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Tomar decisiones cuando la tecnología acelera y la ética marca

(Tiempo estimado: 11 - 22 minutos)
Mesa de ponentes
Resumen en 2 minutos

La IA no elimina la responsabilidad humana. Al contrario, la hace más exigente. En un mundo donde la tecnología acelera, el liderazgo que no puede automatizarse —ético, crítico y consciente— se convierte en una ventaja estratégica decisiva. La cuestión ya no es solo cómo decidimos, sino quién decide, con qué criterios y con qué consecuencias.

Desde la perspectiva del investigador de Harvard Mathis Bitton, la IA debe entenderse ante todo como una herramienta para gestionar la complejidad creciente de organizaciones y sociedades. Frente a modelos tradicionales basados en la centralización y la externalización, defendió el potencial de la IA para empoderar a instituciones locales y facilitar nuevas formas de inteligencia colectiva, siempre que se utilice como agregador de preferencias y no como sustituto del juicio humano.

El catedrático Peter Kirchschläger introdujo en el debate la dimensión ética: los sistemas de IA, o “sistemas de bases de datos”, no son neutrales ni buscan la verdad. Es fundamental hacer explícitos los marcos éticos desde los que se toman decisiones e integrar principios de derechos humanos en todo el ciclo de vida de estas tecnologías. Su propuesta: combinar responsabilidad humana, transparencia y regulación internacional efectiva.

Liesje Meijknecht, socia de McKinsey, aportó una mirada desde el management y el análisis de personas. Reconoció el valor predictivo de los datos en decisiones sobre talento, pero advirtió contra su uso acrítico. En su opinión, la clave está en categorizar decisiones: automatizar aquellas de bajo riesgo y reservar tiempo, deliberación y diversidad de perspectivas para las que realmente importan. Decidir menos, pero decidir mejor.

El debate se intensificó al abordar riesgos como los deepfakes y el potencial desestabilizador de la desinformación, capaces de destruir carreras, empresas o incluso países en cuestión de horas. Para los ponentes, estos riesgos están forzando un punto de inflexión global en torno a la regulación y la rendición de cuentas. Cómo lograr que ambas cosas no frenen la innovación fue otra de las controversias.


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