Verdades demográficas que moldean 2026
En 2026, la longevidad deja de ser un “tema de envejecimiento” y pasa a ser una fuerza sistémica que está reconfigurando la economía, el trabajo, la salud y el contrato social. El reto ya no es predecir, sino adaptarse cuanto antes. Avivah Wittenberg-Cox, autoridad mundial en longevidad, equilibrio generacional y de género, profundiza en esta situación en su reciente newsletter Elderberries, a la luz del último informe de PRB (Population Reference Bureau).
El informe aterriza esa adaptación en cinco “puntos de presión”: los datos (cada vez más valiosos y, a la vez, más frágiles: sin datos desaparece la rendición de cuentas), la salud de la mujer (la mediana edad condiciona la esperanza de vida saludable y sigue infraatendida), el trabajo (IA más envejecimiento: sin rediseño, se pierde experiencia y productividad), el territorio (envejecimiento más despoblación obligan a innovar servicios y comunidades) y los cuidados (sin infraestructura de cuidados, sumar años puede extender vulnerabilidad).
Añadimos a este artículo algunos insights desde la perspectiva europea y nacional, para tener una fotografía completa del estado de la cuestión.
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