José Luis Feito: “La apreciación del dólar y la bajada del precio del petróleo generan una situación expansiva”

“Me gustaría hablar de la sostenibilidad e intensidad de la recuperación económica española, así como de la influencia que pueden tener los vientos que vienen del norte de Europa. Saber lo que va a ocurrir en los próximos 18 meses significa adentrarse en un entorno siempre desconocido, cuya cartografía es compleja, y donde cualquier planteamiento puede ser arriesgado. 

En realidad no es solo una predicción sino un análisis de la dinámica económica, si no ocurren acontecimientos inesperados e imprevistos fuera del sistema económico. Tengo una visión de la sostenibilidad de la recuperación y de la intensidad de la misma mucho más optimista que la expresada por el ministro de Economía en este Congreso. 

La pregunta es si podemos prever una caída debido a lo que está ocurriendo en Francia, en Italia y a lo que puede suceder en Grecia. Personalmente, creo que en Europa no puede haber una recesión mientras el petróleo esté cayendo y Estados Unidos se esté recuperando. Aun cuando existiese una debilidad inesperada en Europa o aparecieran otros factores de riesgo, voy a intentar argumentar por qué no se interrumpiría la recuperación de la economía española, que está fundamentada en sólidos cimientos. 

Ahora bien, también lo estaba en el año 2010, y se quebró; pero, por aquel entonces, el euro se cuestionaba; hoy no. La unión monetaria es una variable bipolar. Cuando esta se cuestiona, la prima de riesgo sube, haciéndose infinitos los costes de financiación, al tiempo que aumentan los impuestos para financiar los intereses de la deuda; si no se cuestiona, la prima de riesgo está limitada, los costes de financiación son reducidos desapareciendo la posibilidad de la subida de impuestos. Actualmente el euro no se pone en duda. Opino que incluso si Grecia saliese del euro, la prima española no subiría significativamente. Esta es una gran diferencia entre hoy y entonces.

Entre 2008 y 2011 se cometió el mayor número de disparates en política económica que se han cometido en la historia de nuestro país. Ahora, aunque todo es mejorable, el sistema bancario español está saneado; y se puede decir que es uno de los sistemas financieros más sólidos del mundo, algo que no se podía decir en 2010. Hoy el ajuste inmobiliario ha finalizado; tenemos un nivel de precios que permite desatascar el exceso de oferta que existe. Aunque hay zonas donde todavía va a bajar, el precio medio está estabilizado y subiendo. Es más, se ha recuperado la inversión en inmuebles mucho antes de lo esperado, habiendo una tasa de variación intertrimestral positiva. Incluso se ha frenado la destrucción de empleo en la construcción.

Además del ajuste bancario y el ajuste inmobiliario ya realizados, se ha acometido otro ajuste de importancia: el laboral. Este permite que podamos crear empleo con crecimientos exiguos de la economía. Recientemente, la economía crecía al 1,3% y el empleo al 0,7%. Antes del año 2010, para generar este nivel de empleo en España hacía falta un crecimiento del 2,5% de la economía. Como consecuencia del ajuste laboral, tenemos un nivel de competitividad que está entre los más elevados del mundo. Una de las razones por las cuales Francia e Italia están estancadas es por culpa nuestra. De la misma manera que nosotros nos estancamos porque los alemanes y franceses nos robaron mercados, uno de los motivos del estancamiento de otros países es que nosotros les estamos quitando mercado. La debilidad les genera un problema a ellos, y no a nosotros.

Por esto, la recuperación está muy equilibrada y es generalizada en todos los sectores de la economía española. Es decir, si mañana se nos hunde la demanda externa, la interna seguiría creciendo. De hecho, la aportación neta del sector exterior es prácticamente nula, muy ligeramente positiva. Si desapareciese, la recuperación seguiría adelante gracias a la demanda interna.

Si lo anteriormente expresado denota la sostenibilidad de la recuperación, respecto de la intensidad soy mucho más optimista que el ministro. Creo que la economía española va tener un crecimiento el año que viene todavía superior al consenso actual. Será por lo menos del orden del 2% o más y –aspecto muy importante– va a ser muy intenso en la creación de empleo, por encima de lo previsto por los analistas que han estado revisando la recuperación al alza.

Se dice que esta va hacia delante, pero que es modesta incluso al 2%. En mi opinión será mucho más intensa, pero hay que valorar si es débil o modesta en relación a qué. En relación a la que necesitaríamos para eliminar el paro en un año, es evidente. Ahora bien, si lo comparamos con lo que esperábamos que fuese la recuperación hace un año, entonces nadie creía que la economía pudiese estar creciendo hoy tal y como lo hace. Además, si comparamos el crecimiento de este año, o el previsto para 2015, con la historia inmediata, tenemos un crecimiento brutal. En el año 2013, nuestra economía cayó un 1,3%; en 2012, un 1,6%. En relación con el resto de miembros de la Unión Europea o de la Zona Euro –como ha dicho el ministro–, España será este año el país de mayor crecimiento de toda la unión monetaria. 

La media de esta será del 0,9%, mientras que nuestra previsión para 2015, de un 2%, será la máxima. Es importante destacar, porque con frecuencia se pierde de vista, que una recuperación del 2% es equivalente al crecimiento de los años 2002, 2003 o 2004. En aquel entonces, la población española estaba aumentando al 1,5%, de forma que el crecimiento per cápita cuando crecíamos al 3% o 4% es igual al crecimiento per cápita del año que viene, creciendo al 2% y teniendo en cuenta una caída de la población en torno al 0,5%. Dicho de otra manera, si conseguimos fomentar la economía al 2% o 2,5% durante dos o tres años, volveríamos al nivel de euforia que conocimos en los años 2000. Ni éramos tan buenos entonces ni somos tan malos ahora. Eso sí, nos estamos acercando mucho más al país que teníamos en mente antes de la crisis.

Razones para el optimismo

Ahora bien, por qué creo que el crecimiento va a ser mucho más intenso de lo esperado y que va a haber mucha más creación de empleo.

La economía española tiene un ciclo muy peculiar, inexistente en el resto de las economías. Cuando cae, lo hace con mayor intensidad que en cualquier otro entorno. Esto se debe a la peculiaridad del mercado de trabajo –fundamentado en los contratos temporales–, de forma que cuando se destruye empleo se hace con mayor intensidad. Esto es algo conocido por todos y, desgraciadamente, ahí están las estadísticas para demostrarlo. Lo que olvidamos es que, cuando se crea empleo, esta generación también es más intensa que en otros entornos. 

La dinámica del contrato temporal tiene sus características. Ante la crisis, se destruye mucho más, pero cuando llega la recuperación, las empresas que han sobrevivido son conscientes de sus necesidades de empleo y construyen el empleo mucho más intensamente. Eso ya está comenzando a ocurrir. Gracias a la reforma laboral, que incorpora el contrato a tiempo parcial, se va a incrementar la intensidad. 

Los países europeos han de hacer de sí mismos “pequeñas Alemanias”. España hoy es casi más alemana que Alemania. En Alemania, el empleo a tiempo parcial es del 25%; en España ha pasado del 10% al 15%, y continuará ascendiendo; en Holanda es del 40%. 

Esta creación de empleo es muy importante porque, a efectos de ingreso público y de Seguridad Social, genera el mismo ingreso que un empleo a tiempo completo. Esto, en parte, explica también lo que está sucediendo con los ingresos públicos, y es otra garantía y explicación del motivo por el que la recuperación va a ser más intensa de lo previsto; ya que, como cuando crecemos en empleo, este crece más de lo previsto y también los ingresos públicos –de la misma manera que cuando caen, caen más de lo previsto–, el Gobierno por primera vez va a poder cumplir sus objetivos de déficit, no solamente sin hacer trampas, sino acompañado de una intensa bajada impositiva. Intensa, porque va al meollo, a las clases media y baja, que son las que más ingreso público generan, tomadas en su conjunto. 

Ese factor, la posibilidad de una rebaja fiscal y, al mismo tiempo, cumplir los objetivos de déficit, incluso tolerar algunas desviaciones del gasto, se va a producir. Cuando la economía española se recupera, genera proporcionalmente muchos más ingresos que otras economías en ingresos públicos, por lo explicado antes respecto de la Seguridad Social, pero también por la misma dinámica del IRPF (más gente paga) y por los ingresos de sociedades (se crean más). Si además la recuperación está alentada por el consumo, que comienza a tirar, el efecto global es un crecimiento por encima de lo que el Gobierno cree necesario y suficiente para permitir esa bajada de impuestos y, además, algunas alegrías del gasto público. Esto evidentemente va a estimular la actividad económica.

Finalmente están las bajadas de tipo que ya se han efectuado y que van a tener su pleno impacto el año próximo; la creación de crédito que se empieza a gestar va a ser explosiva en 2015; el efecto de la política monetaria lo vamos a ver también entonces, y es una de las razones por las cuales el crecimiento base es muy intenso.

Añádase a todo esto una competitividad muy elevada, que no va a ser asaltada porque Francia va a hacer reformas, lo mismo que Italia. Además Alemania va a hacer una gran contribución a nuestra competitividad y al euro: subir salarios mínimos. Por fin van a hacer la misma tontería que nosotros hicimos para conseguir acuerdos laborales del orden del 4%, y eso evidentemente nos va a ayudar. Nuestra competitividad va a seguir aumentando y, como decía el ministro, hará que el sector comercial dé un gran impulso a la economía española.

Si a todo esto le sumamos la combinación de dos factores decisivos como son la apreciación del dólar –depreciación del euro– y la bajada del precio del petróleo –España es el país que más depende del petróleo de todos los países de la OCDE–, se genera una situación brutalmente expansiva.

En definitiva, estamos saliendo de las épocas del miedo y entrando en las épocas de la esperanza y la confianza, de modo que reforzaremos esa visión de orgullo, que quizás de una forma un poco exagerada, teníamos de nosotros. Y, todo esto, dentro del espacio de 12 a 18 meses que les he predicho”.


Declaraciones de José Luis Feito, presidente del Instituto de Estudios Económicos, en el Congreso de Directivos CEDE, el 4 de noviembre de 2014

 


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