El ascenso de la economía de proyectos

El ascenso de la economía de proyectos

Durante la pasada edición del Global Peter Drucker Forum, Antonio Nieto-Rodríguez compartió una visión positiva e inspiradora del futuro del trabajo. Un trabajo que, según sostiene, se ha ido desvirtuando a lo largo de los siglos, pasando de ser salvaguardado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos por la Asamblea General de las Naciones Unidas, a verse menospreciado progresivamente ante la tiranía del cortoplacismo y el aumento de la eficiencia; dos exigencias impuestas por las empresas a expensas de los empleados y del lado humano y social de las organizaciones.

Frente a este desalentador escenario, Nieto-Rodríguez ofrece una perspectiva optimista, sustentada en un modelo de colaboración productiva, un método de trabajo que genera valor y que ha sobrevivido a modas corporativas: el proyecto.

El trabajo basado en proyectos ha sido el motor que convirtió las ideas en realidad y generó los principales logros en nuestra civilización. Las Ciencias Sociales y del Comportamiento confirman que hay pocas formas de trabajar y colaborar más motivadoras e inspiradoras que ser parte de un proyecto con un objetivo ambicioso, un propósito superior y un plazo de entrega fijo y claro.

Pero el proyecto no es sólo el modelo más centrado en el ser humano y en la creación de valor; aún más importante, también es resistente a los robots, la Inteligencia Artificial y muchos de los avances tecnológicos que parecen tener el propósito de erradicar el derecho al trabajo.

Los seres humanos lideran, la tecnología facilita

Como atestiguan las investigaciones de Nieto-Rodríguez, el número de proyectos ejecutados en organizaciones, junto con los presupuestos y recursos dedicados a ellos, ha aumentado constantemente; y las tecnologías disruptivas acelerarán esta tendencia.

Los robots y la IA se harán cargo de gran parte del trabajo operativo, donde aún no lo han hecho. El empleo basado en proyectos aumentará el enfoque en las personas y hará que las organizaciones cambien su rumbo. Los proyectos no pueden ser realizados por máquinas; necesitan de seres humanos que se reúnan en torno al propósito del proyecto, planifiquen el trabajo, se combinen, interactúen y aborden los aspectos emocionales para crear equipos de alto rendimiento. La tecnología, por supuesto, jugará un papel relevante, permitiendo mejorar la selección de los proyectos y aumentando las posibilidades de éxito. Pero será un facilitador, y no el objetivo. La “Revolución de los  Proyectos” será liderada por personas.

La denominada “economía concierto” (en la cual la fuerza laboral se mueve de una organización a otra prestando sus servicios o asesorías) estará impulsada por proyectos, lo cual representa una disrupción masiva que no sólo afectará la forma en que se gestionan las organizaciones.

Implicaciones en nuestra vida

Pronto todos seremos líderes de proyectos, y debemos aprender a usar las nuevas reglas para lograr el máximo efecto. De hecho, cada aspecto de nuestra vida puede considerarse como un conjunto de proyectos. Por ejemplo, el enfoque basado en proyectos ya está aportando nuevas ideas muy necesarias a la educación, a las carreras, al gobierno corporativo e incluso a la democracia.

Tal y como Alan Mulally, ex CEO de Ford Motors y Boeing, explica en una de las citas elogiosas del libro The Project Revolution: “Las personas talentosas que trabajen juntas por el bien de nuestro mundo determinarán nuestro futuro. Antonio realmente captura los principios del trabajo común y las prácticas de la gestión de programas y proyectos que permiten la inexorable implementación de una estrategia integral, para ofrecer una visión convincente en beneficio de todos los stakeholders”.

Según la predicción de Nieto-Rodríguez, para el año 2025, independientemente de la industria o el sector, los líderes y directivos dedicarán al menos el 60% de su tiempo a seleccionar, priorizar e impulsar la ejecución de proyectos.

En Alemania, por ejemplo, aproximadamente el 40% de la facturación y las actividades de las empresas alemanas se realizan como proyectos, y esto no ha hecho más que empezar. Similares porcentajes son alcanzados por la mayoría de las economías occidentales, y las cifras son todavía más elevadas en China y en alguna otra economía asiática líder, donde el trabajo basado en proyectos ha sido un elemento esencial en su emergencia económica.

El libro ofrece las claves para tener éxito en un mundo impulsado por este modelo de trabajo, empezando por comprender qué supone que cada faceta de nuestra vida se esté convirtiendo en un conjunto de proyectos. Algunas de las implicaciones son:

• Educación: Durante siglos, el aprendizaje se logró mediante la memorización de grandes libros y montañas de material escrito. Hoy en día, los sistemas educativos líderes aplican, desde edades tempranas, el concepto de proyectos de enseñanza. La aplicación de teorías y la experimentación a través de proyectos ha demostrado ser un método de aprendizaje mucho mejor, y pronto se convertirá en la norma.

• Carreras: Hasta no hace mucho tiempo, las carreras profesionales se desarrollaban en una sola organización. A lo largo del siglo XX, la mayoría de las personas trabajaron para una única empresa. Hoy en día, es probable que lo hagamos para varias compañías y, en algún momento, es muy probable que trabajemos por cuenta propia, principalmente en proyectos. Este tipo de carrera se entiende mejor como un conjunto de proyectos en los que aplicamos las lecciones que hemos aprendido de trabajos, empresas e industrias anteriores, mientras nos preparamos para el siguiente movimiento de nuestra trayectoria profesional, que a menudo no se conoce de antemano.

• Gobierno corporativo: Los Consejos desempeñan un papel fundamental en la creación de valor y en el éxito organizativo a largo plazo. En esta época convulsa, proporcionar orientación y priorizar iniciativas se han convertido en competencias esenciales para los miembros de este órgano de gobierno.

Cuando las organizaciones ejecutan demasiados proyectos estratégicos sin una clara asignación de prioridades desde la parte superior, al final se acaban disolviendo: los equipos terminan luchando por los recursos, los compromisos a favor de ciertos proyectos no se respetan, y la mayoría de los proyectos acaban por incumplir sus estimaciones iniciales de costes, tiempo y beneficios.

El desconocimiento del deber de responsabilización por parte de los consejeros sobre estos asuntos es una debilidad del Gobierno Corporativo que puede tener consecuencias devastadoras para las corporaciones, destruyendo valor y, a menudo, situando a las compañías al borde

del colapso.

• Democracia: La crisis actual de los sistemas políticos de todo el mundo ha llevado a los académicos y a otros agentes a proponer nuevas formas de gobierno de los países. Uno de los experimentos más revolucionarios se llevó a cabo en Irlanda. La Convención sobre la Constitución, establecida por el gobierno irlandés en 2012, abordó una serie de posibles reformas constitucionales, entre ellas cambiar el sistema electoral o reformar el parlamento. La novedad es que cada tema está siendo tratado a través de un proyecto. Un tercio de los miembros de la Convención forman parte del parlamento irlandés, y dos tercios están formados por ciudadanos comunes, seleccionados al azar entre la población irlandesa, y trabajan en el proyecto en un marco de tiempo limitado.

• Teoría económica e indicadores de prosperidad: Tradicionalmente, el progreso se ha medido atendiendo al poder de compra o al ingreso per cápita. Pero lo que en realidad marca el progreso es otra cosa: a lo largo de la historia, tanto las sociedades como los individuos han adquirido una mayor capacidad para llevar a cabo proyectos. Los indicadores tradicionales, derivados de la teoría económica, tenían sentido cuando el mundo era más predecible, pero ese ya no es el caso. En un futuro cercano, podríamos estar considerando indicadores económicos basados en la capacidad real de un país o empresa para llevar a cabo sus proyectos. Ese podría ser un indicador más adecuado del poder económico y social.

En palabras de Whitney Johnson, Thinkers50 Leading Management Thinker, y autor de Build an A-Team, “los proyectos pueden ser el catalizador disruptivo para cambiar los negocios, en lugar de simplemente ejecutarlos; los proyectos pueden cambiar el mundo”.


Antonio Nieto-Rodríguez, autor de The Project Revolution (LID Publishing)

Texto publicado en Executive Excellence nº 155


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