Volvo y su compromiso con la seguridad

Volvo y su compromiso con la seguridad

La seguridad es un valor fundamental para Volvo desde su fundación en 1927 y, desde entonces, ha estado siempre en la vanguardia liderando este campo.

La protección y el cuidado de las personas vertebran todas las actuaciones de la marca y, por este motivo, se sienten especialmente orgullosos de sus avances en seguridad, los cuales les han llevado a convertirse en un referente mundial en términos de tecnología e innovación en materia de seguridad.

Ahora la compañía va un paso más allá y se marca un objetivo ambicioso: que, para 2020, nadie muera ni resulte gravemente herido en un vehículo Volvo de nueva generación.

La historia de Volvo está repleta de innovaciones revolucionarias en seguridad. Algunas de ellas han cambiado el mundo del automóvil. Por ejemplo, la introducción del cinturón de seguridad de tres puntos en 1959 por Nils Bohlin, una innovación que compartió con el resto de fabricantes con el objetivo de que la seguridad llegase a todos los conductores y que ha podido evitar un millón de víctimas mortales.

Pero desde sus orígenes han desarrollado muchos otros adelantos vinculados con la seguridad, algunos tan importantes como el primer cojín infantil integrado y el Sistema de protección contra impactos laterales (SIPS), que han contribuido a salvar infinidad de vidas y a evitar lesiones durante generaciones en todo el mundo. De hecho, este sistema, junto con el airbag lateral, reduce más del 50% las lesiones torácicas graves en todos los pasajeros.

Coincidiendo con el 60 aniversario del nacimiento del cinturón de seguridad de tres puntos de anclaje y para celebrar este hito, Volvo acaba de presentar el proyecto E.V.A. (Equal Vehicles for All), una iniciativa que refleja las seis décadas que lleva investigando, y compartiendo los resultados de sus estudios, sobre la seguridad del automóvil.

Desde que se creara en 1970, el equipo de investigación de accidentes de tráfico de Volvo ha estado recopilando y analizando datos de más de 40.000 vehículos y 70.000 pasajeros durante años. Este minucioso trabajo ha permitido a la marca disfrutar de los numerosos e innovadores sistemas que utiliza actualmente en sus vehículos.

El caso del proyecto E.V.A. demuestra que las mujeres corren un mayor riesgo de sufrir ciertas lesiones en un accidente de automóvil. Por ejemplo, las diferencias de anatomía y fuerza corporal entre hombres y mujeres indican que ellas son más proclives a sufrir lesiones por latigazo cervical.

Basándose en estos estudios y en sus propios datos sobre colisiones, Volvo ha creado dummies de pruebas de colisión virtuales para comprender mejor estos accidentes y desarrollar tecnologías de seguridad que ayuden a proteger a hombres y mujeres por igual. En este sentido, destacan las innovaciones introducidas por Volvo para estudiar el caso del grupo poblacional sujeto a más riesgos especiales que otros: las mujeres embarazadas. Para analizar mejor los efectos sobre ellas y sus bebés, Volvo diseñó la primera maniquí embarazada del mundo para sus pruebas de colisión. Se trata de un modelo creado por ordenador que permite estudiar, entre otras cosas, cómo se mueve la pasajera y cómo afecta el cinturón de seguridad a la madre y al feto.

Para Volvo, las personas han sido siempre la prioridad a la hora de plantear el diseño de todos sus modelos. “Nuestros vehículos han sido desarrollados para proteger a todas las personas, con independencia de su sexo, altura, complexión o peso, y no sólo al «individuo medio» representado por los dummies”, tal y como recalca la Doctora Lotta Jakobsson, profesora y especialista técnica superior del Centro de Seguridad de Volvo Cars. De hecho, el primer avance tecnológico relacionado fue el sistema de protección contra latigazos cervicales (WHIPS) introducido en 1998, el cual ha contribuido al aspecto exclusivo de los asientos y reposacabezas de Volvo.

Otra innovación en materia de seguridad que incorporan sus automóviles son los cinturones, que hasta la fecha han salvado más de un millón de vidas y están diseñados para ofrecer retractores eléctricos reversibles para ayudar a los ocupantes de los asientos delanteros a mantenerse en su posición antes de un posible accidente. Esta función opcional ejerce una fuerza de tracción sobre el hombro del ocupante y, si es necesario, se mejora aún más con el uso de un tensor pirotécnico del cinturón. Si se evita el choque, la tensión del cinturón se libera automáticamente.

La intervención de la tecnología en pro de la seguridad

Persiguiendo el objetivo de acabar con los accidentes mortales en sus automóviles, Volvo ha dado otro importante paso con la instalación de cámaras y otros sensores interiores para luchar contra las distracciones y la conducción bajo los efectos de las drogas y el alcohol.

Junto con el exceso de velocidad, que también está combatiendo, las distracciones y el consumo de drogas y alcohol son importantes motivos de preocupación en el ámbito de la seguridad vial.

A partir de 2020, sus coches incorporarán cámaras y sensores que monitorizarán al conductor y permitirán detectar si está distraído o si conduce bajo los efectos del alcohol o las drogas, y no reacciona a las señales de advertencia. Entre los comportamientos vigilados se encuentran, por ejemplo, la ausencia total de manejo de la dirección durante un tiempo prolongado, mantener los ojos cerrados o la mirada apartada de la carretera durante demasiado tiempo, zigzagueos exagerados entre carriles o tiempos de reacción excesivamente lentos, entre otros.

En estas situaciones el propio sistema podría intervenir para evitar el riesgo de un accidente que podría provocar lesiones graves o incluso la muerte. Esta intervención podría consistir en limitar la velocidad del vehículo, alertar al servicio de asistencia Volvo on Call y, como último recurso, aminorar la marcha de forma activa y estacionar el vehículo de un modo seguro.

Con respecto al exceso de velocidad, la otra gran brecha en seguridad vial, en Volvo han detectado que por encima de ciertas velocidades, las tecnologías de seguridad integradas en los vehículos y el diseño de infraestructuras inteligentes ya no son suficientes para evitar muertes y lesiones graves en caso de accidente. Por ello, han decidido limitar la velocidad máxima de todos sus vehículos a 180 km/h a partir del año 2020.

Con estas decisiones, la compañía quiere enviar un claro mensaje acerca de los peligros del exceso de velocidad y abrir un debate sobre si los fabricantes de automóviles tienen el derecho, o incluso la obligación, de instalar en sus vehículos sistemas tecnológicos que modifiquen el comportamiento de los conductores. Tanto la limitación de la velocidad como la instalación de cámaras interiores son un ejemplo de cómo la industria del automóvil puede asumir una responsabilidad activa en la lucha contra los accidentes de tráfico mortales, ayudando a mejorar el comportamiento de los conductores.

Con el propósito de conseguir el objetivo marcado, Volvo ha presentado recientemente la función Care Key, que será introducida de serie en todos sus vehículos a partir de 2021, y que permite a los propietarios de un Volvo establecer un límite de velocidad, no sólo para ellos mismos sino también para aquellos familiares o amigos que lo utilicen.

Gracias a esta función, los propietarios pueden limitar la velocidad máxima del coche antes de prestárselo a un familiar o a un conductor inexperto, como por ejemplo un adolescente que acaba de sacarse el carné de conducir.

La limitación de la velocidad, la función Care Key y todas estas prestaciones, además de sus beneficios con respecto a la seguridad, también podrían aportar ventajas económicas a los propietarios de un Volvo. Actualmente, la compañía está invitando a las aseguradoras a ofrecer un seguro especial y ventajoso a los usuarios de Volvo que emplean estas prestaciones de seguridad.

Otro ejemplo de cómo la tecnología puede asistir la conducción hasta el punto de poder evitar accidentes es City Safety. Volvo Cars fue el primer fabricante que introdujo de serie este tipo de sistema de seguridad en todos sus modelos de nueva generación. Se trata de una innovación que, a través de tecnología de radares y cámaras, busca detectar la presencia de otros vehículos, ciclistas, peatones y animales de gran tamaño —como alces, ciervos o caballos— en la trayectoria del vehículo, tanto de día como de noche. El objetivo: alertar de una posible colisión inminente y, si no se reaccionara a tiempo, aplicar automáticamente los frenos para ayudar a evitar o mitigar el golpe.

Está comprobado que la mayoría de las colisiones provocadas en ciudad ocurren a velocidades inferiores a 30 km/h. El City Safety puede ayudar a evitar una colisión cuando la velocidad es igual o inferior a 15 km/h. A velocidades superiores, la severidad del impacto se puede ver reducida. Además, el sistema funciona hasta los 50 km/h.

La seguridad también está presente en Volvo gracias al sistema BLIS (Información de puntos ciegos) con asistencia a la dirección. Esta tecnología ayuda a cambiar de carril de forma segura y con confianza durante la conducción por una autopista, al proporcionar al conductor una mayor información sobre los demás usuarios de la calzada que le rodean. Este sistema utiliza sensores de radar para divisar los vehículos que se aproximen desde todos los ángulos, y avisar de su presencia.

Cuando el sistema BLIS detecta un vehículo acercándose, en el retrovisor se enciende una luz –en el mismo lado por el que el coche se aproxima– y permanece encendida hasta que el punto ciego queda despejado.

Coche conectado: el último paso

Hasta hace poco, los esfuerzos se centraban en elementos que hicieran el vehículo más seguro, pero Internet y la nube han cambiado el escenario. El potencial de la conectividad de los coches es enorme y abre un mundo de posibilidades en materia de seguridad. En Volvo están plenamente convencidos, y muestra de ello es el lanzamiento de la Alerta de firme.

Se trata de una solución basada en la nube que ofrece información en tiempo real sobre el estado de la carretera al permitir que un automóvil comparta información con otros vehículos cercanos. Cuando se detectan condiciones deslizantes, los coches equipados con este sistema reciben una alerta que permite al conductor anticiparse a este imprevisto, ganando en seguridad y confort. Esta alerta, junto con la de luces de emergencia, se introdujo por primera vez en 2016 en los sistemas de seguridad activa de los vehículos de la serie 90 de Volvo en Suecia y Noruega. Tras comprobar su eficacia, Volvo Cars ha dado un paso más y recientemente anunciaba su decisión de ponerlo a disposición en toda Europa, como un avance más en su objetivo de mejorar la seguridad del tráfico. Además, se incluirá de serie en todos los nuevos modelos del año 2020 y también podrá instalarse en algunos anteriores.

“Compartir datos de seguridad entre vehículos puede ayudar a evitar accidentes”, afirma Malin Ekholm, responsable del Centro de Seguridad de Volvo Cars. “Los propietarios de un Volvo contribuyen directamente a hacer las carreteras más seguras para los demás conductores que disponen de esta función y, al mismo tiempo, se benefician de recibir alertas anticipadas sobre los posibles peligros que tienen por delante”.

Anticipar el estado de la carretera es esencial para poder adecuar la conducción a las condiciones que se presenten en cada momento. Es la base de la conducción preventiva, y para ello el conductor debe sumar experiencia, prudencia y un conocimiento honesto sobre sus capacidades y las de su coche.

Además, Volvo Cars trabaja para que en el futuro esta tecnología basada en la nube pueda conectarse de manera estándar a ecosistemas de gestión del tráfico, lo que permitirá compartir información sobre el tráfico en tiempo real a nivel general.

Los estudios de seguridad de Volvo demuestran que ajustar la velocidad a la situación real del tráfico puede reducir considerablemente el riesgo de accidentes. Al avisar a los conductores sobre los peligros que van a encontrar más adelante, se les da la posibilidad de adaptar su modo de conducción. Con esto, las tecnologías de seguridad conectada pueden contribuir a mejorar la actuación de los conductores y a aumentar la seguridad del tráfico.

Además, obtener y compartir estos datos en tiempo real puede suponer un gran impulso para la seguridad general del tráfico y su influencia será cada vez mayor a medida que haya más vehículos conectados. Desde el año pasado, Volvo Cars y Volvo Trucks comparten datos en Suecia y Noruega para alertar a otros conductores de los peligros de su entorno.

Cuantos más vehículos intercambien estos datos en tiempo real, más seguras serán las carreteras. Es por ello que Volvo reitera su invitación al sector automovilístico a compartir datos anonimizados relacionados con la seguridad del tráfico entre las diversas marcas de vehículos.

Proteger y cuidar a las personas está en el corazón de la filosofía de Volvo. La seguridad ha sido siempre una prioridad para la compañía, y tienen claro que no cambiará nunca. Lo que sí lo hará será el abanico de tecnologías empleadas para mejorar la seguridad y la experiencia de conducción. 


Texto publicado en Executive Excellence nº157, abril 2019.