Las redes sociales se abren paso en el ecommerce

Las redes sociales se abren paso en el ecommerce

Miles de millones de personas acceden a diario a Facebook e Instagram, las dos redes sociales más populares en la actualidad. Instagram cuenta actualmente con una comunidad de más de 800 millones de personas, incluidos 25 millones de empresas y dos millones de anunciantes. Por su parte, Facebook creció un 4,16% y alcanzó los 24 millones de usuarios en 2018 en España. En ellas, los usuarios comparten su vida diaria, opinan sobre actualidad política, social o deportiva, hablan sobre marcas y empresas y últimamente, desde hace un par de años, también compran a través de estos canales.

Es lo que conocemos como social commerce o la venta online a través de las redes sociales, y que ha ido mutando de tendencia a realidad consolidada. Aunque la mayoría de negocios utilizan Facebook e Instagram principalmente como canal de comunicación, poco a poco las empresas necesitan ir adaptando su estrategia social para la venta, estando presentes en Instagram Shopping o en la tienda de Facebook y potenciando estas comunidades como canal de venta, donde se pueden lograr interesantes posibilidades en términos de conversión y de alcance. Además, las redes sociales ya se encuentran entre las tres principales fuentes de tráfico de la mayoría de las tiendas online junto con los motores de búsqueda como Google, Yahoo o Bing y la publicidad online.

En este protagonismo adquirido por las redes sociales en el ecommerce, ha influido mucho la llegada en marzo de 2018 a nuestro país de Instagram Shopping, una función que ya se estrenó en Estados Unidos el pasado año y que permite a las empresas etiquetar productos en sus publicaciones y ofrece a los usuarios la posibilidad de comprarlos de forma sencilla desde la web de la marca. Una especie de escaparate virtual para explorar nuevos productos de las marcas que siguen los usuarios. Pero, ¿cuál puede ser el retorno de inversión? Instagram, la red social que está abanderando esta técnica de venta, cita un ejemplo y asegura  que la tienda de ropa online (@Lulus) ha obtenido 1.200 pedidos de compra y 100.000 visitas atribuibles a Instagram Shopping. 

En el caso del comercio social, las ventajas son muchas: crea fuentes de ingresos, aumenta el volumen de tráfico, impulsa la interacción entre clientes. Y sobre todo, mejora la experiencia de compra, desde la búsqueda de información hasta la localización del producto deseado. Este es uno de los aspectos clave para un consumidor cada vez más online. Según el informe eShopper Barometer de SEUR Y DPDgroup, un estudio donde se analizan los hábitos y tendencias de los compradores online europeos, el 77% declara que esta experiencia es muy positiva, sensación a la que se suma el 72% de los que han hecho alguna vez una compra en una web extranjera.

Para implementar la venta a través de redes sociales es importante tener en cuenta las tendencias y comportamientos del entorno y de quienes compran por Internet en toda Europa y también los aspectos técnicos a tener en cuenta. Una vez se han completado las fases previas más fundamentales como el acondicionamiento de la página web para lograr una tienda online eficaz, usable y práctica, hay que tener en cuenta otras aspectos como contar con una pasarela de pago segura y con garantías, un catálogo suficiente y bien explicado, etc. El proceso culmina en el momento en el que tenemos que cerrar el círculo de la venta con la entrega del pedido al cliente final. Un aspecto que, en muchas ocasiones, y erróneamente, no figura entre las prioridades a la hora de lanzarse a vender online, y que supone la clave del éxito del ecommerce. Por ejemplo, según el eShopper Barometer, el 81% de los compradores online españoles que considera importante conocer la compañía logística que realizará esta gestión en el momento de la compra y casi cinco de cada 10 declara que se siente más seguro conociendo qué empresa se encargará del transporte de su compra.

El comercio electrónico está ya en una etapa de madurez en la que el imperativo es sacar el máximo provecho de la tecnología, de la asociación con un buen partner logístico y de la multicanalidad para que la experiencia del cliente sea impecable a lo largo de todas las etapas.