Humor: patrimonio de los inteligentes

Humor: patrimonio de los inteligentes

En el mundo actual de la empresa hay una creencia que es un gran error: “Tenemos que ser –y parecer– serios todo el tiempo si queremos que nos tomen en serio. Esta equivocación es en gran parte responsable de que las organizaciones no creen contextos en los que los profesionales den lo mejor de sí mismos.

La razón quizá sea que no todo el mundo tiene sentido del humor ni es capaz de crearlo, cuando se sabe que los efectos positivos del mismo son increíbles. Tal vez por ello el 98 por ciento de los altos directivos prefieren empleados con sentido del humor y un 84 por ciento creen que estos hacen un mejor trabajo.

Naomi Bagdonas, profesora de Stanford asegura que “el humor es la superpotencia de los negocios”; y más precisamente ahora que seguimos en la larga travesía de esta tediosa y dolorosa pandemia, donde nos vemos obligados a trabajar en remoto y cuando una gran parte de los trabajadores reconocen haber tenido problemas psicoemocionales como consecuencia de la misma. De pronto se han visto aislados de su familia, colegas y relaciones externas, por lo que es el momento de tomarnos “el humor, en serio”.

En este nuevo mundo de trabajo remoto, donde rara vez vemos a nuestros colegas en persona, o de cintura para abajo, las investigaciones revelan que el humor es una de las fuerzas o armas más poderosas que tiene una organización y sus líderes para construir una conexión genuina, bienestar y seguridad entre nuestros colegas y compañeros. Si les apetece profundizar en el tema les recomiendo el libro “Humor, seriously: whay humor is a secret weapon in business and life” (Humor, en serio: por qué el humor es un arma secreta en los negocios y en la vida y cómo cualquiera puede aprovecharlo, incluso tú) de Naomi Bagdonas y Jennifer Aaker.


El humor es una de las fuerzas o armas más poderosas que tiene una organización y sus líderes para construir una conexión genuina, bienestar y seguridad entre nuestros colegas y compañeros


Aunque parezca lo contrario, existe una estrecha relación entre humor y liderazgo, entre humor y productividad o entre humor y bienestar. Según McKinsey, está demostrado que los líderes con sentido del humor son vistos como un 27 por ciento más motivadores y admirados, sus empleados están un 15 por ciento más comprometidos y sus equipos tienen más del doble de probabilidades de resolver un desafío o reto profesional. En la misma dirección, debemos resaltar que en nuestro líderes y entornos de trabajo hay demasiado dominio por la creación de ansiedad y miedo, y no lo suficiente por la motivación, el disfrute, la diversión, el humor y inspiración. Necesitamos líderes que se rían, cuenten chistes y dirijan inspirando, en lugar de asustar a la gente; además, le subrayo algo que ya conoce: es gratis. Sin embargo, está demostrado que la hora del día o la hora de la semana que las personas menos disfrutan con su trabajo es cuando están con su jefe. Una lástima ¿no cree?

Hasta tal punto estoy convencido de que el humor es importante que, a lo largo de mi carrera profesional, en la que posición de mi cargo tenía que hacer la última entrevista para incorporar candidatos que habían pasado todas las pruebas del proceso de selección y que, por supuesto, aspiraban, a lo largo de su trayectoria a liderar equipos y yo siempre les pedía al final de mi entrevista que me contaran un chiste. Muchos de los que no sabían contar un simple chiste nunca se incorporaron a mis equipos. No quería contratar a gente que no supiera manejar el humor como un elemento fundamental en su trabajo; porque la gente con humor, la gente positiva, crea entornos agradables.

Los expertos comienzan a hablar de la “neurociencia de la risa”, porque cuando nos reímos nuestro cerebro libera una serie de hormonas realmente gratificantes. Cuando nos reímos en el trabajo, no solo nos estamos divirtiendo, estamos sirviendo un poderoso cóctel de hormonas que literalmente puede cambiar nuestra química cerebral, en el acto. Las investigaciones muestran que reír tiene efectos incomparables en nuestra neuroquímica y comportamientos. Cambiamos la química de nuestro cerebro para que esté más preparado para el contacto, la conexión, sea creativo e ingenioso y más resistente al estrés. En consecuencia, cuando nos reímos juntos, nuestros cerebros se activan con las mismas hormonas al mismo tiempo, lo que nos indica que confiemos más entre nosotros y hagamos esas interacciones bidireccionales más memorables y emocionales.


Los expertos comienzan a hablar de la “neurociencia de la risa”, porque cuando nos reímos nuestro cerebro libera una serie de hormonas realmente gratificantes


Por ejemplo, la liberación de oxitocina impulsa a nuestros cerebros a crear vínculos emocionales, a confiar más los unos en los otros… a tener mejor “rollo”. Esto explica por qué la oxitocina también se libera cuando las personas tienen relaciones sexuales o cuando las madres dan a luz; ambos momentos en los que, evolutivamente hablando, nos beneficiamos de sentimientos de cercanía y confianza con la persona involucrada, algo que incluso sucede si la relación es nueva.

Pero el humor también afecta a nuestra memoria al inundar nuestros centros de recompensa con dopamina. El humor nos involucra más en el momento y nos ayuda a recordar más contenidos después de un hecho. En un estudio, los investigadores encontraron que las personas que vieron un clip de una película humorística antes de realizar una prueba de memoria a corto plazo recordaron más del doble de información que las de un grupo de control.


El humor nos involucra más en el momento y nos ayuda a recordar más contenidos después de un hecho


Siempre he tenido una máxima en mi carrera: la actitud mental positiva determina nuestro éxito” en la empresa y en la vida. La actitud mental positiva nos anima y estimula a los de nuestro alrededor y da cabida al humor como elemento clave.

Ser positivos depende solo de nosotros mismos. Cada directivo, cada profesional, o cada persona, al levantarse por las mañanas, debe plantearse ¿por qué puedo alegrarme hoy? Seguro que tiene muchas razones; pero si un día no le surgen a “bote pronto” estas razones, debe buscarlas o inventárselas. De no ser así, es mejor que ese día haga “novillos” y no vaya a trabajar, porque ahorrará dinero a su empresa y sus colaboradores se lo agradecerán. A la gente le gusta la gente optimista y con humor: ¿a quién le gusta salir a cenar o a divertirse con alguien que emana pesimismo? En los años ochenta, los jóvenes de entonces acuñaron la expresión “mal rollo”, extendida luego con alcance intergeneracional, para referirse a esa actitud conformadora de un ambiente negativo frente a las cosas y las situaciones. Si eliminamos las connotaciones de irreflexión o “pasotismo” con que a veces se le asocia, el “buen rollo” es un indicador de un clima favorable a la positividad y el humor.


La actitud mental positiva es contagiosa y despierta pasión. Si el directivo no ve las cosas de esa manera ninguno de sus colaboradores lo hará por él


Además, le diré que la actitud mental positiva es contagiosa y despierta pasión. Si el directivo no ve las cosas de esa manera ninguno de sus colaboradores lo hará por él, y su liderazgo estará herido de muerte. Esa actitud es fundamental para potenciar nuestros puntos fuertes y blindar nuestras debilidades, así como los de quienes trabajan y colaboran con nosotros. En definitiva, la actitud mental positiva es una victoria personal, en gran parte, responsable de nuestro propio éxito profesional y felicidad personal.

Lo importante a recordar es que estamos programados para responder al humor de maneras que nos beneficien a nosotros y a la cultura de nuestro equipo. Los líderes debemos comprender que el humor no es solo por diversión, aunque es muy divertido; sino que también es una habilidad de liderazgo fundamental, como la comunicación, el autoconocimiento, etc. para “que la gente quiera hacer aquello que debe de hacer”. Pero es verdad, no todos tenemos sentido del humor o capacidad de crearlo; pero, como otras cosas en la vida, el humor también se puede entrenar, y merece la pena hacerlo. ¡Ah! y recuerde que, como suelo decir, “el humor es patrimonio de los verdaderamente inteligentes”.


José Manuel Casado González, socio de 2.C Consulting.

© Imágenes: Apertura de Brooke Cagle on Unsplash e interior de 30daysreplay Germany on Unsplash.

Artículo publicado en diciembre de 2021.

 

 

 

 

 

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