La tecnología como facilitador

Andrew McAfee y Erik Brynjolfsson

Además de profesores e investigadores en MIT y Stanford, respectivamente, Andrew McAfee y Erik Brynjolfsson son autores y coautores de numerosos libros sobre la integración de las máquinas y la digitalización con el potencial humano. Después de varios éxitos editoriales juntos, entre ellos: The Second Machine Age, McAfee prepara su próximo título: The Geek Way, que verá la luz en 2023. Ambos conversaron sobre el propósito de la tecnología con el cofundador de Thinkers50, Stuart Crainer, en el marco de la Awards Gala de esta plataforma de pensadores de management.

CONTRA LA PERSECUCIÓN DE LAS TECNOLÓGICAS

STUART CRAINER: ¿Cómo ha cambiado la pandemia vuestra perspectiva del mundo y de la tecnología? ¿Desafió fundamentalmente algunas de vuestras ideas?

ERIK BRYNJOLFSSON: La pandemia ha producido la mayor reorganización del trabajo desde la Segunda Guerra Mundial. En una de nuestras investigaciones, descubrimos que en enero de 2020 uno de cada seis estadounidenses trabajaba desde casa. 20 semanas más tarde, lo hacía más del 50%. Cambiamos más en esas 20 semanas que en los cien años anteriores. Hechos como estos refuerzan mi ya fuerte predisposición a creer que las tecnologías digitales han sido increíblemente poderosas y se han universalizado para una gran parte de la fuerza de trabajo.  

182 mcafeeANDREW McAFEE: He experimentado una gran sorpresa con esta pandemia y luego una reafirmación. La sorpresa ha sido la rapidez con la que la economía mundial se ha recuperado y cómo hemos pasado de preocuparnos por dónde iban a encontrar sus próximos trabajos todos esos trabajadores desplazados a preocuparnos por cómo vamos a cubrir todas las vacantes y mantener el ritmo de la demanda, que ha vuelto a resurgir. La gran reafirmación es que la infraestructura tecnológica que hemos construido –y que ha acelerado en pandemia– ha sido vital para superar esta situación. Las grandes tecnológicas todavía se comportan como si sus mercados estuvieran en disputa. Mientras sigan compitiendo, innovando, invirtiendo, produciendo más cosas buenas… no deberíamos sentir tanta preocupación

Creo que el azote a la tecnología está de moda y es popular, y en cierto modo está justificado, pero tenemos que ser críticos con todas las grandes concentraciones de poder, no solo con las grandes empresas tecnológicas. La pandemia demostró lo fundamental que ha sido esta infraestructura tecnológica. Debemos reflexionar sobre esa persecución tecnológica. 

Estar atentos a todas las grandes concentraciones de poder es categóricamente distinto a decir que tenemos que romper con todas ellas. Uno de mis colegas, el economista del MIT David Autor, compartió conmigo un pensamiento muy interesante sobre lo que está pasando. Me explicó que las empresas de tecnología todavía se comportan como si sus mercados estuvieran en disputa. Y, mientras eso sea así, no debería sentirme tan preocupado por los grandes y malvados “monopolios” tecnológicos. Mientras sigan compitiendo, innovando, invirtiendo, produciendo más cosas buenas… esa concentración preocupa mucho menos.

E.B.: Debemos estar muy vigilantes. Algunos de los fundamentos económicos tienden mucho más hacia el tamaño y la escala que en el pasado. Antes había economías de escala en el acero y el petróleo, pero las tecnologías digitales tienen altos costes fijos y costes marginales casi nulos. No se puede conseguir mucha más economía de escala que eso. Además, hay efectos de red –o como algunos economistas llamamos “economías de escala por el lado de la demanda”–, donde cuantos más usuarios, más valor se crea. También está surgiendo un nuevo tipo de economías de escala basadas en el conocimiento, cuanto más grandes sean estos sistemas fundamentados en el conocimiento mejor funcionan. Los sistemas de aprendizaje automático funcionan mejor cuantos más datos tienen. Por eso, a mayor tamaño, más eficiencia. Está surgiendo un nuevo tipo de economías de escala basadas en el conocimiento. Los sistemas de aprendizaje automático funcionan mejor cuantos más datos tienen. Por eso, a mayor tamaño, más eficiencia

Por el contrario, descomponerlos haría que se destruyesen también algunas de esas eficiencias. El problema está en equilibrar las eficiencias, la innovación y los beneficios de la escala.

Se dice que fue Louis Brandeis (juez del Tribunal Supremo de EE.UU. que dedicó su vida la a la conciliación entre el poder creciente del Estado y la defensa de las libertades individuales y la igualdad de oportunidades) quien declaró: “Podemos tener democracia en este país, o podemos tener una gran riqueza concentrada en manos de unos pocos, pero no podemos tener ambas cosas". Puede sonar un poco extremo, pero… la cuestión es si es posible tener las dos a la vez. 

A.M.: Este es uno de esos temas donde Erik y yo discrepamos. Suecia y los Países Bajos tienen casi la misma concentración de riqueza que Estados Unidos, y nos fijamos en ellos como lugares hacia los que nos gustaría avanzar.

Al margen de eso, tengo una idea loca sobre las grandes tecnológicas que me gustaría compartir y es que provienen de una región geográfica extraordinariamente pequeña, una especie de dos manchas de tierra en la costa oeste de Estados Unidos. No sé si dentro de 10 años el mismo grupo de empresas será tan dominante como ahora, pero aquí va la predicción: en una década, la economía estará tan concentrada y las empresas que estén en la cima, las más grandes, provendrán de esa increíblemente pequeña región geográfica. Mi próximo libro trata de averiguar lo que está pasando en estos dos pequeños pedazos de propiedades que llevan a estas empresas increíblemente exitosas. ¿Cuál es el encanto allí? 

S.C.: ¿Puedes avanzarnos algo más de ese próximo título? 

A.M.: Se va a llamar Geek porque esa es la característica que define a estas empresas. (NdR.: La editorial Barnes&Noble, responsable de su publicación, ya ha anunciado que se titulará The Geek Way: The Radical Mindset Transforming the Future of Business, y habrá que esperar hasta septiembre de 2023 para poder tener una copia.

Según explica la casa editorial, McAfee explora la mentalidad poco convencional y sorprendente que está revolucionando la cultura empresarial, el liderazgo y el éxito personal, y argumenta de forma persuasiva cómo un nuevo modelo liderado por geeks está instaurando una mentalidad radical que cambia el paradigma de lo que puede –y debe– ser una empresa. 

Para ello, se sirve de la investigación contemporánea en psicología, economía y ciencias del comportamiento, así como de los relatos de primera mano de líderes actuales. Como resultado, McAfee demuestra que estos frikis están tomando el control de la economía, sin seguir las reglas de la era industrial, ni sus jerarquías ni formas de pensar burocráticas. Estos geeks tampoco comulgan con los prin-cipios que se predican en las escuelas de negocios, sino que se han dedicado a abordar los negocios como lo haría un geek: a través de prueba-error, igualitarismo y de test de estrés a las ideas mediante grupos, en lugar de confiar en los instintos de un jefe en particular”).

EE.UU., CHINA, EUROPA: UN TRIÁNGULO DE LA INNOVACIÓN DESIGUAL 

S.C.: Las empresas tecnológicas chinas, según cuenta Amy Webb, están más dispersas que en los Estados Unidos. ¿Qué papel creéis que va a jugar China? 

182 erikE.B.: Pasé algún tiempo en China y es angustiante ver el nacionalismo y el antiamericanismo que se está gestando en ese lugar, como también lo es el clima antichino que he visto en líderes y autoridades militares de Estados Unidos. Igualmente, me resulta decepcionante que Europa se quede un poco al margen de esto. Parece que fuera una batalla entre dos países. Ambos tienen una escala enorme y unas infraestructuras tecnológicas increíbles. Nuestro amigo Kai-Fu Lee escribió un gran libro sobre esto, AI Superpowers. Como economista, sigo pensando que debería ser un beneficio que un país desarrolle una mejor cura para el cáncer o una mejor forma de suministrar bienes y servicios. Es algo de lo que todos podemos beneficiarnos y hay externalidades positivas de ello, pero obviamente no lo serán si esas mismas tecnologías son impulsadas hacia usos militares.

Siempre que viajo a Europa, veo gente increíblemente inteligente. Las universidades son simplemente geniales y hay mucha innovación. Pero creo que la cultura, las normas y la infraestructura no están ahí para escalar con el tipo de financiación y redes de capital riesgo que han funcionado muy bien en Estados Unidos y ahora en China.

A.M.: Debemos preguntarnos por qué no. Europa es una región muy poblada y rica, con grandes instituciones en muchos aspectos. Como dice Erik, no hay escasez de talento en absoluto; pero cuando miras la lista de las mayores empresas europeas, la primera que podríamos llamar “empresa tecnológica”, está bastante abajo en esa lista.  

El ecosistema de startups en Europa está mejorando, como en todo el mundo. Y Europa se mantiene, en el mejor de los casos, en un tercer puesto bastante lejano. Hace un tiempo escribí un artículo para Financial Times sobre el proyecto de reglamento propuesto para la IA en Europa, y lo puse como ejemplo de lo que no se debe hacer. Creo que acabará obstaculizando la innovación e impulsando mucha actividad fuera de la UE. 

S.C.: La excepción a esto quizá sea la mencionada Escandinavia, donde realmente tienen un historial de desarrollo de empresas de mil millones de dólares. Por ejemplo, en Dinamarca se ubica el tercer mayor clúster de robótica del mundo. Así que hay excepciones, pero tienden a ser mucho más pequeñas y bastante aisladas. Andy lanzaba su predicción hace unos minutos y sé que tú, Erik, has apostado a que la productividad de Estados Unidos aumentará en la próxima década, ¿verdad? 

182 the2machineE.B.: Durante mucho tiempo, hemos sido optimistas sobre lo que la tecnología puede hacer, pero subestimamos algunas predicciones cuando escribimos The Second Machine Age. En ciertos aspectos, la tecnología se ha elevado aún más. Mi buen amigo Bob Gordon ha sido siempre un escéptico de la tecnología. Su pensamiento es brillante, pero no estamos de acuerdo sobre el futuro del crecimiento de la productividad; así que decidimos hacer una apuesta, animados entre otros por Andy y por el economista Alex Tabarrok. Yo aposté a que el crecimiento de la productividad superaría las proyecciones de la oficina presupuestaria del Congreso (tres décimas más de punto porcentual extra en los próximos 10 años).  

La razón por la que soy tan optimista es, en parte, porque durante la pandemia hemos digitalizado las cosas mucho más rápido. No me refiero solo a la IA, sino también a aspectos como la energía solar, la fusión, la biotecnología, por supuesto, y todo lo que se ha conseguido con las vacunas ARNm. Ha sido mucho más impresionante de lo nosotros hubiéramos esperado. Por último, existe el concepto de la curva J de productividad, que consiste en que históricamente estas grandes tecnologías –ya sea la máquina de vapor o la electricidad o la IA– tienen inicialmente un período de calma, en el cual las empresas se están reinventando y no ven ganancias inmediatas de productividad; pero luego, una vez que esos procesos se han reinventado, el aumento supera incluso lo esperado. Mi análisis sugiere que hemos pasado por el fondo de esa depresión y que estamos entrando en la fase de recuperación durante los próximos cinco a diez años.

MENOS SESGOS QUE LOS HUMANOS

S.C.: Erik, eres senior fellow del Stanford Institute for Human-Centered A. ¿Qué es la Inteligencia Artificial, si no está centrada en el ser humano? 

E.B.:  Nunca antes la IA había tenido un impacto tan grande en nuestra vida. Durante la mayor parte de los últimos 30 años, la IA estaba bien para pensar en el laboratorio, pero hoy está teniendo un efecto de primer orden en decisiones vitales, por ejemplo: en quién obtiene la libertad condicional o no, en quién consigue un trabajo, en si los salarios de ciertos tipos de trabajadores o habilidades descienden o no... Por eso es un error ignorar las implicaciones sociales y económicas. 

Soy optimista sobre la posibilidad de que la IA tenga menos prejuicios que los humanos

Hablamos de una concentración de la riqueza y del poder; y es el momento de pensar hacia dónde queremos que vaya la tecnología. ¿Podemos diseñar una IA sin sesgos incorporados? Creo que la respuesta es sí. De hecho, soy optimista sobre la posibilidad de que la IA tenga menos prejuicios que los humanos. También creo que podemos dirigir la tecnología de manera que cree una prosperidad ampliamente compartida. Podemos, y debemos, pensar en cómo la IA y otras tecnologías pueden utilizarse para generar beneficios más amplios. 

S.C.: Por lo tanto, ¿se está convirtiendo la tecnología en algo más centrado en el ser humano o se ha desarrollado la aspiración de estar más centrada en el ser humano?

Andrew McAfee(MIT Sloan), DLD Munich Conference 2022, Europe’s big innovation conference, Gasteig, Rosenheimerstrasse 5, 81667 Munich, May 20–22, 2022. Free press image © Dominik Gigler for DLD / Hubert Burda MediaA.M.: Permíteme decirlo de una manera un poco diferente. Estoy de acuerdo en que algunas investigaciones han puesto de relieve estas cuestiones sobre el sesgo de las decisiones importantes en nuestra sociedad, y Erik mencionó algunas. Creo que es entre tonto y miope, además de poco ético, examinar solo una forma de tomar esa decisión. Debemos analizar cómo estamos tomando esas decisiones actualmente y averiguar cómo hacerlo mejor. Creo que ese es el marco ético adecuado para este tipo de cuestiones.

Ahora mismo lo que hacemos básicamente con estas decisiones socialmente importantes es entregarlas a supuestos expertos humanos que tienen muy buen juicio y mucha experiencia. Hay una cantidad desbordante de investigación y la evidencia apunta abrumadoramente al hecho de que si tienes que elegir entre uno de esos, digamos no corruptos, sino expertos humanos, frente a incluso un simple algoritmo, deberías tomar el algoritmo; nada más que eso. Pero no tenemos que dejar de investigar y mejorar nuestros algoritmos. Yo añadiría que también hemos de seguir comparándolos con nuestro statu quo actual y comprobar si lo que estamos haciendo es mejor. Y es algo que ya estamos haciendo. Hemos aprendido que podemos influir en aquello que nos importa como sociedad, apoyándonos un poco más en la tecnología.

E.B.: De hecho, Andy tiene un nuevo y sorprendente trabajo de investigación en el que ha descubierto que los jueces son más propensos a dictar sentencias más duras a las personas con ciertos rasgos faciales, y ha eliminado la raza y las otras métricas tradicionales. Pero incluso más allá de eso, los algoritmos pueden identificar los sesgos que tienen los jueces humanos.

A.M.: Los seres humanos somos increíbles, pero pensar que somos criaturas imparciales o fiables o coherentes, es algo simple y equivocado. Tenemos que alejarnos de eso

S.C.: ¿Qué tecnología os entusiasma en este momento? 

A.M.: Estoy increíblemente emocionado con la revolución de la computación cuántica. No va a ocurrir mañana, pero sí dentro de una década. En el artículo que escribí para HBR junto con un físico del MIT llamado Bill Oliver y con mi colega Jonathan Ruane, hablamos sobre la revolución de la computación cuántica que va a suceder, con un calendario incierto. En este momento, no conozco lo suficiente como para concluir si debería estar emocionado con la Web3 y la revolución criptográfica que se está gestando, pero algo está sucediendo y quiero aprender lo suficiente para saber si debo ser súper optimista al respecto.

182 BrynjolfssonE.B.: Estoy entusiasmado por los avances de la fusión que están haciendo mis amigos del MIT y con las vacunas ARNm y la capacidad de hacer análisis de plegamiento de proteínas y de mejoras biotecnológicas. Y, sobre todo, me fascina la tecnología de aprendizaje profundo a la vieja usanza. No sé si ya está pasada de moda, pero lleva una década funcionando y no creo que haya nada en la Tierra que sea más importante que resolver la cuestión de la inteligencia, y estamos haciendo grandes progresos en eso. Apenas hemos arañado la superficie, y esa es la razón por la que estoy tan centrado en la IA actualmente. 

Resulta muy gracioso que el aprendizaje profundo sea considerado como la vieja escuela. Esa fue la tecnología que nos permitió resolver el plegamiento de las proteínas, que ha sido un reto profundo para la biología durante 50 años

A.M.: Resulta muy gracioso que el aprendizaje profundo sea ahora considerado como la vieja escuela, ¿verdad? Pero esa fue la tecnología que nos permitió resolver el plegamiento de las proteínas, que ha sido un reto profundo para la biología durante 50 años, y que un ordenador lo ha clavado. ¡Hagamos más de eso! 


Andrew McAfee, codirector de la Initiative on the Digital Economy y científico principal de investigación en el MIT Sloan School of Management, y Erik Brynjolfsson, senior Fellow del Stanford Institute for Human-Centered AI (HAI) y director del Stanford Digital Economy Lab. 

Entrevista publicada en Executive Excellence n182, octubre 2022.

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