La previsión es la norma

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Mark Esposito en el 14th Global Peter Drucker Forum

Insinuación sobre un cambio radical de la importancia estratégica de los escenarios

De los muchos rayos de luz aparecidos en los últimos años, la capacidad de involucrar sectores públicos y privados en torno a la necesidad de pensar sobre el futuro se está convirtiendo en algo primordial. Desde los shocks a cualquier tipo de problemas perversos hasta los terremotos geopolíticos, todos coincidimos en que la previsibilidad está bajo asedio. 

El reto está vinculado con lo poco lineal que parece el futuro y cómo lo mucho que sabemos, o solíamos saber, tiene cada vez menos importancia en términos de futuro. Dicho de otro modo, cuánto de lo que tenemos la esperanza de saber dará forma a la dirección de trayectorias futuras. Es aquí donde un mundo más capaz de responder a los retos, y menos dependiente de las predicciones, puede convertirse en la norma. Un mundo más capaz de responder a los retos, y menos dependiente de las predicciones, puede convertirse en la norma

Esto no se debe al estar, porque sí, en la estela de una era de sofisticación, sino más bien porque nuestra interdependencia global es ahora algo obviamente declarado y ampliamente defendido por todos. Quienes critican los sistemas globales, y quienes los defienden, comparten una base común: hoy convergemos más que en ningún otro momento de la historia. No solo es una aspiración, es un hecho. Pero esta convergencia no ha impedido que seamos cultural y socialmente divergentes, con crecientes focos de tribalismo y localismo, que surgen cada día más.

Esta composición de nuestra economía global ha creado el espacio para una conversación más seria sobre la anticipación del futuro y sus previsiones. Los escenarios, las previsiones y las alternativas de futuro se están convirtiendo ahora en un campo de estudio sólido, donde destacados estudiosos apuestan por la importancia de la orientación estratégica en la alfabetización del futuro.

183 Terence TseEscribimos hace algún tiempo, junto con otros coautores, que la prospectiva empresarial podía considerarse la capacidad de una organización para interpretar los cambios en el entorno empresarial, esbozando y evaluando futuros plausibles en función de esos cambios, para luego utilizar esa información con el fin de obtener una ventaja competitiva sostenible. Gracias a la prospectiva empresarial, las organizaciones pueden reconfigurar su estrategia basándose en el análisis de las oportunidades de negocio que sugieren las posibilidades futuras. 

Como se desprende de esta definición, las previsiones tienen todo que ver con la estrategia y las propuestas de estrategia. Este constructo vive más en el futuro, y en las posibilidades del mañana, que como parte de un conocimiento convencional elaborado a partir de la agregación de datos históricos. En la estela de esta importante alteración de nuestro sentido de la normalidad, el valor de cualquier ejercicio de prospectiva es que analiza sistemáticamente señales de cambio que contrastan, y que hacen que el entorno que intentamos descifrar sea increíblemente errático. 

Para ello, las sintetiza en futuros plausibles que, a su vez, pueden utilizarse para derivar directrices y opciones estratégicas. En otras palabras, descompone la complejidad del mundo en futuras situaciones, que pueden ser anticipadas y ante las cuales podemos prepararnos. Este sentido de la anticipación es especialmente evidente en el campo de las megatendencias o trayectorias futuras, donde la evolución de los acontecimientos a gran escala se pueden observar dentro de curvas o trayectorias hipotéticas. Estos sistemas de anticipación son útiles, a nivel macro, para observar, con  antelación, la dirección de un determinado fenómeno y, con suerte, informar de los cambios en el presente que puedan ser necesarios. Mientras que las previsiones se relacionan con posibilidades del mañana, las tendencias anticipatorias son fiables ventanas hacia el futuro. Pero hay otra tipología de estudios de futuro, que culmina en las opcionesAsí pues, mientras que las previsiones se relacionan con posibilidades del mañana, las tendencias anticipatorias son fiables ventanas hacia el futuro, diseñadas para informar de los cambios en el presente y para ajustar y corregir trayectorias. Pero hay otra tipología de estudios de futuro, que culmina en las opciones.  

Las opciones son futuros plausibles que pueden surgir/ocurrir, pero que no responden bien a la normalización de la frecuencia de los acontecimientos; por eso son frecuentemente inesperadas. Son nuestro mayor aliado en la institucionalización de la imaginación, ya que nos empujan a pensar en un futuro que podría existir pero que aún no existe. Se trata de la especificidad de una visión del mañana que podría inspirar a que aspiremos a ella.  

De hecho, muchos futuros son aspiracionales. Algunos aún más, ya que bordean los límites los “moonshots” e ideas radicales, desafiando el statu quo e imaginando un mundo mucho más allá del techo de aquello que creemos posible, empujando a la creación de un futuro que puede estar tremendamente distante de donde hoy estamos.Las opciones son futuros plausibles que pueden surgir/ocurrir, pero que no responden bien a la normalización de la frecuencia de los acontecimientos; por eso son frecuentemente inesperadas

Todos estos son elementos de un universo de referencia más amplio donde el futuro se convierte en un conjunto, maleable y construible, de posibilidades y donde el cielo es el límite y, aun así, incluso este puede ser traspasado. Esta adquisición (alfabetización) de conocimiento sobre el futuro nos llega en un momento vital donde generalmente parece aceptarse que biografía no equivale a destino. Enfrentados a los mayores desafíos a los que se ha enfrentado la humanidad, de una escala e impacto nunca antes presenciados, esta generación necesita abrazar la idea del futuro con sentido de activismo y diseño. 

Al explorar los matices entre las herramientas de la prospectiva, descubrimos que el futuro tiene mucho más que ver con la discusión de qué tipo de sociedad queremos llegar a ser, que con esa posición pasiva de quien observa, sin participar, cómo se desarrolla el mundo. 

"Bienvenidos a lo nunca normal" puede ser el verdadero mensaje de este breve ensayo, y bienvenido a la era donde aquel capaz de dominar las habilidades de previsión y prevea el futuro dominará el mundo y sus perspectivas. Ha llegado el momento de pasar al otro lado de la estrategia, donde la prospectiva se convierte en el faro de la forma más pura de pensamiento estratégico. Celebrémoslo.


Dr. Mark Esposito, profesor de Estrategia y Economía en Hult International Business School y senior advisor del grupo Strategy& de PwC; y Dr. Terence Tse, profesor de Finanzas en Hult International Business School. Coautores de The AI Republic y de Understanding How the Future Unfolds.

Artículo publicado en Executive Excellence n183, diciembre 2022.

 

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