamos con las principales marcas de automóviles, con la eólica más importante, con Airbus, con la Agencia Espacial Europea… Estas relaciones nos permiten comprobar cómo todas las industrias se han transformado en industrias digitales; es decir, ahora son industrias tech, de manera que el término industria y tech expresa ese proceso de convergencia. 


Tenemos que ser capaces de construir juntos un ambicioso ecosistema tecnológico, que pueda lanzar a la industria europea a una posición de liderazgo global


A este respecto, en Europa no estamos haciendo un buen trabajo. Hemos de ser capaces de vincular la educación, el mundo de las start-ups del cual soy parte y el ámbito corporativo, de manera que puedan construir juntos un ecosistema tecnológico capaz de lanzar a la industria europea a una posición de liderazgo global. Somos excesivamente estado-céntricos, y ni mucho menos pensamos en nuestro impacto global. Requerimos de mayor ambición para hacerlo.

Como decía Peter Drucker, “tenemos que crear el futuro ya que solo así podemos predecirlo”. Lo que observo en la actualidad es una ausencia de acción acompañada de miedo e incertidumbre, en parte a causa de la pandemia. No existe la necesaria colaboración e integración, ni tenemos suficiente capital para poner en marcha el emprendimiento.

Quisiera terminar con otra frase de Drucker sobre emprendimiento: “La mayor parte de lo que se oye sobre el espíritu empresarial es erróneo. No es mágico, no es misterioso, es una disciplina, y como cualquier disciplina, se puede aprender”. Me temo que en Europa no estamos aprendiendo emprendimiento. No estamos aprendiendo a ser una sociedad capitalista para trabajar con los mercados de capitales.

Si no contamos con suficiente emprendimiento e innovación, y además carecemos del acceso necesario a los mercados de capitales, acabaremos perdiendo a lo grande. 

CÓMO PRESERVAR EL LIDERAZGO QUE TENEMOS

Helmut Reisinger, CEO de Orange Business Services

Estamos de acuerdo en que Europa está muy bien posicionada en sectores especializados de alto valor. Por ejemplo, en la automatización industrial es líder mundial, muy por delante de Estados Unidos o China. Creo que la pregunta que hemos de hacernos es más bien cómo preservar el liderazgo en esas áreas, no tanto cómo recuperarlo, aunque evidentemente en algunas sí tenemos que hablar de recuperación.

Recurrimos con facilidad a la autocrítica, y esta pandemia es un ejemplo. Cuando se creó el Mercado Común Europeo, y aún permanece esa forma de pensar, el objetivo era la optimización del mercado interior. Lo ocurrido desde 1995, la globalización, ha hecho del camino una montaña rusa que se hizo evidente con la crisis del coronavirus, quedando al descubierto la dispersión de nuestra cadena de valor. Por aquel entonces comenzó la digitalización con las grandes techs que Georg menciona, y por supuesto las consideraciones del tamaño, la escala.

Otro entorno donde Europa ha emergido como un líder en los procesos de pensamiento es en la nueva ola referida al propósito, the purpose o la raison d'être. Nuestros jóvenes piensan que Europa es un modelo muy interesante, y, de hecho, la mayoría de los jóvenes latinoamericanos manifiesta su deseo de trabajar aquí.


Si no contamos con suficiente emprendimiento e innovación, y además carecemos del acceso necesario a los mercados de capitales, acabaremos perdiendo a lo grande


Desde la perspectiva de oportunidades, continúo siendo optimista. Europa tiene el potencial, tanto por la competencia como por la capacidad de su fuerza laboral, resultante de la combinación de industria y digitalización. Este va a ser el próximo gran movimiento y la estrategia de la Comisión Europea de no regular en exceso, sino de crear el marco legal para que exista un mercado común europeo donde las empresas puedan compartir. La IA necesita cantidades masivas de datos, y la llamada nube europea GAIA-X, de la que Orange Business Services es miembro fundador, avanza en esa dirección, generando estándares para compartir información. 

Otro aspecto importante es la combinación inteligente del entorno digital y el verde, a través del Pacto Verde Europeo. La tecnología 5G multiplicará por un factor 10 el uso compartido de datos gracias a redes móviles y con un menor consumo energético. Esta innovación no solo nos ayudará a preservar el liderazgo, también a recuperarlo.

Se piensa que Europa mantiene su liderazgo a través de la regulación, y esto resulta cierto; no olvidemos el tremendo debate alrededor del GDPR (Reglamento General de Protección de Datos), pero hoy la protección de datos se percibe como un valor en los ecosistemas digitales.

A un nivel micro, podemos hablar de marcos y regulaciones, pero desde la perspectiva del emprendedor pienso que se necesita valor. No debemos tener una visión monolítica sobre la innovación como algo que ocurre solo dentro de nuestra empresa. El proceso de co-innovación no ha de ocurrir exclusivamente entre grandes compañías, sino entre start-ups y grandes compañías que las integran en sus soluciones. Recientemente publicamos el libro Impactful Transformations, donde el presidente de ENEL explicaba cómo han transformado la empresa para convertirla en líder mundial en el cuidado del medio ambiente y cómo se abrieron a la innovación para crear este ecosistema. Por eso, Europa tiene que ejercer un papel de gran importancia en el desarrollo de los ecosistemas globales.

PROTEGER LAS COMPETENCIAS TECNOLÓGICAS

Sabine Herlitschka, CEO y CTO de Infineon Technologies Austria

Europa es una gran potencia a la hora de crear marcos estratégicos. Posiblemente tengamos las mejores estrategias frente a los retos más relevantes. Solo el Marco Europeo para I+D representa la mayor propuesta de cooperación global, con un presupuesto para investigaciones conjuntas superior a los 80 billones. Es decir, hemos creado una cultura de cooperación, que es una excelente base sobre la que construir.

Sin embargo, debemos mejorar significativamente en la implementación de las estrategias, y en particular en la velocidad a la que se implementan. Especialmente tras esta crisis del coronavirus, es esencial que demos los pasos necesarios para aproximarnos aún más y actuar como una sola Europa unida.

Al respecto, comienzan a aparecer señales positivas, incluso los medios de comunicación lo están abordando de forma diferente. Resulta llamativo que en una región tan compleja como la UE, sus líderes hayan sido capaces de ponerse de acuerdo en un Fondo de Recuperación de tamaño nivel. En el otro lado de la balanza, hemos de mejorar drásticamente el concepto de implementación conjunta. Europa se percibe como un entorno financieramente fuerte, pero también debe serlo en términos políticos. 

Desde la perspectiva industrial, represento a la compañía que está realizando las mayores inversiones en microelectrónica para expandir nuestro conocimiento en términos de fabricación. En Austria, hemos realizado una inversión de 1,6 billones de euros, la mayor realizada en Europa. La microelectrónica es una tecnología que ofrece grandes posibilidades, pero si analizamos a las 20 empresas top de semiconductores del mundo, solo quedan tres empresas cuyo control sea aún europeo. Hemos de ser mucho más firmes a la hora de cuidar y defender nuestras competencias críticas, como es la microelectrónica.

La competencia en este sector es global y masiva. Urge un análisis directo de nuestras regulaciones a la competencia, que hoy resultan inadecuadas para competir a nivel global. Muchas de ellas provienen de acuerdos antiguos entre estados, algunos incluso de los años 50. Necesitamos actualizarlos urgentemente. También hemos de ser más estrictos, cautos y precavidos con las herramientas de compra de otras regiones.

El coronavirus nos ha servido para distinguir lo que es realmente importante, y son estos puntos, nuestros core strengths, en los cuales debemos enfocarnos, combinando industrialización y digitalización, y yo añadiría sostenibilidad. Estamos ante un momento único. Muchos piensan que la descarbonización es un peso añadido, cuando en realidad es un motor para la creación de oportunidades y trabajo.

REORIENTANDO EL FUTURO DE EUROPA

Lukas Mandl, miembro del Parlamento Europeo 

La pandemia ha incrementado la importancia del liderazgo industrial en Europa y me gustaría comenzar con Montesquieu, quien pensaba que si una ley era innecesaria, había que evitar hacerla. Esto es fundamental, sobre todo en tiempos de exceso de regulación.

Aportando un poco de sentido del humor, un antiguo chiste dice: “Si aparece algo nuevo, lo han inventado los americanos, lo han producido los chinos y los europeos lo han regulado”. Creo que no debemos continuar en el camino de la regulación, haciendo que este chiste se transforme en una realidad.

Una de mis preocupaciones es que Europa se convierta en el continente del consumo, gracias a que las generaciones precedentes acumularon mucha riqueza, y debido a esos recursos, Europa se dedicaría a consumir lo que otros descubren, crean y producen. A largo plazo, no se puede sobrevivir solo mediante el consumo.

Conectado con este riesgo está la falta de educación, de formación profesional y de excelencia académica. Debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para corregirlo, pues de ello depende nuestro liderazgo industrial. Esta situación se ha visto agravada por la pandemia, que añade más presión al futuro laboral de las nuevas generaciones. Que hoy existan jóvenes profesionales con excelente formación y conocimientos representa recursos y competitividad para el futuro. Esta es para mí la principal prioridad, también en las negociaciones de los marcos financieros a nivel europeo. Hemos de invertir en educación para los jóvenes.


En entornos como el norteamericano, que destacan por su nivel de innovación, hay mucha inversión pública; la mayor parte procedente de los presupuestos de defensa para la innovación


También debemos invertir en I+D. En entornos como el norteamericano, destacable por su nivel de innovación, hay mucha inversión pública. La mayor parte proviene de los presupuestos de defensa para la innovación. Estas inversiones tienen un gran impacto en el mercado laboral a corto, medio y largo.

Se ha hablado de la regulación de la competencia. A nivel europeo, hemos de alcanzar lo antes posible una reforma de las leyes de competencia, pues las existentes apoyan las inversiones desde fuera de Europa, especialmente de China. Esta ley obsoleta nos pone en una situación muy difícil y negativa. Después de las leyes de los marcos financieros, la futura ley de competencia será un punto importante sobre el que trabajar. 

Por último, me gustaría hablar de Suiza, país que no pertenece a la UE pero es europeo, y que destaca por su excelente nivel académico (en las universidades y escuelas de negocio). Creo que es importante crear conexiones más fuertes entre Suiza y la UE. 

ALLANAR EL CAMINO A LA INNOVACIÓN

MARK ESPOSITO: Muriel, como ministra de Trabajo de Francia contribuyó a las reformas laborales. ¿Cómo se deben afrontar desde la UE? 

MURIEL PÉNICAUD: Reformar Europa es posible. Hasta hace poco, las leyes laborales en Francia se consideraban no reformables, y las hemos transformado. Se han aprobado dos leyes, una sobre el código laboral y otra sobre la igualdad de género. Antes de la crisis, hemos sido capaces de disminuir drásticamente los niveles de desempleo gracias a estas reformas.

Necesitamos la regulación adecuada. La regulación es buena. Hoy hay demasiada, y cuando Sabine y Lukas insistían en la importancia de tener leyes sobre la competencia, y de cómo la regulación europea debería adaptarse a ella, solo puedo decir que estoy de acuerdo, y que además es un tema muy urgente. No podemos controlar la competencia a nivel interno y luego abrir las puertas al exterior. De esta manera, estamos creando una competencia injusta y penalizando a nuestras propias empresas. 

El segundo ejemplo, como decía Helmut, es que necesitamos crear el marco para maximizar el valor de los datos de los más de 500 millones de europeos. Es una idea excelente. No queremos estar en el patio trasero de EE.UU. y de China con una relación basada en el consumo. Para que la globalización funcione, ha de sustentarse en tres polos: China, EE.UU. y Europa. Para poder llegar a este punto, necesitamos una regulación que nos ayude a captar el nuevo valor que se genere. La solución no consiste en cerrar, sino en abrir puertas para que estas discusiones puedan mantenerse entre iguales. La cuestión sobre los procesos de decisión europeos es crítica, ya que vivimos en un mundo en aceleración. La industria verde, la digital, la IA… todas van a una gran velocidad.

Debemos tomar las decisiones de una forma mucho más rápida, especialmente teniendo en cuenta a la pequeña y mediana empresa, que en estos momentos tienen dificultades para crecer y alcanzar una masa crítica suficiente. No hablo solo de acceso al capital, sino también del exceso de regulación y normativa que ralentizan los procesos de innovación.


No podemos controlar la competencia a nivel interno y luego abrir las puertas al exterior. Si lo hacemos, estamos creando una competencia injusta y penalizando a nuestras propias empresas


 M.E.: Existen marcos estratégicos y puntos de referencia en Europa para ayudar a las pymes a hacerse grandes. Desde vuestra experiencia, Georg, ¿cuáles son los baches que nos encontramos en el camino? ¿Qué hay “a pie de obra” que ralentiza los procesos de crecimiento de los ecosistemas de innovación? 

GEORG KOPETZ: Parto de la base que el Marco para la I+D en Europa es excelente, y hemos obtenido muchos beneficios de él. En este Marco, y de estas estrategias, se han generado colaboraciones internacionales de las que se han extraído grandes rendimientos. Este no es el problema; el problema es la mentalidad que demostramos cuando llega el momento de construir campeones globales. 

De alguna forma, todos nos parapetamos tras algunas grandes compañías que, pensamos, pueden llegar a ser esos campeones globales. Helmut mencionaba cómo están mejorando las cooperaciones entre las start-ups y las corporaciones, opinión con la que estoy de acuerdo, pero aún nos queda un largo camino por recorrer.

La realidad es que, a día de hoy, carecemos de grandes compañías europeas de tecnología. No somos capaces de empujar a aquellas que parecen tener el potencial y, para poder hacerlo, necesitamos de un management adecuado, mejorar la movilidad laboral dentro de Europa, y perfeccionar nuestros mercados de capitales de manera que se puedan realizar IPOs sobre estas compañías que queremos hacer crecer, pero conservando un núcleo de accionistas europeos. Últimamente, muchas empresas se han transformado en empresas de otras partes del mundo. Tenemos que ver cómo modelizamos nuestros mercados de capitales, de modo que se invierta en compañías tecnológicas europeas. Nosotros hemos creado una nueva estructura de family office (empresas familiares) con una visión de inversión a largo plazo.


Georg Kopetz (TTTech), Helmut Reisinger (Orange Business Services), Sabine Herlitschka (Infineon Technologies Austria), Lukas Mandl Member (European Parliament), Muriel Pénicaud (OECD), entrevistados por Mark Esposito (Hult International Business School), en el 12th Global Peter Drucker Forum.

Entrevista publicada en Executive Excellence n175, junio-agosto 2021.