MODELO DE NEGOCIO / Chile: destino para la inversión española

INVERSIÓN / MERCADOS

Matías Mori es el máximo representante del Gobierno de Chile en la labor de atracción de inversiones. En julio de 2010 fue designado por el presidente de la República, Sebastián Piñera, en el cargo de vicepresidente ejecutivo del Comité de Inversiones Extranjeras (CIEChile).

Es abogado por la Pontificia Universidad Católica de Chile, Magíster en Derecho (LL.M.) por la Escuela de Derecho de la Universidad de Chicago y Magíster en Administración Pública (M.P.A.) por la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, donde obtuvo las becas Luksic y Mason.
Mori ha ejercido como abogado en los estudios Curtis, Mallet‐Prevost, Colt & Mosle LLP y Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton en Nueva York, Estados Unidos. También formó parte del estudio Freshfields, Bruckhaus, Deringer LLP en París y del estudio Prieto y Cía., en Santiago de Chile. En 2013 recibió el premio a la “Personalidad Pública Destacada”, como reconocimiento a su labor al frente del Comité de Inversiones Extranjeras.

FEDERICO FERNÁNDEZ DE SANTOS: ¿Cuáles son los objetivos de CIEChile?
MATÍAS MORI: El Comité de Inversiones Extranjeras es una agencia del Estado, dependiente del Ministerio de Economía, que tiene por objetivo atraer inversión extranjera directa hacia Chile, promoviendo al país como un lugar de excelencia como centro de negocios y destino de inversión extranjera. Asimismo, está a cargo de la defensa de los juicios iniciados por inversionistas extranjeros en contra de Chile, fundamentalmente aquellos denunciados ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI), dependiente del Banco Mundial. 
El Comité está compuesto por los ministros de Economía, quien lo preside; de Hacienda, de Relaciones Exteriores y de Desarrollo Social, además del presidente del Banco Central.

F.F.S.: Históricamente, desde el momento en el que las empresas españolas energéticas, bancarias y de telecomunicaciones desembarcaron en Chile, España se ha convertido en un partner importante. ¿Cómo ha ido evolucionando esta relación y cómo está actualmente?
M.M.: Como bien dice, históricamente España es el segundo inversionista más importante en Chile, después de los Estados Unidos; aunque, durante los últimos tres años, España se ha convertido en el principal inversionista.
Si, inicialmente, eran las grandes compañías españolas las que se trasladaban a Chile, hoy en día vemos una mayor penetración por parte de empresas medianas y pequeñas que están internacionalizándose. Este es un fenómeno que antes no se producía con tanta claridad. El año pasado, atendimos aproximadamente a 110 compañías españolas de distintos niveles de capitalización, especialmente en el rango de pyme.

F.F.S.: Cuando Pinochet salió del Gobierno, se produjo en Chile una situación coyuntural muy interesante. Desde su perspectiva, ¿qué ventajas le ha reportado a Chile su visión empresarial realista y la defensa de los derechos?
M.M.: En materia específica de atracción de inversiones, la política nacional ha sido muy anterior al Gobierno de Pinochet. Nuestras primeras leyes que favorecían la atracción de la inversión extranjera con relación al salitre datan de principios del siglo XX. El Comité de Inversiones Extranjeras se creó en el año 1953. 
Los pilares fundamentales que estableció el Gobierno Militar fueron en base a una cultura de apertura empresarial y del comercio, y del fortalecimiento del entendimiento y de las inversiones
En cuanto a las bases del éxito económico que hoy en día vive Chile, este ha sido sostenido en el tiempo y trasciende en cada una de las administraciones que se han sucedido. Luego de la transición hacia la democracia, Chile fue gobernada por cuatro gobiernos de centro-izquierda, y los principios generales de apertura a las exportaciones, la diversificación de la canasta exportadora, la atracción de inversiones y el fortalecimiento de la institucionalidad se han mantenido. 
Creo que la gran virtud de Chile es que, independientemente del gobierno de turno (sin duda hay alguno que puede navegar mejor que otros), hay ciertos principios que no se discuten; uno de ellos es la apertura al mundo y la protección de las inversiones. Chile es uno de los países con más tratados de libre comercio, tiene hoy 22 con 60 países, y es esencialmente exportador. Tomando en consideración que nuestra población es bastante pequeña, la apertura al mundo de nuestra economía ha sido muy saludable, y nos ha permitido resguardarnos de los vaivenes normales que tienen los ciclos económicos en las distintas zonas geográficas. 
Nuestro Gobierno, liderado por el Presidente Piñera, tiene una clara convicción de que el bienestar de los chilenos va por la vía del crecimiento económico, del emprendimiento, de los acuerdos comerciales y del desarrollo empresarial.

F.F.S.: Estratégicamente, Chile está posicionado en una situación muy interesante para el entorno español, que aún no ha conseguido realmente una penetración en el Pacífico. ¿Qué puede aportar Chile en este sentido?
M.M.: En las próximas décadas, el Pacífico va a ser un motor tan importante como en su momento lo fue Estados Unidos y Europa. Cuando uno analiza la historia del comercio y cuál es la antesala de las inversiones, se da cuenta de que el comercio era básicamente norte-sur; es decir, el norte importaba desde el sur materias primas para desarrollar sus faenas productivas. Hoy en día vemos con bastante interés el surgimiento de China, pero también existe un gran potencial entre los negocios sur-sur, tanto el comercio como las inversiones
Chile ofrece muy buenas alternativas para el empresariado español por varias razones. En primer lugar, es un lugar conocido, con el que ha tenido una larga relación, y donde además existen similitudes culturales. Asimismo, Chile ofrece un marco regulatorio muy estable y bastante simple y dinámico para la gestión del negocio. Es también uno de los países más competitivos de la región para efectuar cualquier labor productiva por parte de los empresarios españoles, que van a poder hacer uso de toda la red de tratados de libre comercio de Chile, para exportar sus productos con ventajas arancelarias a las que, de otra manera, no podrían acceder.
Por último, el Gobierno del presidente Piñera se encuentra empujando de manera muy decidida la concreción de la Alianza del Pacífico, un acuerdo internacional entre México, Colombia, Perú y Chile, para facilitar el comercio en la región y promover inversiones conjuntas con miras al Pacífico y al eje andino en Latinoamérica. 
Cuando los empresarios europeos miran a Sudamérica, suelen fijarse, en primer lugar, en Brasil, por el tamaño del mercado. Dependiendo del mayor grado de conocimiento de la zona geográfica, algunos pueden disgregar mejor la realidad entre los distintos países. Creo que establecer Brasil como centro de operaciones en Sudamérica, teniendo sin duda virtudes como lugar de inversión, puede ser mucho más complejo que Chile, partiendo simplemente por las barreras idiomáticas. 
En mi opinión, Chile puede ser una parte importante de la solución de la crisis económica que vive España en estos momentos. Tenemos la firme convicción de que las pequeñas y medianas empresas son las que salvarán las economías, y estamos orientando todo nuestro esfuerzo en mejorar la competitividad y hacer de Chile un lugar más atractivo para que las empresas españolas puedan venir a invertir.
Seguimos muy de cerca los casos de Singapur o de Hong Kong, países bastante pequeños y que se han posicionado de una manera muy fuerte en Asia. Queremos ser el Singapur de Sudamérica y convertirnos en la puerta de entrada hacia mercados más grandes y complejos, ocupando también nuestro lugar estratégico dentro de Sudamérica.

F.F.S.: Además, estamos comprobando cómo el crecimiento en Brasil y en otros países donde el approach proteccionista es cada vez más intenso se está ralentizando.
M.M.: Efectivamente, dentro de la región hay países que han tomado una orientación mucho más proteccionista. Chile, en cambio, es un país muy abierto, con muy bajas barreras arancelarias y costes de entrada… Por ejemplo, es uno de los pocos países que no protege ciertos sectores, excluyendo a los inversionistas extranjeros, ni tampoco trata de manera distinta a los extranjeros al hacer negocios en Chile. Creemos, y así lo han mostrado nuestros resultados, que la manera de convivir en un mundo que está globalizándose de modo vertiginoso es a través de la apertura comercial. La unión y la estabilidad de Sudamérica van por el lado de las empresas, y no por el de los discursos políticos, que no siempre se traducen en el bienestar de los ciudadanos.

F.F.S.: ¿Cuáles son las dificultades de creación de una empresa en Chile respecto del entorno? 
M.M: Los grandes conglomerados empresariales requieren de muy poca ayuda estatal para iniciar operaciones en otros lugares, ya que cuentan con toda la información disponible, la red, los servicios adicionales para facilitar sus negocios, etc. Sin embargo, existe una gran masa de empresas medianas y pequeñas que está en una posición de internacionalizarse pero que, por desconocimiento o desinformación, no lo hace. Las principales barreras a las que se pueden enfrentar son los costes de hacer negocios, que no solamente están relacionados con los costes económicos derivados de abrir una empresa, sino también con otros no económicos, como las dificultades de acceso a la información. En ese eje, el Comité de Inversión Extranjera, o el Estado de Chile, puede jugar un rol crítico, facilitando la información relevante de manera oportuna y veraz, para tomar decisiones de inversión.
Cuando el inversionista decide visitar el país, nosotros también podemos facilitar una agenda de reuniones, tanto del sector público como privado, que le va a dar una primera impresión sobre cómo se manejan los negocios allí, además de la oportunidad de reunirse con otros empresarios de su misma nacionalidad, que le comentarán cuál ha sido su experiencia. Dependiendo del tamaño de la empresa, los servicios que se les vaya a ofrecer, tanto antes, durante, como de manera posterior a su establecimiento en el país, son distintos.


Entrevista publicada en Executive Excellence nº105 sept13

 

 


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