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La crisis de la Generación Z, por Rita McGrath

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)
Rita McGrath y la generación Z
Resumen en 2 minutos

La Generación Z atraviesa una crisis marcada por la incertidumbre económica, la deuda y la fragilidad laboral. Nacidos entre 1997 y 2012, ingresan al mercado con un peso financiero récord, alquileres prohibitivos y el lastre de la pandemia, la inflación y ahora el riesgo real de recesión. Muchos viven aún con sus padres y enfrentan un mercado de “baja contratación, bajo despido”, en el que conseguir trabajo no garantiza conservarlo.

Tal y como desgrana la profesora de Columbia Business School, a esto se suma un sesgo generacional: "seis de cada diez empresas reportan haber despedido a recién contratados por falta de motivación o iniciativa, falta de profesionalidad y desorganización", aunque en realidad estos problemas parecen obedecer a estructuras laborales poco adaptadas a su integración.

Siguiendo con su radiografía de la Generación Z, Rita McGrath analiza el desplome del consumo juvenil, antes motor económico: se acabaron los servicios baratos subsidiados y la facilidad del “direct-to-consumer”. "Hoy eligen con lupa en qué gastar, lo que obliga a las empresas a competir en 'arenas', no solo dentro de industrias tradicionales", advierte.

En educación, la apuesta por STEM pierde fuerza frente a la valorización de habilidades humanas: pensamiento crítico, creatividad, comunicación. Universidades y programas como PTECH muestran que la clave será alinear la formación con trayectorias profesionales reales. A pesar de que los retos son enormes, "la ventaja digital nativa de esta generación ofrece oportunidades, siempre que logren identificar dónde desplegar su talento", concluye McGrath.


La Generación Z –nacidos entre 1997 y 2012– está al inicio de su carrera educativa y profesional, preparándose para su incorporación a la universidad y al mercado laboral. Si a esto le sumamos una pandemia global, inestabilidad geopolítica y una recesión, no es de extrañar que la Generación Z esté teniendo dificultades para encontrar su lugar.

La ansiedad por la recesión aumenta

No soy la primera en señalarlo, pero la preocupación por una recesión se vuelve cada día más real y la Generación Z enfrenta presiones financieras sin precedentes que intensifican ese temor. El crecimiento económico se contrajo a un ritmo del 0,3% en el primer trimestre de 2025, mientras que el gasto del consumidor disminuyó en casi 30.000 millones de dólares en mayo, respecto a abril, generando una incertidumbre económica palpable. Según J.P. Morgan, hay una probabilidad del 40% de que la economía estadounidense y mundial entre en recesión para finales de 2025. Aunque inferior a las estimaciones anteriores del 60%, el riesgo sigue siendo significativo.La Generación Z enfrenta presiones financieras sin precedentes que intensifican el temor a la recesión

La singular situación financiera de este grupo hace que una recesión sea aún más preocupante. Según una encuesta de Talker, esta cohorte tiene la deuda personal promedio más alta – con 94.101 dólares–, muy por encima de los millennials (59.181 dólares) y la Generación X (53.255 dólares). La deuda estudiantil es un factor importante: más de un tercio (36%) de los mayores de la Generación Z tenía deuda estudiantil en junio de 2022, en comparación con el 31% de los millennials a la misma edad. El coste de vivienda añaden otra capa de presión, ya que la proporción promedio de los ingresos que se destina al alquiler pasó del 25% en 2000 al 40% actualmente.

Tanto la Generación Z como los millennials más jóvenes fueron golpeados por una combinación devastadora: la pandemia de COVID-19 seguida de la inflación más alta en décadas, en momentos críticos de sus trayectorias financieras. Como resultado, casi la mitad de quienes tienen entre 18 y 29 años viven a día de hoy con sus padres, el nivel más alto observado desde la Gran Depresión. Tanto la Generación Z como los millennials más jóvenes fueron golpeados por una combinación devastadora: la pandemia seguida de la inflación más alta en décadas, en momentos críticos de sus trayectorias financieras

2025N Z McGrath 400Para la Generación Z, esta ansiedad económica se ve ampliada por su posición particular en el mercado laboral. La tasa de desempleo entre los jóvenes de 20 a 24 años fue del 8,3%, más del doble que la tasa general en EE.UU. Están experimentando lo que los economistas llaman una economía de "baja contratación, bajo despido". Si bien los despidos no son inusualmente altos, las contrataciones nuevas se han ralentizado drásticamente, lo que dificulta especialmente a los jóvenes que intentan iniciar o avanzar en sus carreras profesionales.

La incertidumbre política también pesa fuertemente sobre la percepción de una recesión inminente. Las políticas que supuestamente desea la administración impondrían, cada una a su manera, una contracción significativa en sectores diversos, y la preocupación por el impacto de los aranceles y los recortes del gasto público generaría mayor volatilidad en el mercado. Además, la reciente aprobación de la “Big Beautiful Bill” de Trump beneficiará principalmente a los ya ricos, mientras recorta beneficios, como la asistencia alimentaria, a quienes carecen de recursos.

Conseguir trabajo no garantiza conservarlo

La ansiedad por despidos entre la Generación Z refleja tanto la dinámica real como las generacionales en las expectativas de seguridad laboral. Seis de cada diez empleadores afirman haber despedido recientemente a trabajadores de la Generación Z que habían contratado recién salidos de la universidad, citando falta de motivación o iniciativa, falta de profesionalidad, desorganización y pobres habilidades de comunicación como las principales causas. Sin embargo, esta mayor tasa de despidos parece estar relacionada con problemas estructurales más amplios. Se espera que la Generación Z represente más del 25% de la fuerza laboral de EE.UU. para finales de 2025, pero está concentrada en sectores de alta volatilidad

Alrededor del 60% de las empresas encuestadas informaron haber despedido a un recién graduado universitario contratado ese año, lo que sugiere desafíos sistemáticos en la incorporación e integración en el lugar de trabajo más que problemas de rendimiento individual. El optimismo entre los empleados de nivel inicial alcanzó un mínimo histórico en marzo, lo que refleja cómo esta generación experimenta tanto la inseguridad laboral real como la presión psicológica derivada de la incertidumbre económica. Además, lo que yo llamo un entorno laboral de “período de servicio” significa que ni las empresas ni sus empleados esperan lealtad, y quienes tienen menos experiencia y habilidades limitadas (Generación Z) son los más propensos a sufrir las consecuencias.

La industria tecnológica, que ha protagonizado los despidos más significativos, emplea tradicionalmente a un elevado porcentaje de jóvenes, sobre todo en posiciones de nivel inicial y medio. Se espera que la Generación Z represente más del 25% de la fuerza laboral de EE.UU. para finales de 2025, pero está concentrada en sectores de alta volatilidad.

La desaceleración del gasto de la Generación Z

La Generación Z está gastando considerablemente menos que las anteriores. A medida que ingresa al mercado laboral y salen de casa de sus padres, muchos se topan con un muro de realidad económica. Esta generación, criada con servicios subsidiados, la facilidad del DTC (direct-to-consumer) a bajo coste y algunos pequeños lujos de la vida (ni hablar del plan familiar del móvil), se enfrenta de repente a una subida repentina de precios, lo que está transformando sus hábitos de consumo de forma acelerada.

Esto afectará profundamente a diversos sectores, como comercio minorista, tecnología y más. El capital de riesgo se ha agotado, eliminando los subsidios que mantenían servicios como Uber, entregas de colchones y kits de comidas gourmet artificialmente asequibles. El auge del modelo DTC se ha desplomado, aplastado por el aumento de los costes de publicidad y la inflación de los envíos. Y el mercado laboral para los trabajadores más jóvenes se está suavizando, dejando a muchos con ingresos inciertos, deudas crecientes y alquileres en niveles récord.

Arenas, no industrias

Las empresas que buscan atraer a la Generación Z en este clima económico deben pensar en términos de “arenas”, no de industrias. En el análisis estratégico convencional, la industria es el destino. Si eres Whirlpool, compites con otras empresas que fabrican lavadoras. Si eres Ford, tu enemigo es General Motors, y así sucesivamente. Pero la reciente difícil situación de la Generación Z, que ahora ha descubierto que la vida sin sus padres es cara, ilustra lo engañoso que puede ser este enfoque. Con presupuestos ajustados, préstamos estudiantiles abrumadores y una incertidumbre enorme sobre conseguir y conservar un empleo, como señaló el Wall Street Journal, el frenesí de compras de los jóvenes estadounidenses ha terminado. El resultado: están sopesando muy cuidadosamente en qué gastar sus escasos recursos, y eso implica que las fiestas de pizza en casa compiten con el tinte de cejas, los cócteles elegantes con los vestidos usados y las cafeterías con los comercios que permiten a los jóvenes quedarse gratis. Olvídate de tu “industria”: debes empezar a prestar atención a qué está acaparando la cuota de gasto de los clientes. Los jóvenes están sopesando muy cuidadosamente en qué gastar sus escasos recursos, de modo que hay que pensar más allá de las industrias y prestar atención a aquello que está acaparando su cuota de gasto

Un aspecto clave de la vida social para gran parte de la Generación Z como es asistir a una boda supone una carga financiera enorme. Piensa más allá de las industrias. En este caso, cualquier meta financiera (como ahorrar para un pago inicial o una fianza) para la Generación Z está en competencia directa con la carga económica que implica asistir a una boda.

La educación superior y el valor de un título universitario

2025N Z McGrath jovenes 400En otro momento de gran impacto para la Generación Z, a muchos se les aconsejó no dedicarse a trabajos “creativos” que requieren habilidades blandas, sino decantarse por opciones seguras como la programación y la ingeniería. Pues bien, ¿saben qué? En la era de la IA, escribir código se puede delegar cada vez más en las máquinas. Lo que no puede ser delegado... son las habilidades blandas. De hecho, hay evidencia que sugiere que, aunque los títulos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) sí facilitan el acceso a los primeros empleos, después de unos 10 años esa ventaja de formación se desvanece y el lado humano de las cosas, representado por las artes liberales (liberal arts) comienza a ser más deseable.

Con más de cuatro millones de jóvenes de la Generación Z sin trabajo ni estudios, surgen dudas crecientes sobre si los títulos universitarios están preparando realmente a los estudiantes con las habilidades adecuadas para el mundo laboral real. No es que las universidades engañen deliberadamente a los estudiantes, sino que sus sistemas de incentivos a menudo no están alineados con las perspectivas profesionales. En lugar de esperar que todos tengan un trabajo de oficina, las universidades podrían invertir en trayectorias profesionales claras, sostenidas y con apoyo.No es que las universidades engañen deliberadamente a los estudiantes, sino que sus sistemas de incentivos a menudo no están alineados con las perspectivas profesionales de los alumnos

Muchas ofertas académicas universitarias no se ajustan a las carreras que desean seguir los estudiantes. Esto se ve claramente en las áreas STEM. Por ejemplo, en cierta ocasión Stanford se enfrentaba a un desequilibrio importante: aproximadamente el 65% de su oferta académica se centraba en artes liberales, mientras que el 35% correspondía a campos STEM. Sin embargo, la demanda estudiantil era casi el polo opuesto, lo que obligó a la universidad a realizar un complejo reequilibrio a lo largo del tiempo.

Como mencioné antes, hay pruebas contundentes de que, si bien los graduados STEM suelen tener éxito en sus primeros empleos, con el tiempo quienes optaron por artes liberales los alcanzan e incluso los superan. ¿Por qué? Las habilidades que exigen muchos empleadores son el pensamiento crítico, la persuasión, la resolución de problemas, entre otras. El dilema para los estudiantes STEM es que, a menos que estén extremadamente pendientes de mantenerse al día, los rápidos cambios tecnológicos pueden volverlos obsoletos, mientras que es poco probable que pasen de moda las habilidades que facilitan la interacción positiva entre seres humanos.

A menos que estén extremadamente pendientes de mantenerse al día, los rápidos cambios tecnológicos pueden volver obsoletos a los estudiantes STEM, mientras que es poco probable que pasen de moda las habilidades que facilitan la interacción positiva entre seres humanos

Las instituciones educativas también podrían reevaluar las trayectorias profesionales que ofrecen a sus alumnos. Un programa ejemplar que representa un futuro prometedor para los participantes es el programa “Pathways In Technology” (PTECH), creado por un consorcio de empresas que comienzan a trabajar con estudiantes en secundaria. Después de seis años, reciben un título de secundaria y un “associate degree” (título de asociado de dos años), y muchos asisten a universidades de cuatro años. El programa proporciona estructura, apoyo y una comunidad claramente centrada en las carreras profesionales, más allá del camino tradicional de una licenciatura de cuatro años, que ha dejado a gran parte de la Generación Z desorientada.

Lo positivo para esta generación es que a medida que pasamos de una economía basada en la petroquímica, las áreas residenciales fuera del centro de la ciudad y los mercados masivos a una basada en bienes digitales, quienes son nativos digitales poseen atributos que les confieren ventajas significativas. Solo necesitan identificar dónde están las oportunidades para desplegar sus talentos.

5 key takeaways

1. El empleo no basta, importa la integración. No es suficiente contratar jóvenes talentos; requieren acompañamiento, mentoría y estructuras que faciliten su incorporación al mercado laboral.

2. Compiten “arenas”, no industrias. El gasto de la Generación Z es limitado y selectivo. Las empresas deben entender con qué otras experiencias o productos compite su oferta, más allá de su sector formal.

3. La lealtad laboral se redefine. La cultura de “períodos de servicio” implica que los jóvenes no esperan carreras largas en una misma organización. Los líderes deben diseñar propuestas de valor laborales claras, aunque sean de corto plazo.

4. Las habilidades blandas ganan protagonismo. Con la automatización y la IA, lo que diferencia a las personas son capacidades humanas: pensamiento crítico, resolución de problemas, empatía y comunicación.

5. La ventaja digital de la Generación Z es estratégica. Esta generación, nativa digital, entiende mejor los ecosistemas tecnológicos. El reto empresarial está en canalizar esas competencias hacia modelos de negocio sostenibles e innovadores.


 Rita McGrath, profesora de Columbia Business School, fundadora y CEO de Valize, experta en estrategia e innovación, autora bestsellers.

Este artículo, aparecido originalmente en diversos medios digitales (Substackritamcgrath.comLinkedIn...) se publica en español en Executive Excellence con la autorización de su autora. 

Imagen recurso de apertura © Lookstudio en Freepik. Fotos de Rita McGrath: Apertura © Thinkers50 e interior © druckerforum.org  / Publicado en agosto de 2025.


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