La ética empresarial en los mercados financieros

Ética y mercados financieros puede parecer un binomio de difícil convivencia, sobre todo si tenemos en cuenta los precedentes de los últimos 20 años. El estallido de la burbuja .com, en el año 2000, daba el “pistoletazo de salida” a una concatenación de sucesos convulsos tanto a nivel micro como macroeconómicos que nos trasladan a una actualidad cuanto menos agitada.

Pero esos últimos coletazos del “crack tecnológico”, junto con la crisis Argentina, no hacían presagiar el siguiente estallido que se avecinada solo pocos años después…, la burbuja inmobiliaria americana o crisis subprime, consecuencia en parte de una política monetaria contractiva acelerada (los tipos de interés casi se triplicaron en tres años, pasaron del 2% al 5,75% tras un largo periodo de expansión). 

Sin embargo, el ingente porcentaje que el crédito suponía dentro de los balances de las grandes entidades financieras, tendería a mutar hacia otras partidas de mayor riesgo dado el incremento de tasas de morosidad, erosionando las cuentas de resultados hasta llevar a la quiebra, rescate o nacionalización a muchas de ellas (New Financial Corporation, Fannie Mae, Freddie Mac, Bear Stearns, Lehman Brothers, AIG, etc.). Pronto, esa falta de liquidez produjo un efecto contagio hasta cruzar el Atlántico, materializándose en intervenciones estatales de renombre como Northern Rock o HBOS en Inglaterra, Fortis en Luxemburgo, Dexia en Bélgica, Hypo Real Estate en Alemania, o la quiebra estatal de Islandia entre otros ejemplos. 

Dicho proceso integrador del sector bancario internacional, aderezado con la llamada guerra de divisas presente desde el año 2010 (mediante la cual, varias economías tomaron medidas para frenar la pérdida de competitividad de sus exportaciones), así como las distorsiones geopolíticas de la actualidad (Rusia–Ucrania–UE), crean un caldo de cultivo óptimo para plantearnos varias preguntas claves: ¿Hasta qué punto las entidades financieras han sido corresponsables de dicha situación?, ¿cuál ha sido el grado de implicación?, ¿hay otros responsables?, ¿qué ha fallado en el sistema?

Si bien distribuir fielmente el porcentaje de culpa resulta una tarea no exenta de cierta subjetividad, si hay tres actores principales que, de manera casi proporcional, se reparten el 90% de dicha responsabilidad: entidades financieras, clientes y organismos reguladores. La más que probable falta de ética o comercialización indiscriminada de productos financieros, la adquisición de los mismos en un entorno idílico de tipos de interés que propiciaba el endeudamiento descontrolado de familias, así como la ausencia de control o supervisión tardía de los reguladores, ha derivado en una “tormenta perfecta” de la que todavía no solo no hemos salido, sino que parece pueda solaparse con una nueva amenaza: la crisis de deuda. 

Si algo deberíamos sacar en claro desde la perspectiva de inversor final, es la necesidad de contar con una formación y/o conocimiento adecuado de los productos financieros como paso previo a cualquier contratación. Esta es sin duda la mejor protección del inversor frente a cualquier agente “distorsionador” externo que puede derivar en resultados inesperados, algo que exige ahora más que nunca, una revitalización de dicho binomio ética–mercados financieros. 

Sin duda, una mejor formación económica y financiera será el mejor activo que una sociedad puede adquirir para “amortiguar” las futuras crisis financieras que sin duda se sucederán. En este sentido, desde XTB, ahora más que nunca, potenciaremos nuestros ya de por sí altos niveles de inversión en desarrollo de productos y tecnología, afianzando nuestra posición de liderazgo dentro del nicho de mercado en el sector financiero internacional, como contraprestación al respaldo de nuestros clientes. Buscando a su vez la diferenciación de nuestros servicios, aportando un valor añadido desde el punto de vista de esa formación sobre mercados financieros que como broker, nadie ofrece en la actualidad.


 Artículo publicado en Executive Excellence nº119 febrero 2015.

Alberto Medrán, director general España, Portugal, Italia y Latinoamérica en XTB.

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