Gestión del talento y emprendimiento en la nueva economía

GESTIÓN DEL TALENTO

El pasado 19 de abril, durante la celebración de la IX edición de Hoy es Marketing –el mayor encuentro para profesionales y directivos del mundo empresarial, el marketing y la comunicación–, organizado por ESIC Business & Marketing School, tuvimos la oportunidad de charlar con varios expertos del sector. 

Juan Carlos Cubeiro, socio director de Ideo; Irene Martínez, directora de Key Executive y de la Fundación Key Executive; José Antonio Ortega, Marketing, Communication & Web manager de Michael Page International Group; José Ramón García, presidente ejecutivo de Blusens Global Corporation, y Antonio Salcedo, director de Proyectos y profesor de ESIC, compartieron con nosotros sus impresiones acerca de la nueva economía, el talento, el emprendimiento, los valores y la globalización.

EXECUTIVE EXCELLENCE: Hablamos de nueva economía, aunque en realidad podríamos hablar de una nueva era en todos los ámbitos. ¿Cuáles son los rasgos que la definen?

IRENE MARTÍNEZ: Desde el punto de vista de la carrera y marca profesional, destacaría cuatro características. En primer lugar, es una economía cada vez más dual, donde las diferencias entre lo valioso y lo irrelevante se van agudizando; es líquida, pues va cambiando y adaptándose a las situaciones, y muy abierta, ya que en ella se generan muchas oportunidades. Sin embargo, al ser también una economía muy interconectada, estas no se generan para todos, sino para aquellos profesionales que son capaces de crear una marca profesional valiosa y comunicarla adecuadamente a su entorno.

JUAN CARLOS CUBEIRO: La nueva era es el fin del capitalismo, tal y como lo hemos conocido. En esta era –que algunos empezamos a llamar “talentismo”–, el talento es más escaso que el capital, es conceptual (pasamos del hemisferio izquierdo al derecho: a las imágenes, a todo lo audiovisual…) y es conductual, pues nos preocupa la parte emocional del ser humano (hablamos de neuromarketing, de neuroeconomía, etc.) y cómo esta influye en la propia economía que, por otra parte, es googlelizada, gratuita, generosa o, como Christian Faber la define, es la “economía del bien común”.

Por eso, en un mundo en el que el talento es más escaso que el capital, el no talento será cada vez menos valioso y quien no ponga en valor lo que sabe, quiere y puede hacer será irrelevante.

JOSÉ ANTONIO ORTEGA: Es una era global marcada por personas, donde la clave está en el establecimiento de redes sociales como una forma de comunicación que permite llegar a un gran número de personas, sobre el que puedes impactar directamente, tanto desde la marca de empleador como desde la marca personal.

La compañías tenemos que aprender a atraer y captar al mejor talento para conseguir los mayores éxitos empresariales. Afortunadamente, ahora las redes sociales nos permiten llegar y fidelizar a esas personas para atraerlas de la mejor forma posible.

ANTONIO SALCEDO: Creo que tenemos que entender lo que nos rodea en clave de sueño y de resiliencia. Debemos ser capaces de seguir soñando, a pesar de las situaciones adversas, y sobreponernos. Eso se conjuga en un estado anímico muy concreto que vuelve al origen (el hombre griego era un hombre de ánima, mientras que el posmoderno es un hombre desanimado) y donde tiene que primar un autocontrol severo.

Encuentro personas desanimadas en un momento en el que no sabemos muy bien dónde están las causas de los problemas, algo que nos lleva a un fenómeno que el autor Richard Sennett denomina “corrosión del carácter”, y que tiene que ver con cómo eso afecta a nuestra propia estructura de la personalidad.

EXECUTIVE EXCELLENCE: Aquello en lo que ponemos nuestra mirada (nuestros objetivos) determina lo que vamos a hacer. En el contexto actual, ¿hacia dónde debemos dirigir la mirada?

JUAN CARLOS CUBEIRO: El Hoy es Marketing que nos ocupa se llama “Ventanas de oportunidad” y, particularmente, veo esa ventana como la Muchacha en la ventana de Salvador Dalí, un cuadro de 1925 que se conserva en el Museo Reina Sofía, donde Dalí pinta a su hermana Ana María. Si Shakespeare decía “ser o no”, Dalí decía “ver o no ver”. Somos en la medida que vemos y dirigimos nuestra mirada.

Antonio hablaba de sueños, y los seres humanos fluimos cuando tenemos un reto, un proyecto, un sueño. La incertidumbre nos ha vuelto demasiado conservadores, en lugar de ver lo que queremos ser desde el disfrute o la ilusión. La primera mirada tiene que ser hacia el futuro, no hacia el presente ni el pasado. Hemos confundido el vivir intensamente el presente, con improvisar; y el liderazgo, el talento y la marca no se improvisan.

Cada vez se habla más de felicidad, bienestar, psicología positiva, y todo eso tiene que ver con saborear las alegrías de la vida. Tenemos que mirar hacia lo positivo. Uno de los protagonistas de la película “El exótico hotel Marigold” (un jubilado que ha sido juez del Tribunal Supremo) dice: “El mundo se divide entre los que viven la vida como un privilegio (por lo tanto disfrutan cada cosa que les pasa) y los que viven la vida como un derecho (por lo tanto se quejan de todo lo que les sucede).

JOSÉ ANTONIO ORTEGA: Ahora más que nunca el esfuerzo y el compromiso para salir de esta crisis deben ser nuestro principal foco. Todos tenemos nuestra parte de incidencia en la recuperación. Mi mayor reto es que, en todas la fases del ciclo empresarial, cada una de las personas que participa se sienta comprometida con un objetivo común: recuperar el positivismo hacia el futuro.

ANTONIO SALCEDO: Debemos dirigir la mirada de manera centrípeta y centrífuga: buscando hacia dentro disfrutar de los ahoras y hacia fuera haciendo benchmarking personal y aprendiendo de los demás de manera creativa y distinta.

Yo me oriento mucho al valor de las acciones que, además de un juego de palabras premeditado, es algo determinante; más aún en el ámbito del emprendimiento. Un emprendedor es aquella persona que se arriesga y que además ejecuta acciones. Creo que es el momento de la acción, sin olvidar la palabra; y por eso considero que debemos dirigir la mirada hacia las acciones, hacia los comportamientos del prójimo y los propios.

IRENE MARTÍNEZ: Además del foco en el futuro, creo que del pasado extraemos información valiosa sobre nosotros mismos (qué es aquello que queremos hacer bien al final de lo que hemos disfrutado o sabido hacer) y que el foco positivo se concreta en saber buscar y aprovechar las oportunidades ocultas que, efectivamente, existen. Sobre ese tercer foco, el del valor de las acciones, creo que debemos ir al círculo de la influencia y pensar qué es lo que yo puedo hacer y, allá donde encuentre oportunidades, seguir adelante.

EXECUTIVE EXCELLENCE: Dice Juan Antonio Zufiria que el talento es posiblemente el único recurso natural que tenemos con dos características: cuanto más lo utilizamos, más tenemos, y es sostenible en el tiempo. ¿Qué es el talento y en qué medida nos ayudará a salir de la crisis?

JOSÉ ANTONIO ORTEGA: En mi opinión hay un talento innato, con el que todos nacemos y que nos permite desarrollarnos personal y profesionalmente, y otro que se va consiguiendo día a día. Vivimos en la cultura del esfuerzo, porque tenemos que trabajar el doble para conseguir la mitad, y creo que precisamente ese esfuerzo y esa lucha por ser más talentosos hará que tengamos perfiles más completos y realizados.

ANTONIO SALCEDO: El talento es una moneda, y de ahí viene su etimología, por lo tanto es algo que tiene valor. Talento son aquellas personas capaces de ejecutar determinadas acciones complejas de manera diferente y sobresaliente. Además el talento es algo fluido, porque el contexto va variando, y además es algo que se debe cultivar, porque si no desarrollas toda tu posible potencial en un acto, no sirve de nada.

IRENE MARTÍNEZ: El talento es aquello que conforma tu marca profesional y te hace ser relevante y diferente en tu entorno, y que además crece o decrece. Según el llamado “efecto Mateo”, el éxito es una ventaja acumulativa, es decir, cuanto más éxito tienes más éxito atraes. Con el talento ocurre lo mismo: cuanto más lo desarrollas y más lo comunicas, más talento estás generando, produciéndose así un círculo virtuoso.

JUAN CARLOS CUBEIRO: El talento es una moneda y es un platillo de la balanza (de hecho, los sabios griegos lo pesaron y convirtieron al talento en un valor de referencia, en una moneda, con su valor facial y real). Hablamos de capacidad, de compromiso y de contextos donde el talento se valoriza y se desvaloriza.

De los 400 artistas más cotizados en estos momentos en el mundo –el primero es Andy Warhol y el segundo Dalí–, solo hay siete españoles; es decir, nuestro talento es muy local y muy poco global, nos miramos en un contexto ciudadano, autonómico, de país, ni siquiera de Iberoamérica y ya no digamos del mundo. Se nos llena la boca hablando de talento, pero lo desarrollamos poco y mal.

EXECUTIVE EXCELLENCE: En mundo tan cambiante, dice Zufiria, lo único que permanece en el tiempo y que sirve de anclaje entre pasado y futuro son los valores. ¿Siguen siendo determinantes en esta nueva era?

ANTONIO SALCEDO: Estoy convencido de ello. La cuestión está en cuáles son los arquetipos, ese eje de valores en el que ceñirse. Por eso me da miedo la tendencia a caer en el relativismo, en el todo vale, porque actualmente no hay un anclaje claro que determine dónde está lo bueno y lo malo.

IRENE MARTÍNEZ: Percibo una gran incoherencia entre lo que se dice y conoce y lo que se hace. José Antonio Marina habla de poner la inteligencia en acción, del conocimiento transformado en acción, y es algo que yo aplicaría a los valores. Parece que, socialmente, reconocemos y compartimos unos valores, pero la realidad está en contraposición con ellos.

JUAN CARLOS CUBEIRO: En este discurso de los valores distinguimos a los añorantes, que quieren volver a los valores del pasado y al valor de la posmodernidad del “por la tolerancia todo vale”. En los últimos años he tenido la suerte de trabajar el asunto del deporte y Emilio Sánchez Vicario me comentaba que, independientemente de la genética, todos los jugadores de primer nivel españoles ya eran grandes jugadores de tenis a los 8 años. No es una cuestión de genética, sino de predisposición y de mucho esfuerzo.

En el mundo del deporte, vemos que los valores son esos comportamientos que uno hace porque quiere y lo hace de manera sostenida. Es el esfuerzo inteligente.

Creo que el gran valor de la nueva era es la generosidad. El ser humano es más feliz cuando es generoso y comparte con otras personas. Ese “estar juntos y todos a una”. Ojalá aprendiésemos más del deporte sobre este tema.

EXECUTIVE EXCELLENCE: Blusens es un ejemplo de emprendimiento, de saber elevar esa mirada de la que antes hablábamos para buscar posibilidades y construir aquello que queremos que pase. ¿Cómo se transmite y se motiva ese espíritu emprendedor dentro de la propia compañía?

JOSÉ RAMÓN GARCÍA: Yo siempre digo a los míos que cada uno tiene que ser emprendedor, especialmente en un negocio como el nuestro (electrónica de consumo de última generación) que cambia cada seis meses. O son emprendedores o es muy difícil que la empresa siga adelante.

Al final, el porcentaje de personas que quiere emprender directamente es muy pequeño. Siempre digo que si alguien quiere poner en marcha un proyecto, que lo haga dentro de la compañía, porque la propia compañía puede ser su socia. Esto es algo que en Blusens estimulamos. Lamentable-mente muy pocos tienen iniciativa emprendedora. Muchos proponen grandes ideas, pero no son emprendedores, porque no tienen valor para ejecutarlas.

¿De qué nos aprovechamos los empresarios que intentamos buscar el talento interno en casa? De que podemos extraer lo mejor y quedárnoslo dentro, pues que no emprendan no quiere decir que no tengan el talento para hacerlo, por eso tratamos de extraer y emprender en cualquier ámbito: en el marketing, la innovación, la I+D…, y eso es algo que sí estimulamos.

EXECUTIVE EXCELLENCE: ¿Y cómo lo hacen?

JOSÉ RAMÓN GARCÍA: En primer lugar, permitiendo hablar y escuchar a todo el mundo, algo que no sucede en todas las organizaciones. Nosotros somos una empresa muy joven, nuestra media de edad es de 31 años, y hay total libertad para hablar. Esto hace que la gente esté dispuesta a aportar continuamente, es una cuestión de actitud.

El talento depende mucho más de la actitud que tiene el superior o empresario que del propio talento en sí. Yo mismo he descubierto en Blusens mucho talento oculto que, solo cuando insistes y le pides la opinión, acaba aflorando. Hay que aprender a captar el talento interno y no despreciar a nadie.

JUAN CARLOS CUBEIRO: Desde el principio venimos hablando de que esta nueva era es global, y me gustaría destacar este aspecto en Blusens, que está en Santiago de Compostela. José Ramón habla de que Santiago está en el centro del mundo y me parece un buen ejemplo de globalidad en la práctica.

JOSÉ RAMÓN GARCÍA: En un mundo global y con compañías globalizadas, no importa dónde estés. Blusens no va a cambiar por estar en Madrid o en Santiago, porque nuestros posibles clientes y consumidores están por toda la geografía. Cuando tengo que llegar a México, China u Oriente Medio, estar en Madrid o en Santiago no me aporta ninguna ventaja competitiva, pero sí mucha calidad de vida. Las grandes ciudades son improductivas a nivel de tiempos y también creo que hay que desconectar. Es imposible que la creatividad fluya sin calidad de vida. En este sentido, vivir en Santiago me la aporta.

Además, si te vas a cualquier parte del mundo siempre hay gallegos. Hemos sido las personas más emprendedoras. Por eso, realmente no somos la periferia, como muchos dicen, sino que los gallegos somos los más globales. De hecho, son muchos los que han hecho fortuna fuera de España, entre otras cosas, porque fracasaron primero en su ciudad, pero tuvieron la cabeza preparada para el fracaso y para el éxito. Por eso, lo volvieron a intentar.

EXECUTIVE EXCELLENCE: El problema es que el fracaso en España estigmatiza y no se vive como un aprendizaje. ¿Tú fracasaste antes de crear Blusens?

JOSÉ RAMÓN GARCÍA: Yo tengo fracasos todos los días: productos que no salen, experiencias en ciertos países que no fueron bien… El problema es que tú puedes tener una mentalidad ganadora y levantarte después del fracaso, pero es el propio entorno, y más en una pequeña ciudad, el que te contamina y penaliza.

Pero también creo que cualquier empresario está preparado para el fracaso. Alguien que es capaz de emprender tiene todos los días el fracaso en la cabeza y sabe que en cualquier momento puede fallar. Sobre este tema hay mucha leyenda urbana, porque si todos convenimos que el fracaso es una lección, entonces todos querríamos fracasar; y no es así. Yo prefiero aprender de otra manera.

Normalmente se fracasa por las precipitaciones. A mí me ha ocurrido más de una vez, y no he aprendido la lección; pero también sé que el día que deje de precipitarme, dejaré de ser empresario. En Blusens vivimos de arriesgarnos todo el día.


 

Publicado en Executive Excellence nº91 abr12 

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