Red Eléctrica: la capacidad de gestión bajo presión

Luis Atienza Serna es presidente de Red Eléctrica de España. Una de las facetas que buscamos en nuestros entrevistados es la multidisciplinaridad. Es usted una persona con una carrera plena en diversidad. El aspecto de la formación en su trayectoria ocupa un lugar preferente. Tras licenciarse en La Comercial de Deusto, se marcha un año a estudiar inglés, amplia estudios en la Universidad Nancy y  vuelve a La Comercial donde pasa 4 años como docente.

FEDERICO FERNÁNDEZ DE SANTOS.- Desde sus años como profesor a la actualidad, ¿cómo ve la evolución de las universidades y escuelas de negocio? ¿Siguen tan académicamente distanciadas de la realidad empresarial?

Luis Atienza Serna.- Creo que las universidades están, hoy en día, mucho más abiertas pero, como profesor universitario que he sido, creo que las universidades no han de ser escuelas de prácticas. La universidad, en la formación de grado, ha de proporcionar herramientas básicas y una estructura mental, ha de contribuir a generar una cultura, ya sea científica, técnica o económica. La formación de grado necesita un importante nivel de abstracción  unido a un carácter básico de formación, proporcionando las herramientas esenciales para la profesión  e instalándolas de manera sólida en la estructura mental. Otra cosa es en el área de postgrado, de investigación, tanto básica como aplicada, que sí ha de estar cercana al mundo económico y empresarial. Habiendo estado en ambos lados, creo más en el posicionamiento académico de las universidades.

F.F.S.- Usted se ha ejercitado en labores de consultoría energética antes de acceder a su posición actual (y después de sus altas responsabilidades políticas). De lo que aprendió como consultor ¿qué ha aplicado en su actual posición?

L.A.S.- Como consultor en el ámbito energético, he tenido la oportunidad de conocer a fondo el sector eléctrico y su regulación, y, desde luego, el papel que le corresponde -en el modelo liberalizado- a la empresa transportista y operadora del sector eléctrico, REE. Su papel es fundamental para facilitar la competencia en la generación así como para maximizar la integración de las energías renovables en el sistema eléctrico, haciéndolo siempre compatible con la seguridad y continuidad del suministro. Esto supone introducir energías intermitentes y variables en un sistema que ha de ser capaz de garantizar siempre el equilibrio instantáneo entre la oferta y la demanda.

Me ha servido para identificar los principios por los que se debe regir el funcionamiento de Red Eléctrica: independencia y neutralidad. Por otro lado, en la experiencia uno no sólo cuenta con el conocimiento especializado, sino también con la formación básica (que reivindicaba en la anterior pregunta) de una vieja escuela de negocios que en mi caso, se originó en la escuela de empresariales de Deusto. Esto, junto con el resto de la experiencia profesional de una vida donde he afrontado y gestionado problemas complejos bajo un intenso escrutinio, constituye un bagaje, unas herramientas, para  poder gestionar razonablemente bien una empresa muy grande, que juega un papel fundamental en el sistema eléctrico y que está cotizada en Bolsa con un accionariado repartido por todo el mundo.

F.F.S.- Usted ha liderado importantes proyectos políticos y profesionales. ¿Cuáles son los valores que considera más importantes en un líder?

L.A.S.- Es difícil, pero si tuviera que identificar tres valores, uno sería la visión estratégica. La capacidad para trazar  un futuro, para identificar el camino que debe seguir un proyecto empresarial.

El segundo elemento sería el equipo, es decir  la capacidad para elegir a las personas. A mi juicio saber escuchar, delegar, conseguir que se desarrolle el trabajo en equipo y que los empleados se sientan respaldados incluso cuando se equivocan son características identificativas del liderazgo.

Por último, el tercer elemento es la capacidad para comunicar. Comunicar el proyecto a todos los grupos externos de interés (accionistas, proveedores, sociedad…) e interno, hacia los propios trabajadores, de manera que se sientan parte de  ese proyecto contribuyendo a crear orgullo de pertenencia a la empresa, un factor muy importante. La gente se tiene que identificar con el proyecto conociendo su trayectoria, lo que llega a influir en cómo la sociedad percibe a la empresa. Para esto es necesario una cierta capacidad de comunicación externa.

F.F.S.-Desarrollar actividades profesionales en entornos crispados, como el que vivió en su paso por el Ministerio como Secretario General de la Energía y Recursos Mineros y posteriormente como ministro de Agricultura, es difícil. ¿Cuáles son las 2 o 3 claves que resaltaría de la gestión en periodos como el que usted vivió y que definió como “años apasionantes”?

L.A.S.-La serenidad, la capacidad para aguantar la presión y enfocar  los problemas sin dejarse arrastrar por el pánico o la tensión. El “culo di ferro” que dicen los italianos. En esa época de alta responsabilidad política recuerdo experiencias apasionantes, algunas muy tensas, como las  extraordinariamente complejas negociaciones sobre la pesca o acuerdos agrícolas. También los conflictos y manifestaciones de los mineros. Lo que uno aprende es a gestionar bajo tensión manteniendo la cabeza fría para ser capaz de encontrar una salida.

También son muy interesantes las negociaciones multinacionales en el ámbito de la Unión Europea, con ese necesario esfuerzo para encontrar equilibrios entre distintos intereses. Esas negociaciones, en el caso de la agricultura y la pesca, son siempre muy tensas, ya que detrás hay sectores concretos afectados de forma inmediata por las decisiones, con nombre y apellidos.

La capacidad para negociar y buscar acuerdos equilibrados, sabiendo que uno no puede ganar por goleada y tiene que conseguir un acuerdo equilibrado, es quizá de las experiencias más relevantes entre lo que me ha tocado vivir. Sí, si tuviese que destacar algo de lo que me siento orgulloso es la capacidad para gestionar en situaciones límites.

F.F.S.-Las organizaciones más admiradas se caracterizan por su cultura, esos valores, principios y creencias implícitos en la organización  que determinan la conducta de las personas. ¿Qué valores caracterizan Red Eléctrica?, y ahora que acaba de ser renovado en su cargo, ¿qué valores ha alentado y alentará?

L.A.S.-Sintetizar es difícil. Hay un valor muy importante para una empresa que juega un papel como el nuestro que es la independencia. La reivindicación y el celo de la empresa respecto de las empresas del sector eléctrico que compiten. Nuestra posición de independencia y su vinculación con la neutralidad y con la transparencia en todos nuestros comportamientos, ya que afectan a la capacidad de competir de unos y otros, es un elemento de valor singular en esta empresa que no tiene tanta relevancia como en otras.

Luego está la ética como valor fundamental y que llevamos a gala. Tenemos un código ético que es aplicado desde el Consejo de Administración hasta el último empleado, difundiéndolo a los proveedores y a los grupos de interés y para el que tenemos un sistema de denuncias.

Nuestro compromiso medioambiental también es esencial. Somos una empresa que tiene una presencia en el territorio con 34.000 Km de líneas. Tenemos un impacto sobre él. Nuestra balanza desde la perspectiva del compromiso medioambiental ha de ser positiva, compensando ese impacto que tenemos con otra serie de elementos: compromiso con el progreso de un  modelo energético hacia la sostenibilidad, con la capacidad para hacer fiables los objetivos en materia de integración de renovables, con nuestra capacidad tecnológica y financiera. Esta es una empresa de excelencia técnica que ha de tener entre sus valores la calidad, la innovación y la mejora permanente. Otros valores de la empresa son el diálogo, la comunicación interna, la capacidad para trabajar en equipo y la capacidad de la gente para conciliar su vida profesional y personal. Esta empresa es exigente desde el punto de vista profesional y tiene que ser capaz de retener a los mejores; por lo tanto ha de ser capaz de dar respuesta a las necesidades de las personas.

F.F.S.-La sostenibilidad es un tema que está de moda, pero usted ya estaba involucrado en él desde su posición de presidente de Doñana 21. ¿Qué aprendió de su paso por esta fundación?

L.A.S.-La fundación Doñana 21 tiene unas características particulares. Es un punto de encuentro de instituciones, empresarios, sindicatos y movimiento conservacionist, cuyo objetivo no es hacer conservacionismo sino promover el desarrollo económico con criterio conservacionista; una agencia de desarrollo sostenible, no un organismo de protección. Lo que planteamos en el origen era cómo impulsamos el desarrollo del entorno de Doñana a través de un desarrollo compatible con la protección.

Doñana está rodeado de un millón de personas y le afecta todo aquello que venga de la cuenca alta. Esta zona es muy apta para la agricultura intensiva, entrando en conflicto con las marismas por la utilización del agua y que, además, tiene una maravillosa costa extraordinariamente apetitosa desde la perspectiva turística. Tiene todos los elementos para que se produzca una presión en el uso frente la conservación del espacio. Para  gestionar este choque,  promoviendo la evolución del modelo de desarrollo de la zona  y que no evolucionase este de forma agresiva en perjuicio del parque y al mismo tiempo dar respuesta a las expectativas de desarrollo y empleo, fue para lo que se creó la fundación.

¿Qué es lo que destacaría de la fundación? La capacidad para estimular la participación movilizando los grupos de interés de la zona, haciéndoles participes de las iniciativas de desarrollo.

También su contribución a la concienciación social desde la escuela, cambiando la cultura social de la zona en relación con el espacio natural para que no viesen a este como un freno, sino como una oportunidad o un activo para el desarrollo económico.

Por último, ha sido relevante la capacidad  para considerar que el compromiso con la calidad y el medio ambiente no estaba  reservado exclusivamente para grandes empresas sino que podía también generalizarse al tejido de medianas y muy pequeñas empresa.

Uno de los proyectos de los que más orgulloso me siento fue la creación de la etiqueta Doñana 21. Fue la primera etiqueta en el mundo que sintetizaba exigencias de calidad y medioambiente, certificaciones bajo norma internacional y auditado por un organismo acreditado como es AENOR.

Hemos conseguido concienciar a pymes y micropymes, que tiene un mercado reducido, y por tanto menos interés en conseguir una certificación. Como todos se conocen, no necesitas que nadie externo venga a decirte cómo son esas empresas. Este proceso ha contribuido a generar cierta cultura empresarial de la sostenibilidad, cambiando la actitud de las instituciones y ayuntamientos.

Sintetizando, podríamos decir que ha sido llevar la cultura de la sostenibilidad a pie de calle, y no exclusivamente para las grandes empresas con grandes recursos aplicables a la sostenibilidad. Partiendo de cero no ha habido ningún entorno rural europeo que haya tenido un nivel de penetración de las certificaciones de calidad y de  medio ambiente como Doñana.

Sector Energético:

F.F.S.- Hace un par de años comentaba que nuestra red eléctrica está poco mallada y no diseñada para grandes ciudades con alta demanda de energía ¿Cuáles son los principales retos a los cuales se enfrenta la red de transporte y de distribución eléctrica? En su último periodo triplica la inversión. ¿Qué planifican para su segundo mandato?

L.A.S.-Red Eléctrica es la propietaria de la red de transporte en alta tensión, las autovías y autopistas de la electricidad. En cambio, la red de distribución es esa red capilar que depende de los operadores, de las empresas eléctricas que llevan la electricidad hasta nuestras casas. Por debajo de la red de transporte ha de haber otra red, suficientemente mallada para que se cumpla unos de los principios fundamentales del sistema eléctrico: que el consumidor no dependa de una sola instalación. Que el sistema pueda suplir el fallo de una instalación llevando la energía por otro camino, de manera que no haya bolsas de consumidores que dependan de una sola instalación y que no tengan capacidad de alimentarse de otras redes vecinas aún estando a poca distancia. Eso es lo que ocurrió en Barcelona, pero ya está solucionado.

¿Qué le pasa a la red de transporte? Primero, que nuestra demanda se ha multiplicado por dos en los últimos años 15 años y la red de transporte sólo ha crecido un 20%. Hay un cierto retraso, por el aumento de demanda, que estamos recuperando.

En segundo lugar, la energía renovable demanda mucha red por la gran variabilidad que tiene su aportación. Por ejemplo,  hay momentos en los que la energía eólica representa un 43% del consumo y otros representa cero. La red ha de ser lo suficientemente robusta y mallada como para gestionar los flujos de los parques eólicos cuando sopla el viento y desde las plantas solares cuando hace sol, o bien cuando los aportes anteriores son cero y se ha de gestionar la producción desde las centrales térmicas, por ejemplo. No digo que necesitemos doblar la red, pero necesitamos una red más robusta capaz de gestionar esos flujos que, en su origen van a ser muy diferentes en función de las condiciones climáticas. Por tanto, las energías renovables, que son fundamentales para que nuestro modelo energético sea más independiente, autosuficiente y limpio, son más demandantes de red. Este año, por encima del 25% de nuestra energía proviene de renovables. Nuestro objetivo es llegar al 40% en el 2020.  En la próxima década esperamos que con la energía del sol, del viento, del agua y la biomasa, podamos llegar al 40% de renovables.

Para gestionar ese mix, nuestra red ha de hacer un esfuerzo inversor importante. Y si a esto añadimos las necesidades del tren de alta velocidad, que también requiere refuerzos en la red, junto con la necesidad de ampliar nuestra limitada capacidad de interconexión con Francia, necesaria para que Europa haga de contrapeso a la variabilidad de las renovables, nos encontramos con que tenemos una gran tarea por delante.

En España tenemos instalados cerca de 17.000 megavatios de energía eólica que a veces producen 12.000 y otras 150. Cuando tengamos el doble instalado, tendremos algunos días con producciones de 20.000 megavatios y nuestra capacidad de intercambio con Europa a través Francia hoy es sólo de 1.400 megavatios. Esa capacidad es una pieza fundamental para poder integrar más renovables, haciendo del sistema un sistema más limpio pero no más inseguro.

También estamos incrementando nuestras líneas de interconexión con Portugal para que el sistema ibérico funcione integrado sin restricciones ni congestiones. Todo esto conforma un paquete de inversiones a desarrollar importante.

El ritmo inversor, cuando llegué a Red Eléctrica, estaba alrededor de 200 millones de euros al año. El 2008 acabó con unas inversiones de 614, lo que significa multiplicarla por tres. Para los próximos 5 años tenemos previsto invertir 4.000 millones, lo que supone dar un salto adicional para invertir en torno a 800 millones al año.

Este esfuerzo habrá de ser mantenido algunos años más para preparar a nuestro sistema eléctrico frente al papel que está llamado a desempeñar en las próximas décadas como vector fundamental  para integración de las energías renovables en el sistema energético. La electricidad está llamada a ser la piedra angular de transformación de nuestro sistema energético a un sistema más limpio. La electricidad es la vía a través del cual ponemos a nuestra disposición la energía del sol, del agua y del viento, así que nos jugamos mucho en nuestro desarrollo de la red y en nuestra capacidad tecnológica para operar un sistema con mucha energía renovable.

F.F.S.- ¿Seremos capaces de gestionar un sistema más complejo?

L.A.S.-Sí, hoy Red Eléctrica tiene  una posición de liderazgo mundial en este aspecto y quiere seguir manteniéndolo. El gran cambio se debe a la aparición de muchos pequeños puntos de generación, alejados del consumo y además con gran variabilidad en su aportación. Por eso, además de desarrollar la red hemos puesto en marcha el primer centro de control de renovables del mundo, por el que recibimos el Premio Europeo a la mejor iniciativa de Desarrollo Sostenible española hace dos años. Somos la primera empresa transportista y operadora del sistema eléctrico en el mundo que tiene todos los parques eólicos y las grandes plantas solares interconectados en tiempo real, tratados como las centrales térmicas convencionales, sometidos a la disciplina y a las instrucciones en tiempo real del operador del sistema. Consideramos que es la única manera de garantizar el equilibrio instantáneo de la oferta y la demanda, que es inherente al sistema eléctrico, en un sistema tan aislado como el español, con muy poca capacidad de interconexión con Europa.

Pero también estamos trabajando en sistemas de gestión de la demanda para hacer que el sistema eléctrico pueda integrar más renovables. Las renovables son extraordinariamente  variables y como, desgraciadamente, la capacidad de almacenamiento de electricidad es muy limitada, sólo centrales de bombeo y baterías, necesitamos desarrollar la capacidad de gestión, de adaptación y comportamiento inteligente de la demanda.

Como consumidores disponemos de la energía sin importarnos cuando, y de lo que se trata es de introducir más inteligencia en la forma de gestionar la demanda y las redes, de tal manera que con contadores inteligentes la demanda se pueda adaptar mejor a la disponibilidad de la oferta y pueda ser también más reactiva. Cuando se habla de concepto de smart grids (redes inteligentes) en realidad lo que estamos diciendo es que tenemos a nuestra disposición tecnologías de la información, junto con automatismos, que nos van a permitir que muchos de nuestros consumos tengan sistemas de respuesta a la señal de precio, a la señal horaria o a la instrucción que en un determinado momento se pueda hacer desde la operación del sistema o desde la operación de la red.

No es descabellado pensar que nuestros electrodomésticos tengan en el  futuro un sistema de programación que los ponga en marcha cuando a la red o al sistema le convenga, y al consumidor le salga más barato. Este tipo de avances son lo que se van a producir en los próximos años, al ser imprescindibles para poder avanzar en un sistema energético más limpio, más eficiente y con mayor aporte de energías renovables.

El vehículo eléctrico, para nosotros no sólo tiene el interés de substituir derivados del petróleo por electricidad, que en una parte será energía renovable haciendo un sistema energético más limpio, sino que, además, desde el punto de vista del sistema eléctrico, una parte muy relevante de esa demanda de recarga se va a producir durante la noche, cuando el sistema tiene mucha capacidad excedentaria. Esto nos va a  permitir gestionar mejor, más eficientemente, un sistema eléctrico que ya tiene una capacidad excedentaria importante durante la noche y que precisamente puede llegar a tener dificultades para integrar la energía eólica cuando sopla mucho el viento por la noche. El vehículo eléctrico va a ser un aliado en ese proceso y además, a largo plazo, las baterías de los vehículos pueden ser un sistema de almacenamiento reversible de la energía eléctrica. Si el coche no se va a utilizar durante el día, el vehículo conectado al sistema podrá, en horas de punta, revertir electricidad a la red, ganando dinero. Compra electricidad barata en horas valle y vende electricidad de punta. El sistema se ahorra tener potencia instalada para hora de punta, que es además la que utiliza combustibles más caros.

F.F.S.- En nuestras últimas entrevista con responsables del sector energético (Honorato López Isla y Rafael Villaseca) nos comentaban que nuestro país está muy adelantado en ciertos aspectos energéticos, como es el gas licuado o los gaseoductos, pero en lo referente a la electricidad nuestro país es como “una isla desde el punto de la conectividad eléctrica”. ¿Cómo avanzamos en la conectividad, además de lo que nos ha comentado con Francia?

L.A.S.- No se ha puesto ninguna nueva línea con Francia en los últimos 27 años, y esta fue de 220 kilovoltios. Nosotros somos periféricos respecto a ellos, y ellos tienen una gran conectividad en el centro de Europa, que es donde les interesa. Ha habido un desequilibrio histórico. Con anterioridad, la línea precedente de 400 kilovoltios de interconexión fue puesta en actividad en 1967 en el marco de la construcción de Valdellós 1, ¡hace 42 años!

Tenemos un proyecto en marcha y esperamos finalizar la tramitación medioambiental el año próximo, adjudicando la construcción antes del 2010 para que estuviese disponible en 2013. Se trata de un complejo proyecto soterrado de corriente continua, de 60 Kms., y con dos instalaciones conversoras. Supondrá duplicar nuestra capacidad de interconexión.

En cambio, con Portugal hemos puesto en servicio 2 nuevas líneas en los últimos 5 años duplicando la capacidad preexistente. Hay otra más prevista para el año próximo y tenemos otras dos más en 2011 y 2013, en proceso, con lo cual doblaremos otra vez la capacidad.

Estas interconexiones son importantes porque a mayor sistema, con mayores interconexiones, mayor seguridad de suministro. Esta es la razón del cable de interconexión con Mallorca: damos estabilidad.

Si nuestro nivel de interconexión con Europa nos permitiera recibir su apoyo en la misma proporción en la que nosotros se lo prestamos al marroquí, tendríamos una estabilidad muy superior. Con Marruecos tenemos dos cables de un total de 800 megavatios, que en relación con su sistema supone el 20% de su demanda máxima, lo que, además de aportarle entre el 15 y 20 % de su consumo anual, le da una gran estabilidad.

F.F.S.- El coste de ciertas energías alternativas, como las primas a la energía  fotovoltaica, tiene costes muy elevados que penalizan al sector. ¿Qué opina sobre este tema? ¿Por qué estas subvenciones no se dedican a I+D+i? ¿Habrá otros futuros recortes de ayudas?

L.A.S.- Hay algunas subvenciones para I+D+i, pero precisamente por nuestra posición de neutralidad e independencia no nos pronunciamos sobre las primas. Eso le corresponde al regulador.  Nuestro papel es hacer viable la política energética de los gobiernos.

Sin embargo, desde un punto de vista personal, considero que todo tiene sus ventajas e inconvenientes. El sistema de subvenciones a la energía eólica, aunque mejorable, ha sido un éxito tanto desde el punto de vista industrial como desde el punto de vista energético. ¿Es posible que pudiera haberse hecho de manera más eficiente? Puede ser, pero otros países que han sido más escrupulosos con la minimización de los incentivos no han conseguido nuestro desarrollo. ¿Dónde está el equilibrio? Pienso que si no hay un margen, incentivo y seguridad suficiente no se produce desarrollo, pero es cierto que a veces, como en el sector fotovoltaico, el incentivo se dispara y el resultado es poco eficiente energéticamente y menos aún financieramente. Seguramente no se debiera tratar por igual la tecnología muy cercana a su competitividad que a las muy inmaduras en fase temprana de su desarrollo tecnológico. En estas últimas el apoyo quizás debiera concentrarse en  I+D+i. En mi opinión no tiene sentido tratar hoy a la fotovoltaica igual que a la eólica.

F.F.S.-El debato sobre la energía nuclear está encima de la mesa. Las nuevas tecnologías (centrales de 4ª generación) tienen niveles de seguridad elevados. Recientemente mostraba su apoyo a la continuidad en funcionamiento (siempre que se cumplan las condiciones necesarias) de las centrales que están llegando al final de su vida activa, pero reconocía que la falta de acuerdo social perjudica la aparición de nuevas inversiones. ¿Qué deberíamos hacer? ¿Hemos perdido ya el tren de las nucleares y plantearlo es inviable económicamente?

L.A.S.- Se ha instalado la idea que no queremos la energía nuclear pero importamos energía eléctrica de centrales nucleares francesas. Debié-ramos quitárnoslo de la cabeza. Hace muchos años ya que no somos importadores netos de electricidad, somos exportadores netos. Este error es  común, ya que no todos saben que exportamos más electricidad a Marruecos y a Portugal que lo que importamos de Francia.

Tampoco soy partidario de hablar de lo que exportamos, porque el problema no radica en que importemos electricidad de Francia, lo que tenemos es una dependencia energética global del 80%, de energía primaria. Es decir, producimos electricidad, pero tenemos que traer de fuera el gas y el petróleo para fabricarla. En este sentido, tenemos un nivel de dependencia muy elevado, y el estar en la periferia de Europa no nos beneficia, porque nos obliga a gestionarlo de forma autónoma.

Sobre nuestro mix energético  futuro, sólo puedo decir que eso es una decisión política con mayúsculas y, como Red Eléctrica, no tenemos opinión. Nuestro trabajo consiste en aportar soluciones técnicas que permitan el mayor grado de libertad a quien tiene que tomar esas decisiones.

A nosotros nos corresponde la cuestión técnica, que en este caso es identificar las restricciones. Es decir, hay muchos mix energéticos viables y hay otros inviables. Por ejemplo no podemos funcionar en un 100% con energía nuclear, ya que no se pueden apagar y encender las plantas a voluntad. Tampoco podríamos hacerlo exclusivamente con energía eólica, por razones evidentes. Por lo tanto, necesitamos un mix que combine la energía firme con la renovable variable.

La decisión de generar energía con carbón, ciclo combinado de gas u otros sistemas debe ser supeditada en función de muchos factores, como son el CO2, la seguridad de suministro y, por qué no, también en función de la aceptabilidad social, elemento a ser ponderando por los gobiernos. Por tanto, no hay una respuesta única.

Personalmente, y no en nombre de Red Eléctrica, soy favorable a mantener el parque nuclear que existe, ya que represente el 20% del mix. Respecto a Garoña, ya dije, parafraseando a Agustín de Hipona  quien dijo, frente a la autoridad y decisión de Inocencio I,  “Roma locuta causa finita”.  (“Cuando Roma ha hablado, la causa está terminada”).



Entrevista publicada en Executive Excellence nº61 Jul/ago09

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