Software y sensores, claves de la autonomía total

Software y sensores, claves de la autonomía total

¿En qué tecnologías de vanguardia está trabajando el sector de la automoción? En RISE Tech Conference, celebrada en Hong Kong el pasado mes de julio, fueron varios los expertos de esta industria que ofrecieron su versión desde ángulos complementarios. Para la mayoría de ellos, el mercado asiático es fundamental, pues la tecnología tiene en la región un crecimiento más acelerado y se transmite a gran velocidad; lo cual supone un gran aprendizaje.

Dos de estos expertos, Stefan Kampmann, CTO de OSRAM Licht AG, y Christopher Heiser, cofundador y CEO de Renovo Auto, conversaron con la periodista de Bloomberg News, Tian Ying, y anticiparon los próximos hitos de la conducción autónoma.

TIAN YING: Se está produciendo una transición hacia la movilidad autónoma y eléctrica en el mundo de la automoción. ¿Cuáles son las ideas más innovadoras que se están aplicando en cada uno de vuestros sectores?

STEFAN KAMPMANN: OSRAM es una compañía que en 2019 cumple 112 años, y que acumula una enorme experiencia en luz e iluminación. Hoy estamos sufriendo una tremenda transformación hacia una compañía fotónica. Gracias a esta conversión, apoyamos la seguridad de los nuevos sistemas de movilidad.

También estamos involucrados en el bienestar dentro de los vehículos, pues nuestras soluciones fotónicas permiten tratar a las personas desde perspectivas desconocidas e impensables en el pasado, que afectan a sus condiciones físicas y de salud.

Nosotros pensamos que la conducción tiene que cambiar, y nuestra visión de la movilidad del futuro persigue que conducir sea algo que nos descanse. Nuestro deseo es que, cuando salgamos del coche después de una hora de conducción, lo hagamos en mejor estado físico, más relajados y a gusto que cuando entramos.

CHRISTOPHER HEISER: Aunque diez años pueden ser muchos para una start-up, no nos podemos comparar con una empresa como OSRAM. Nosotros trabajamos en software para vehículos de conducción autónoma. Al respecto, vemos que existen esencialmente dos caminos: fomentar la automatización completa, lo cual representa un gran reto que va a ayudar a muchísimas áreas; o ir añadiendo y acumulando elementos de seguridad en los coches que actualmente se conducen. En Renovo Auto trabajamos en ambas áreas a la vez, creando ecosistemas donde diferentes socios puedan alinearse, permitiendo que los datos y la información fluyan de forma libre.

Los datos representan una oportunidad increíble para todos los que hoy estamos en el sector; en primer lugar, para desarrollar los productos y, en segundo, para perfeccionarlos hasta que funcionen de la mejor forma posible.

T.Y.: OSRAM fabrica el hardware y Renovo desarrolla el software. Si hablamos de avanzar en entornos colaborativos, ¿cómo cooperan dos compañías como las vuestras para hacer del mundo un lugar mejor?

S.K.: Vivimos momentos apasionantes, donde el desarrollo de la movilidad es una función exponencial. A lo largo de la historia no hemos parado de incrementar la variedad de formas de transporte.

Hoy gracias a los datos, la conectividad, la Inteligencia Artificial, y todos los desarrollos tecnológicos que se están produciendo, vamos a generar muchas más soluciones de movilidad. OSRAM está creando y proveyendo de sensores para que empresas como la de Christopher gestionen esos datos.

C.H.: Efectivamente, las nuevas tecnologías del mundo de los sensores no hacen más que traer información que nos permite corregir y mejorar los algoritmos que nosotros y nuestros clientes están desarrollando. Esos flujos de datos adquieren una importancia crítica. Los pasos de 3G a 4G y de 4G a 5G, si se utilizan de forma inteligente y se consiguen incorporar a las plataformas, suponen uno de los grandes retos.

Si la conducción autónoma va a transformar el mundo tanto como nosotros estamos convencidos de que lo hará, vamos a necesitar a muchísima gente trabajando de forma conjunta.

T.Y.: Vuestras empresas están continuamente generando nuevas ideas. ¿Cómo imagináis el sistema de transporte en una década? ¿Qué tipo de vida tendremos entonces?

S.K.: Debido a las nuevas soluciones de movilidad, veremos cambios drásticos, como los experimentados el último lustro, que yo defino como un punto de inflexión.

Nosotros nacimos con la llave de contacto en la mano, algo que dejará de existir, pues para eso hemos desarrollado un sistema de escáner de ojos que permitirá a los coches reconocer a las personas autorizadas a conducirlos. Con los datos de los sistemas de reconocimiento facial, los vehículos se desbloquearán, tanto si son privados como de alquiler. Aparecerán nuevas tecnologías que permitirán el establecimiento de un nuevo tipo de relación colaborativa en un contexto de movilidad diferente, generándose una interfaz distinta entre hombre y máquina.

En una década, estoy convencido de que estaremos frente a un mundo nuevo, como resultado de nuevas tecnologías y modelos de negocio.

C.H.: Hoy los coches generan 1,3 millones de muertes al año, y la gran mayoría de los accidentes tienen su causa en errores humanos.

Creo que este es uno de los grandes problemas que la tecnología puede solventar, gracias al compromiso con la seguridad que compartimos todas las empresas del sector. Si pudiésemos reducir las pérdidas de vida y las heridas ocasionadas, se producirían economías del orden de 800 billones de dólares en todo el mundo, y se atenuarían las brutales pérdidas de productividad que también comportan.

Ojalá que en una década el porcentaje de muertos en carretera fuera cero, pero lo que sí considero absolutamente factible es una reducción del 50%.

T.Y.: Los desarrollos que se están produciendo en OSRAM son francamente curiosos. Stefan, ¿podrías hablarnos de vuestras gafas?

S.K.: Siempre hemos estado trabajando en la iluminación y hemos experimentado con la capacidad de la luz para conseguir que ciertos objetos sean más visibles para las personas en diferentes lugares. Con las nuevas tecnologías, especialmente con la electrónica óptica, hemos incrementado los campos de aplicación para mejorar esa visibilidad, y tenemos sensores y tratamientos que además tratan directamente a las personas con luz, lo cual es algo muy novedoso y que afecta a su bienestar.

En este sentido, las gafas que mencionas son una de nuestras soluciones de iluminación biológicamente efectivas, pues permiten ajustar nuestro reloj interno para, entre otros beneficios, reducir el jet lag. Como además se producen con una aplicación, es posible programar nuestros hábitos de sueño, sabiendo cuándo y a qué zona horaria nos vamos a desplazar.

(Nota de Redacción: El uso de gafas de iluminación LED de OSRAM ya ha ayudado al equipo y pilotos de BMW Motorsport en las 24 horas de Le Mans del pasado año, entre otras carreras. La emisión de luz azul de los cristales de las gafas benefició la preparación de los pilotos, estimulando el sistema nervioso central y haciendo que pudieran competir de forma segura y con mayor concentración durante toda la noche).

T.Y.: Christopher, Renovo Auto ha lanzado recientemente un nuevo software. ¿En qué consiste?

C.H.: Hemos tomando una tecnología que ya habíamos desarrollado, focalizada en programas totalmente autónomos, y la hemos transformado en un producto que ahora ofrecemos a los fabricantes de automóviles y a las personas involucradas en la construcción de sistemas de asistencia para la conducción. Es una plataforma llamada Insight, centrada en conseguir que los datos fluyan desde el automóvil al productor lo más rápido posible. Nuestro objetivo es reducir el tiempo de los ciclos en los procesos de pruebas.

Como compañía que proviene de Silicon Valley, estamos habituados a escribir el software en una mañana, ponerlo a disposición de los clientes esa misma tarde, y saber exactamente cómo funcionan los sistemas. Hay pocas compañías que incorporen mejoras en sus aplicaciones de forma inmediata.

Nosotros hablamos de hacer este tipo de cambios en el desarrollo central de los coches en el mismo fabricante, y esto es algo que al final del camino ayudará a llevar al mercado los productos de una manera más rápida y segura en un escenario donde los fabricantes de automoción no tienen excesiva experiencia. Es un encaje perfecto entre ellos y nosotros.

T.Y.: La palabra “reinventar” no hace más que circular en todos los mentideros..., y la reinvención de la luz es una de las cuestiones recurrentes. En su trabajo diario, Stefan, ¿cuáles son las “sorpresas” más interesantes que se han dado en esa reinvención que ha sido fundamental para OSRAM?

S.K.: Creo que el proceso de generar tecnología para ponerla a disposición de todo el mundo es uno de los mayores y más complejos desafíos que tenemos por delante.

Nuestra industria se asienta sobre una serie de principios, uno de ellos es equilibrar las expectativas de precios. Si queremos hablar de seguridad en el sector privado, y en el tráfico en general, debemos conseguir que cada tecnología esté disponible para todos y cada uno de los usuarios. La industrialización adquiere grados de muy alta sofisticación, y las soluciones de seguridad high tech han de llegar a un punto donde puedan comercializarse de forma masiva, de modo que resulten útiles para la humanidad. El hecho de que tengamos un área de trabajo muy importante y una penetración muy elevada en el ámbito de la electrónica de consumo, con sistemas como el reconocimiento facial que ahora incorporamos a los aparatos domésticos y a muchos teléfonos inteligentes, nos permite alcanzar unas economías de escala que devienen en unos precios muy atractivos, y que además permiten la implantación en el sector de la automoción.

Esta amplia aplicación de nuestros procesos de producción posibilita que demos servicio a varios entornos y que podamos emplear nuestros sistemas con mucha velocidad. Así podemos distribuir rápidamente las soluciones que desarrollamos, de forma que nuestra hoja de ruta no sólo se caracteriza por enseñar algunos casos específicos, sino por conseguir que todas nuestras innovaciones tengan una aplicación efectiva y generalizada para un alto volumen de vehículos y que estén disponibles para todos los usuarios.

C.H.: En nuestro caso, precisamente Renovo significa reinventar, y así es como pensamos sobre la industria de la automoción. Para quienes no tengan un conocimiento específico sobre ella, podría decirles que es como la de los teléfonos móviles hace 20 años; es decir, muy verticalizada, con muchas restricciones y barreras entre las áreas y donde la tecnología de cada uno de los fabricantes es propia.

A los desarrolladores de software, la industria de la automoción nos parece una distopía. Evidentemente, existen buenas razones y una lógica detrás de esta manera de ser, porque cuenta con mucha seguridad, altos niveles de fiabilidad… Pero el sector de la automoción no permite desarrollar software para toda la industria, como sí ocurre en la telefonía móvil, donde terceros desarrollan una aplicación que sirve para todos, y no sólo para un modelo específico de teléfono.

Una de nuestras ideas es transformar el sector del transporte en una plataforma más moderna, y rehacer su conducta para que se aproxime mucho más al mundo computacional al que estamos habituados. Conforme vamos penetrando, nos acercamos al objetivo de conseguir que la gente pueda lanzar aplicaciones, obtener datos de todo el mundo y, sobre todo, aprender de los errores y compartir las lecciones que vamos adquiriendo. Por ejemplo, deberíamos compartir la información que tenemos de los accidentes en vehículos autónomos.

Eso permitiría un tipo de colaboración que podría aplicarse a sistemas multimodales de transporte en escalas muchísimo mayores, así como la rápida implantación de nuevas tecnologías y “refrescar” las que existen –algo que en el mundo de la automoción no sucede, pero que en el digital estamos haciendo continuamente–. Queremos que el mundo de la automoción se parezca cada vez más al de la computación.

Tecnología para un volumen ingente de datos

T.Y.: Una de las barreras para la conducción autónoma es el tratamiento de enormes cantidades de datos, pero ¿de qué volúmenes estamos hablando realmente?

C.H.: Muchísimos. Un vehículo autónomo típico genera entre 30 y 40 terabytes por día. Esto quiere decir que si tuviésemos 3.000 vehículos autónomos circulando en una ciudad, generaríamos la misma cantidad de datos que Facebook en un día. Es decir, estas redes IoT (Internet of Things) se convertirán en las fuentes de datos más valiosas que existan, y su volumen no se parecerá en nada a lo visto hasta ahora en el Internet de las cosas.

Pensemos que los vehículos autónomos estarán circulando diariamente entre 12 y 24 horas. Imaginemos esa flota de varios miles en Manhattan, por ejemplo, viendo cada centímetro de las carreteras 50 veces al día, con toda la implantación de sensores que se quiere hacer con las infraestructuras, con la población, con el resto de elementos… Eso representa una increíble oportunidad, pero también tremendos retos y conflictos en los aspectos de privacidad y ética.

Al final del día, la conducción autónoma –y las nuevas tecnologías implicadas– van a aportar tantos datos que debemos construir algo que genere confianza, que sea seguro y que a la vez cree oportunidades para construir modelos de negocio sobre ese ingente volumen de datos. Hacia eso estamos apuntando en Renovo.

Necesitamos una nueva clase de tecnología, capaz de manejar estos volúmenes de información. Para subir a la nube uno de estos datos con una conexión de 10 gigabytes por segundo tardaríamos día y medio (y las conexiones de 10 gigabytes por segundo son carísimas); por lo tanto, tenemos que rehacer toda nuestra infraestructura de datos.

Hasta ahora, el mundo de Internet se ha centrado en coger un tipo de contenido y distribuirlo en todas las direcciones; aquí tenemos el problema contrario: cantidades masivas de contenido en las partes periféricas que debemos trasladar al centro, cuando ni siquiera hemos construido redes capaces de hacerlo; con lo cual nos enfrentamos a un reto increíble.

T.Y.: La seguridad es crítica y está siempre en todas las ecuaciones de desarrollo de productos y servicios. ¿Cómo avanzan las invenciones relacionadas con este aspecto? ¿Qué podemos esperar?

S.K.: Allí donde la interacción de negocios tenga que ser protegida, nuestro sistema de reconocimiento de iris garantiza la seguridad. Puede servir para desbloquear tu coche, tu cajero automático... Las aplicaciones son infinitas, y de la misma manera, el reconocimiento de iris puede aplicarse a la conducción autónoma.

C.H.: Las compañías del sector que han experimentado con la conducción autónoma desde que empezó a desarrollarse han demostrado que existen formas muy dramáticas en las cuales esa tecnología se ha utilizado mal. Por ejemplo, personas que deciden no prestar atención a la conducción y cuando el sistema decide desconectarse, se producen problemas.

Ahora existen tecnologías que monitorizan al conductor y son capaces de reconocer si está prestando atención, si le está entrando sueño… y hacer que el coche ajuste su forma de conducción a las condiciones del conductor. Estos procesos que incrementan de una forma sustancial la seguridad en la conducción son previos a la automatización completa, donde el sistema lo hará todo por sí mismo. Se están haciendo progresos tremendamente veloces hacia lo que yo llamaría un producto viable con unos mínimos de seguridad.

Cuando ese momento se alcance, es cuando se podrán lanzar sistemas de seguridad autónoma e iniciar el crecimiento exponencial en lugares de conducción sencillos. Eso podría suceder en el año 2020. Sin embargo, para lugares complejos, como la isla de Manhattan, creo que tendremos que esperar unas décadas, aunque los beneficios son potencialmente increíbles.

Aproximadamente, el 70% del coste de una milla recorrida con Uber se puede imputar al conductor. El potencial que representa poder hacer del transporte algo que cueste una tercera o cuarta parte, más disponible y mucho más justo para todos los niveles representa un valor económico y social brutal. Por eso, tantos entornos están invirtiendo en la conducción autónoma. 


Stefan Kampmann, CTO de OSRAM Licht AG, y Christopher Heiser, cofundador y CEO de Renovo Auto.

Texto publicado en Executive Excellence nº160, sept. 2019.

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