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El mundo a través de la demografía, con Rafael Puyol

04 de Marzo de 2024//
(Tiempo estimado: 8 - 16 minutos)
demografía mundial

¿Es posible maximizar las oportunidades que ofrece el cambio demográfico? La demografía ha pasado de ser una disciplina relativamente desconocida en el pasado a convertirse en algo fundamental para saber lo que nos depara el futuro. “Sin duda, algunas de las cuestiones que aborda están en la base de todos los procesos que tienen que ver con el desarrollo económico y social de nuestras sociedades”, afirma el demógrafo y catedrático emérito de la Universidad Complutense, Rafael Puyol, quien fue el ponente invitado en el ciclo de eventos “Diálogos AEDRH”. Unos diálogos que pretenden –en palabras de Jesús Torres, presidente de la Asociación Española de Directores de Recursos Humanos (AEDRH)– “proporcionar una visión estratégica que nos permita anticipar cómo los acontecimientos globales pueden impactar nuestro trabajo a largo plazo, incluida la procedencia de futuros colaboradores”.

Durante la conversación, dirigida por Alfonso Jiménez, presidente del Consejo Asesor de AEDRH, se abordaron las tendencias de natalidad y mortalidad, la migración internacional, el envejecimiento de la población, la situación demográfica de España, el talento senior y otras cuestiones de interés vincualdas con esta disciplina. Estos fueron, a modo de síntesis, algunos de los aspectos comentados:

ALFONSO JIMÉNEZ: En el pasado se temía que los recursos del mundo se agotasen debido a una explosión demográfica. ¿Cómo está evolucionando la población del mundo en este momento?

RAFAEL PUYOL: Si bien la tasa de crecimiento ha disminuido (menos del 1% de crecimiento anual), no se ha reflejado en las cifras absolutas. La población global ha seguido creciendo debido a la inercia demográfica y continúa al alza. A nivel global, la tasa de crecimiento anual ha caído por debajo del 1%, pero la población sigue aumentando en términos absolutos. En noviembre del año 22, llegamos a los 8.000 millones, pero habrían sido muchos más aplicados a la población actual si hubiéramos mantenido la tasa del 2,1% de crecimiento anual de los años 60. Por lo tanto, crecemos con menos intensidad. Se puede decir que ha habido una desaceleración; pero, todavía, en términos absolutos, la población sigue al alza.Dos tercios de la población mundial vive en territorios en los que ya no se produce la renovación de las poblaciones

A.J.: Entiendo que esa desaceleración del crecimiento se atribuye principalmente a una disminución de la natalidad. ¿Cuál es el estado de la natalidad a nivel global?

R.P.: Muy poca gente sabe que dos tercios de la población mundial vive en territorios en los que ya no se produce la renovación de las poblaciones. Si para renovar se necesitan 2,1 hijos por mujer en edad de procrear, hay ya muchos países en todas partes cuya tasa de fecundidad está por debajo. La desaceleración de la natalidad ha sido espectacular.

En 1950 nacían en el mundo una media de 5 hijos por mujer, la media actual es de 2,3 a nivel global, y de 1,18 en España. Y esta desaceleración va a continuar.En 1950 nacían en el mundo una media de 5 hijos por mujer, la media actual está en 2,3 a nivel global, y de 1,18 en España. Y esta desaceleración va a continuar

A.J.: ¿Y cómo está la mortalidad? ¿Qué efecto ha podido tener la pandemia sobre esta tasa?

R.P.: En cuanto a la mortalidad, hay una buena y una mala noticia. La buena es que la esperanza media de vida al nacer está mejorando en todas partes, situándose en torno a los 70 años, lo que representa un crecimiento bastante significativo desde los años 50 del siglo pasado. Sin embargo, lamentablemente, este crecimiento no ha sido constante, ya que ha habido episodios en los que la curva ha descendido. Por ejemplo, durante la epidemia del SIDA en África, la curva experimentó un descenso. También en los países de la órbita soviética tras la desmembración de la antigua URSS y la profunda transformación social que llevó aparejada, resultando en un aumento de los niveles de mortalidad. Además, en los últimos dos años, la esperanza media de vida ha vuelto a decrecer con la llegada del COVID-19. A pesar de estos retrocesos, la tendencia general es que se ha recuperado y se espera que continúe creciendo.

En algunos países, especialmente en el caso de las mujeres, que suelen vivir más que los hombres, la esperanza media de vida ha alcanzado los 86 años, como es el caso de España. Mientras que los varones tenemos una esperanza de vida de alrededor de 81 años. No podemos olvidar que ya ha nacido la generación cuya esperanza media de vida se proyecta hasta los 100 años.

Cada día aumenta el número de personas que llegan a los 70, 80 y 90 años, e incluso hemos creado una nueva categoría denominada "supercentenarios", personas que tienen 110 años o más.La esperanza media de vida muestra un crecimiento positivo, pero el envejecimiento de la población contribuye al aumento absoluto de los fallecimientos

Aunque la esperanza sigue creciendo con algunos altibajos, la mala noticia es que, debido principalmente al envejecimiento de la población, el número absoluto de fallecimientos está en aumento. Por lo tanto, aunque la gente viva más tiempo, también hay más personas falleciendo en comparación con períodos anteriores. Esto puede parecer una paradoja, pero es el resultado de los procesos de envejecimiento.

En resumen, la esperanza media de vida muestra un crecimiento positivo, pero el envejecimiento de la población contribuye al aumento absoluto de los fallecimientos.

A.J.: ¿Y cuál es la situación en lo referente a movimientos migratorios?

R.P.: Hay tres características que definen las migraciones internacionales en la actualidad. En primer lugar, los flujos han experimentado un crecimiento significativo en los últimos años. En segundo, las migraciones se han globalizado, con muchos países que ahora son inmigratorios, de tránsito o ambas cosas al mismo tiempo, como es el caso de España o Marruecos. La tercera característica es que, a pesar de estas dinámicas, el porcentaje de emigrantes internacionales en el mundo sigue siendo relativamente bajo en comparación con la población total mundial. Aunque la percepción general podría sugerir una explosión migratoria, las estadísticas muestran que actualmente solo el 3,6% de la población mundial se encuentra en esta situación.

Comparando esto con la primera gran oleada migratoria del siglo XIX y principios del XX, donde el porcentaje afectado llegó al 8%, observamos que el contexto actual es menos significativo en términos relativos. Sin embargo, en términos absolutos, el número de migrantes ha aumentado considerablemente.Aunque la percepción general podría sugerir una explosión migratoria, las estadísticas muestran que actualmente solo el 3,6% de la población mundial se encuentra en esta situación

Estimo que las migraciones aún se encuentran en una fase inicial y preveo que se intensificarán en el futuro, especialmente aquellas procedentes de África, el continente que experimentará el crecimiento absoluto más fuerte. Las migraciones africanas, especialmente las subsaharianas, probablemente serán prioritarias en el futuro inmediato. Por otro lado, es posible que las migraciones de América Latina disminuyan debido a la situación demográfica de decrecimiento en la región. En Asia, podrían persistir algunos movimientos, pero China, que en el pasado exportó grandes cantidades de población, enfrenta serios problemas demográficos.China podría convertirse antes en un país viejo que rico

En cuanto a China, un país que solía ser el coloso mundial en población, ahora enfrenta dos desafíos demográficos significativos. Primero, no logra renovar generaciones, con una tasa de fecundidad de 1,6 hijos por mujer. A pesar de los intentos de modificar la política del hijo único, la natalidad no se recupera. Su segundo escollo es el rápido envejecimiento de la población, lo que lleva a la afirmación de que China podría convertirse antes en un país viejo que rico. A pesar de su riqueza, el futuro demográfico de China parece estar comprometido, lo que lleva a la conclusión de que es un coloso con pies de barro, siendo estos de naturaleza demográfica.

A.J: Y en Europa, ¿cuál es el escenario?

R.P.: En lo que respecta a Europa, existen tres variables que definen su demografía. En primer lugar, la fecundidad. En la actualidad, ningún país europeo renueva las generaciones de manera significativa. Aquellos con mejores cifras, como Suecia y Francia (con tasas de 1,8 y 1,7, respectivamente), han implementado políticas no tanto de fomento de la natalidad como de apoyo familiar, con repercusiones positivas en las tasas de natalidad. Sin embargo, la media europea se sitúa en 1,5, y varios países, como España (con una tasa de 1,1) e Italia, se encuentran en niveles aún más bajos. Esta baja tasa de natalidad ha llevado a muchos estados europeos a experimentar un crecimiento natural negativo, donde fallece más gente de la que nace anualmente, lo que podría conducir a una disminución de la población si no fuera por la segunda variable, la inmigración. En este sentido, la inmigración se presenta como una bendición para Europa desde una perspectiva demográfica y, probablemente, también desde el punto de vista económico, aunque socialmente plantee desafíos en diferentes grados según el país, siendo más pronunciados en algunas naciones, como es el caso de Francia.El envejecimiento es más una conquista social que un problema exclusivamente. A pesar de los retos asociados (las pensiones, la sanidad, la discapacidad, la dependencia...), también abre oportunidades en el mercado laboral y en el consumo

La tercera variable crucial en el contexto europeo es el envejecimiento. Muchas sociedades ya presentan porcentajes de población mayores de 65 años que superan el 20%. España se sitúa en este umbral, pero conviene hacer dos precisiones sobre cómo abordar el envejecimiento.

Por una parte, es esencial considerar el envejecimiento como una conquista social más que como un problema exclusivamente. A pesar de los retos asociados, como las pensiones, la sanidad, la discapacidad y la dependencia, el envejecimiento también abre oportunidades en el mercado laboral y en el consumo. De hecho, la silver economy es una rama económica en crecimiento.

Por otra, es necesario revisar la percepción tradicional del umbral de los 65 años para definir la vejez. Actualmente, las personas de 65, 70 o incluso 75 años no pueden ser consideradas viejas según estándares contemporáneos. Un estudio japonés destaca que las personas de 70 años hoy equivalen a las de 55 hace dos décadas. Esta perspectiva desafía la noción estadística tradicional de envejecimiento y sugiere que debemos reconsiderar cuándo comienza realmente este fenómeno.Es necesario revisar el umbral de los 65 años para definir la vejez. Debemos reconsiderar cuándo comienza realmente este fenómeno

En conclusión, las tres variables que definen la demografía europea son una baja tasa de natalidad, una inmigración compensatoria que contrarresta el crecimiento natural negativo y un profundo proceso de envejecimiento en la mayor parte de la población. Estas dinámicas demográficas plantean desafíos significativos, pero también oportunidades, y requieren un enfoque más matizado y adaptable a la realidad social y económica actual.

A.J: Y, en términos de la ciencia demográfica, ¿sería lo mismo envejecimiento que longevidad?

R.P.: No, el envejecimiento es un concepto relativo. Aunque la definición que acabo de proporcionar y la matización apuntada pueden contradecir ligeramente esta afirmación, tradicionalmente se considera que una población envejece cuando un determinado porcentaje de la misma supera una cierta edad. Los umbrales clásicos para este criterio son un porcentaje superior al 10% de la población con 65 años o más. Por ejemplo, se cataloga a una población como envejecida cuando el 15% de sus habitantes tiene más de 65 años. Sin embargo, este envejecimiento puede variar en intensidad; en España, ya estamos en un 20%, y regiones como Asturias alcanzan casi el 27% de población de 65 años o más. Otras regiones, como Galicia, Castilla y León y el País Vasco, también experimentan situaciones demográficas complicadas.El envejecimiento es un concepto relativo, ya que depende de los umbrales específicos establecidos para determinar cuándo una población se considera envejecida. La longevidad es un concepto absoluto, representando las edades concretas que alcanza la población

Por lo tanto, el envejecimiento es un concepto relativo, ya que depende de los umbrales específicos establecidos para determinar cuándo una población se considera envejecida. A diferencia de esto, la longevidad es un concepto absoluto, representando las edades concretas que alcanza la población. En el reino animal, hay un límite de longevidad para cada especie, y en el caso de los seres humanos, este límite se sitúa en los 122 años. Aunque existen algunas especies con longevidades superiores y asombrosas, como la ballena boreal que puede vivir hasta 200 años y ciertas tortugas marinas, en comparación con animales comunes como perros y gatos, nuestra esperanza de vida es significativamente más larga.

A.J: ¿Qué podría destacar de España al respecto?

R.P.: España enfrenta cuatro situaciones demográficas singulares. La primera, la bajísima fecundidad, que se presenta como un desafío crítico, con una tasa de 1,18, siendo siete comunidades españolas las que se encuentran por debajo de esta cifra. Asturias, por ejemplo, registra menos de un hijo por mujer, lo cual dificulta la recuperación de la situación demográfica. La implementación de un plan de ayuda demográfica en España sería altamente beneficiosa, aunque actualmente inexistente.Con cinco millones y medio de inmigrantes, que representan el 11% de la población total, España se ha convertido en un país con una inmigración estructural y madura

189 rafael bebeLa tasa de fecundidad de 1,18 se ve agravada por dos rasgos adicionales. Para empezar, el número de mujeres en edad de procrear disminuye cada año, con una pérdida de más de un millón desde la crisis de 2008. Esto implica que las mujeres restantes tendrían que hacer un esfuerzo reproductivo considerable para revertir la situación, lo cual es poco probable. Por último, España lastra un problema de natalidad cada vez más tardía, con una edad media de alumbramiento del primer hijo de casi 33 años. Este factor contribuye al bajo número de hijos por mujer.

La segunda singularidad se refiere a la mortalidad en España, que experimenta un aumento debido al envejecimiento de la población. El crecimiento natural es negativo desde hace años, pero la inmigración ha evitado una disminución demográfica. Con cinco millones y medio de inmigrantes, que representan el 11% de la población total, España se ha convertido en un país con una inmigración estructural y madura. La migración contribuye significativamente a mejorar la fecundidad, ya que uno de cada cinco hijos tiene al menos un progenitor extranjero. Además, la inmigración ha tenido un impacto positivo en el mercado laboral y ha experimentado una integración razonable, siendo España el país con menor nivel de discriminación, según las estadísticas del Eurobarómetro.

Aunque la inmigración ha disminuido durante la pandemia, está recuperándose rápidamente. Sin embargo, se destaca la necesidad de establecer una regulación migratoria mediante una nueva ley que aborde la llegada, la integración, la educación, la vivienda y la salud de los inmigrantes, así como la posible repatriación. La falta actual de legislación al respecto constituye un desafío.

En tercer lugar, el envejecimiento se manifiesta como otra variable distintiva de nuestro país, con una población cada vez más anciana, especialmente en la franja de 80 años en adelante. La mujer se convierte en protagonista de este fenómeno demográfico, ya que, debido a la mortalidad diferencial, la proporción de mujeres supera significativamente a la de los hombres, alcanzando cifras notables en edades avanzadas.España necesita una política demográfica integral que contemplase acciones sobre la natalidad, fecundidad, migración, envejecimiento y despoblación

Finalmente, la cuarta cuestión alude al despoblamiento, a la España vaciada. Revertir esta situación es muy difícil. Se pueden hacer actuaciones puntuales en ciertas partes, corregir situaciones muy críticas, pero resolver el asunto de la España vaciada se antoja complicado. Algunas comunidades sí están tomando medidas y definiendo planes para enfrentar el reto demográfico, pero España necesitaría una política demográfica integral que contemplase acciones sobre la natalidad, fecundidad, migración, envejecimiento y despoblación, y no la tenemos.

La necesidad es aún más acuciante cuando tenemos que prepararnos para vivir una vida de 120 años, con las implicaciones sociales, políticas y personales que esto conlleva. Ha de disponerse de un patrimonio muy importante, especialmente cuando se sale del mercado laboral con 50 y tantos años, y considerar unos impactos empresariales que van más allá de ser objeto de debate, incluso, en los consejos de administración. También hay que adaptar productos y servicios al mercado senior y valorar la relevancia del talento senior en el futuro.

A.J.: ¿Cómo estamos en cuanto a talento senior en España?

R.P.: El mercado laboral español se presenta como un entorno dinámico, donde la baja natalidad de los últimos lustros apunta a una disminución de la presencia de jóvenes en el mismo. Además, se espera una mayor participación femenina, aunque persiste una brecha de género que se prevé que se reduzca con el tiempo. También se proyecta un aumento en la presencia de inmigrantes, manteniendo su firmeza en los próximos años. Por último, se destaca un crecimiento en la actividad laboral de los seniors, especialmente mujeres, observándose un incremento en este grupo de edad.

Sin embargo, a pesar de estas tendencias positivas, subyacen desafíos notables. A partir de los 55 años, las tasas de actividad y empleo comienzan a disminuir, y aunque la participación de los seniors está en aumento, queda un largo trecho para equipararse a los niveles presentes en otros países europeos. La comparación con naciones de la Unión Europea resalta que la situación española, en términos de presencia en actividad y ocupación, está entre las menos favorables.Debemos combatir el "edadismo" laboral, desmintiendo mitos falsos como la competencia directa entre seniors y jóvenes, la falta de productividad en los mayores y la percepción de salarios más altos

Además, debemos combatir, de manera furibunda, el "edadismo" laboral, desmintiendo mitos falsos como la competencia directa entre seniors y jóvenes, la falta de productividad en los mayores y la percepción de salarios más altos. Un cambio en las dinámicas laborales, fomentando el trabajo a tiempo parcial como una estrategia efectiva para la transición hacia la jubilación –un periodo intermedio, part-time, entre la actividad full time y la jubilación definitiva–, podría ayudar a resolver la situación. También es necesario promover la formación tecnológica para los trabajadores seniors por parte de las empresas.

El talento senior es inevitable, dada la situación demográfica del país, pero hay un largo camino por recorrer que exigiría un gran pacto social entre los cuatro grandes interlocutores del mercado laboral: administración, sindicatos, empresas y trabajadores.

En mi opinión, y algo por lo que he sido criticado, la jubilación es un derecho que todo el mundo debe tener, además un derecho a distintas edades en función del trabajo que se haya desempeñado; pero no tendría que ser un deber. Debería existir la posibilidad de que aquellos que deseen y estén en condiciones puedan seguir trabajando después de alcanzar la edad legal de jubilación, siempre y cuando tanto el trabajador como la empresa estén de acuerdo.


Rafael Puyol, demógrafo, catedrático emérito de la Universidad Complutense y presidente de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), en el ciclo de eventos Diálogos AEDRH: “El mundo que viene desde la Demografía”.

Imágenes recurso © Freepik.

Publicado en marzo de 2024.